Desembre 7, 2020
Per Indymedia Barcelona
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Otro aspecto muy preocupante: las empresas que han anunciado una efectividad de más de 90 por ciento en sus vacunas contra el Covid-19, Pfizer/BioNtech y Moderna, usan una nueva técnica de ingeniería genética (mRNA) nunca antes probada en seres humanos. La vacuna es experimental, pero también lo es la propia técnica y sus efectos imprevistos en general. Sus afirmaciones de que son seguras son más bien bravatas comerciales: no existe forma de asegurar que no tienen riesgos a mediano o largo plazos. Incluso a corto plazo, porque no se sabe qué efectos son detectados o no son reportados. Al respecto, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en América Latina (UCCSNAL) emitió un pronunciamiento donde explica los riesgos potenciales y llama a aplicar extrema precaución y evaluación independiente antes de autorizar estas vacunas transgénicas.

Las empresas saben de esa falta de certeza. El director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, tenía fríamente calculado vender gran cantidad de sus acciones el día del anuncio de la nueva vacuna, día en el que experimentaron un aumento súbito de valor, por lo que obtuvo 5 millones 600 mil dólares. También la vicepresidente de la misma empresa, Sally Susman, vendió ese día acciones por valor de un millón 800 mil dólares. Además de la infidencia (permitida), refleja que ambos estimaron que luego las acciones podrían bajar. Las acciones de Pfizer subieron 7.7 por ciento y las de BioNtech 13.9 por ciento. Las de Moderna subieron una semana después 13 por ciento.

Por si les quedaban dudas, recordemos que el interés principal de las grandes trasnacionales farmacéuticas no es la salud, sino la ganancia. De hecho, su cliente ideal son las personas enfermas, porque sanas o fallecidas dejan de consumir. Esta industria ha hecho tales porcentajes de ganancia, que han sido objeto de análisis de varias comisiones de competencia, incluso en Estados Unidos, que confirmaron que tenían porcentajes de retorno de ganancia mayores que muchos otros rubros industriales. Además, tienen un amplio y pésimo historial en reconocer sus errores y los graves efectos secundarios que han provocado a diversas personas, así como en asumir los costos de éstas e indemnizarlas. Según la encuestadora Gallup, en 2019 las empresas farmacéuticas pasaron a ser las peores consideradas por el público de Estados Unidos, aún más abajo que las industria de petróleo y gas o las de propaganda por sus abusos.

A principio de la pandemia, varias grandes farmacéuticas dudaban en invertir en vacunas, porque con las epidemias anteriores, los virus mutaron y no lo veían como una buena inversión. Anna Gross reporta en Financial Times que las empresas cambiaron de opinión cuando los expertos dijeron que “la enfermedad se trasmitía entre humanos” y que eso aseguraba un área y un periodo mucho mayor de permanencia de la pandemia. Pero el factor principal, agrega, fueron los cuantiosos subsidios públicos sin precedente, especialmente en Estados Unidos. La Operation Warp Speed de la administración estadunidense otorgó mil 200 millones de dólares a AstraZeneca; mil 500 millones a Johnson y Johnson; mil 600 millones a Novavax; mil 950 millones a Pfizer; 2 mil millones a Sanofi/GSK y 2 mil millones a Moderna, entre inversiones y acuerdos de compra. David Mitchell, de la asociación civil Pacientes por Medicamentos Accesibles, señaló que en el caso de Moderna, el gobierno parece haber pagado todos los costos de investigación y desarrollo, por lo que el alto precio de venta que anunció (60 dólares por vacuna, 3-6 veces mayor que otras en curso) es todo ganancia. La colaboración de Moderna en el desarrollo de la vacuna con el Instituto Nacional de Salud, que dirige Anthony Fauci, le provee aún más recursos públicos, como reclutar y supervisar voluntarios, etcétera.

Moderna espera lucros adicionales con otras vacunas que tiene en camino, con la misma tecnología de mARN que nunca ha sido probada. Gracias al estado de aprobación urgente por la pandemia que están solicitando las empresas, esperan poder pronto comercializar las otras vacunas también.

No podemos permitir que esta industria de la ganancia proceda sin rigurosas evaluaciones independientes, en el mayor experimento humano transgénico hasta la fecha. Tampoco que se las financie y que se las apoye con personas voluntarias a las que no se informa del espectro real de riesgos e incertidumbres que hay en juego. La vacuna es el más estrecho de los enfoques en la pandemia, y no la va a solucionar, de hecho se espera que el mercado subsista por años.
Lo que se necesita es cuestionar las causas y prevenir. Además de las de Pfizer, Moderna y otras de ARN y ADN, hay otras vacunas convencionales en desarrollo. Veremos a dónde nos conducen dado que las vacunas convencionales llevan, entre otras sustancias nocivas y éticamente dudosas, nanometales pesados y están sustentadas en erróneos cuando no maquiavélicos conceptos sobre la salud y la enfermedad, como hemos explicado hasta la saciedad en este blog.

Pero la cuestión de las vacunas, en especial de las de ARNm y ADN, es decir, las transgénicas, no sólo es una cuestión de negocio y de incertidumbre, es una cuestión de probable modificación genética, temporal o permanente, y de una camino que nos lleva al transhumanismo.

Las vacunas de ARNm contra el COVID-19 están diseñadas para hacer que sus células produzcan la proteína de la espicula (conocida como spike) de SARS-CoV-2. Esto se logra a través de un proceso llamado transfección, que también se utiliza para crear organismos transgénicos

La transfección puede tener efectos temporales o permanentes en el genoma y no se sabe de qué forma las vacunas contra el COVID-19 podrían afectar el genoma humano a largo plazo.

Hace dos años, en octubre de 2018, Neil Sahota, colaborador de Forbes, asesor de inteligencia artificial de las Naciones Unidas y profesor de UC Irvine, advirtió sobre el transhumanismo:

“En los últimos años, ha habido un debate considerable sobre la idea de que poco a poco la tecnología se está apoderando de nosotros, que nos estamos convirtiendo en transhumanos, con habilidades actualizadas, que incluyen inteligencia, fuerza y conciencia mejoradas”

No es cosa de amish o neoluditas, incluso defensores de la tecnología nos están advirtiendo sobre losmpeligros de la IA y el transhumanismo.

El objetivo del movimiento transhumanista o «Humano 2.0», es trascender de la biología a la tecnología. O, como explica la Dra. Carrie Madej, fusionar la biología humana con la tecnología y la inteligencia artificial.

Dos de los grandes defensores del transhumanismo son Ray Kurzweil (director de ingeniería de Google desde 2012) y Elon Musk (fundador de SpaceX, Tesla y Neuralink).
Estamos frente a la era del transhumanismo

Según la Dra. Carrie Madej – incansable crítica de las vacunas, en especial las transgénicas – con el desarrollo de una o más vacunas de ARNm contra el COVID-19, podríamos estar pasando por la encrucijada del transhumanismo.

Muchas de las vacunas contra el COVID-19 no son vacunas convencionales. Su diseño tiene como objetivo manipular la propia biología y, por lo tanto, tiene el potencial de alterar la biología de toda la raza humana.

Las vacunas convencionales hacen, en teoría, que el cuerpo reconozca y responda a las proteínas de un virus en particular al inyectar una pequeña cantidad de la proteína viral en el cuerpo, con lo cual supuestamente desencadena una respuesta inmunológica y el desarrollo de anticuerpos. Auque luego vemos que esto no es tan idílico y que cada año mueren casi más personas por el efecto de las vacunas que por el de las enfermedades que dicen combatir.

Sin embargo, la vacuna de ARNm es diferente. La teoría detrás de estas vacunas es que cuando se inyecta el ARNm estimulará las células para que produzcan la proteína viral. Nunca antes habían autorizado desarrollar una vacuna de ARNm y no se están haciendo todas las pruebas de seguridad en animales.

El desarrollo de una vacuna contra el COVID-19, parece más una carrera, más que una búsqueda de una cura. EL cofundador de Moderna, Derrick Rossi, un investigador de Harvard, fue el que reprogramó con éxito que las células madre, utilizando ARN modificado, cambiaran su función como células madre. Moderna se fundó bajo este concepto de lograr modificar la función biológica humana a través de la ingeniería genética, dice Madej.
Se deben esperar efectos secundarios

Como se mencionó, las vacunas de ARNm están diseñadas para hacer que sus células produzcan la proteína de la espícula (conocida como spike) de SARS-CoV-2. Cuando el coronavirus supuestamente “infecta” a una persona, el primer paso del proceso parte de esta proteína del virus, la proteína de la espícula (S), que se vincula al receptor humano de una enzima conversiva de la angiotensina 2 (ACE2). El ACE2 es clave para producir la llamada angiotensina, necesaria para la vida. Esta proteína actúa fundamentalmente en el intestino grueso y en los testículos, y este es uno de los motivos por los que la vacuna de ARm podría provocar esterilidad masculina y por lo que investigadores alemanes e italianos están descartando, como también afirma la doctora y homeópata María José Martínez Albarracín, que el patógeno conocido como virus SARS-CoV-2 se “transmita” por el aire.

La idea es que al crear la proteína de la espícula de SARS-CoV-2, el sistema inmunológico comenzará a producir anticuerpos. Sin embargo, investigadores han señalado posibles desventajas:

«Según investigadores de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Duke, las vacunas de ARNm tienen posibles problemas de seguridad, tales como inflamación local y sistémica, estimulación de anticuerpos autorreactivos y autoinmunidad, así como desarrollo de edema (inflamación) y coágulos de sangre».

La inflamación sistémica, anticuerpos autorreactivos y las cuestiones autoinmunes representan problemas graves. De hecho, estas son en gran parte las razones por las que se ha fracasado en todos los intentos anteriores por crear una vacuna contra el coronavirus.

Durante los últimos 20 años, las investigaciones sobre la vacuna contra el coronavirus han tenido un resultado adverso constante en particular, la mejora inmunológica paradójica.

Esto se debe a que los coronavirus “producen”, siempre según la teoría de la medicina occidental, dos tipos diferentes de anticuerpos: anticuerpos neutralizantes que combaten la infección y anticuerpos de unión (también conocidos como anticuerpos no neutralizantes) que no pueden prevenir la infección viral.

Al ser incapaces de prevenir la supuesta infección viral, los anticuerpos de unión pueden desencadenar una mejora inmunológica paradójica. Esto significa que un cuerpo se ve bien hasta que se contrae la enfermedad, y entonces el resultado es mucho peor al que debió haber sido. En un ensayo de la vacuna contra el coronavirus con hurones, todos los animales vacunados murieron cuando se expusieron al virus real.

Los estudios en animales también han encontrado que el tipo de tecnología de ARNm introducido a través de esta vacuna puede aumentar el riesgo de cáncer y mutagénesis (mutaciones genéticas).
Sistema de administración de la vacuna

La forma en que se administrará esta vacuna de ARNm puede variar dependiendo de la vacuna. Pude que en algunos casos en lugar de una inyección convencional, la vacuna se administre utilizando una plataforma de microagujas de una forma tan simple como ponerse un vendaje adhesivo en el brazo.

El lado adhesivo del vendaje tiene una serie de microagujas diminutas y una base de hidrogel que contiene la enzima luciferasa y la propia vacuna. Debido a su pequeño tamaño, se dice que las microagujas no generan dolor cuando se inyectan contra la piel.

La idea es que las microagujas perforarán la piel y transportarán el ARN sintético modificado a las células. El ARN es material sintético que utiliza nuestro cuerpo, en este caso, el ARNm inyectado tiene instrucciones de producir la proteína viral del SARS-CoV-2.

El dilema es que los genes sintéticos se pueden patentar. Al insertar un ARN sintético puede crear cambios permanentes en el genoma, luego los humanos tendrían genes patentables. Pero si las patentes tienen dueños y los dueños tienen los derechos de las patentes, entonces ¿qué significará todo eso para nosotros?
Transfección

Al estar utilizando un proceso llamado transfección, el cual se usa para crear organismos transgénicos – y sobre esto viene bien mencionar que las investigaciones han confirmado la obviedad de que los alimentos transgénicos no son tan saludables como los alimentos convencionales – surgen las dudas de cómo esto podría afectar a nuestra salud.

La definición de transfección dice que puede ser un cambio temporal en la célula, pero existe la posibilidad de que se estabilice, se incorpore al genoma y sea tan estable que comience a replicarse cuando el genoma se replica. Lo que significa que ahora será parte de su genoma, pero de forma permanente. Es decir, puede ser temporal o puede ser permanente”.

Obviamente, tendrán que pasar muchos años desde su lanzamiento experimental, para saber si la vacuna provoca un cambio temporal o permanente y eso es algo muy importante.

¿Por qué? Porque, como ya se ha dicho, los genes sintéticos pueden patentarse. Entonces, si insertar un ARN sintético termina creando cambios permanentes en el genoma, los humanos tendrán genes patentables. Pero, si las patentes tienen dueños y los dueños tienen los derechos de las patentes, entonces, una vez más ¿qué significará todo eso para nosotros?
ADN, luciferasa y nanotecnología patentables

Otra característica de uno de los sistemas de administración en desarrolo es el uso de la enzima luciferasa, que tiene cualidades bioluminiscentes. Si bien es invisible en condiciones normales, al utilizar una aplicación en el teléfono inteligente o un dispositivo especial, se podrá ver como brilla su marca de vacunación.

Como se describió en la revista RSC Advances en 2015, los puntos cuánticos, (quantum dots) cargados con genes de luciferasa «pueden transportar genes de manera eficiente a las células». El resumen del artículo analiza su uso como “sondas autoiluminantes para obtener imágenes de hepatoma”, pero el hecho de que los puntos cuánticos pueden administrar material genético es interesante por sí solo.
Hidrogel

Mientras que, el hidrogel, es un invento de DARPA que involucra nanotecnología y nanobots. Esta «interfaz bioelectrónica» es parte de cómo la marca de vacunación podrá conectarse a su teléfono inteligente y le proporcionará información sobre el azúcar en la sangre, la frecuencia cardíaca y otros datos biológicos.
El sistema de sensores Profusa Lumee consta de un hidrogel especial y un dispositivo emisor. Juntos, los dos pueden detectar y transmitir datos sobre cambios sutiles en el cuerpo, incluida, potencialmente, la infección por enfermedades y virus como el coronavirus. PROFUSA

Tiene el potencial de ver acontecimientos que suceden en el cuerpo. Esto afectará nuestra privacidad, ya que no se ha establecido a dónde irá a parar toda esa información. ¿Quién recopilará y si se tendrá acceso a todos estos datos? ¿Quién será el responsable de protegerlos? ¿Cómo va a utilizarlos?

Además, si su teléfono inteligente puede recibir información de su cuerpo, ¿qué pasa con su cuerpo? ¿qué efectos tiene todo esto? ¿Podrían las transmisiones afectar nuestro estado de ánimo? ¿Nuestro comportamiento? ¿Nuestra función física? ¿Nuestra salud?
¿Qué es el transhumanismo?

En su artículo de Forbes, Sahota cita el libro The Singularity Is Near: When Humans Transcend Biology de Kurzweil, en el que el autor señala:

“La Singularidad representará la culminación de la fusión de nuestro pensamiento y existencia biológica con nuestra tecnología, dando como resultado un mundo que aún es humano pero que trasciende de nuestras raíces biológicas”.

La vacuna de ARNm marca el comienzo de la capacidad de alterar no solo nuestros genes, sino que también abre la puerta para una interfaz impulsada por la nanotecnología entre nuestros cuerpos y la tecnología programable, ¿podría significar que estamos entrando en la era transhumanista?
Neuralink: el principio de un desastre psiquiátrico

Elon Musk es otro transhumanista que hace poco presentó Neuralink, que es un implante transcraneal que utiliza estimulación de corriente continua. Por ahora, el dispositivo está destinado a ayudar a personas con lesiones de la médula espinal o cerebrales.

En última instancia, el objetivo es fusionar el cerebro humano con las computadoras. Esto podría tener graves consecuencias psicológicas y psiquiátricas.

«Lo que me interesa es que, aunque Musk es muy brillante, no sabe mucho sobre el cerebro. Probablemente se deba a que los neurocirujanos y psiquiatras a los que consulta tampoco saben mucho sobre el cerebro.

Dr. Peter Breggin

Como ya dijimos alguna que otra vez anteriormente, el futuro no es muy halagüeño. En nuestras manos está que se haga realidad.




Autor font: Barcelona.indymedia.org