Novembre 22, 2020
Per Ràdio Klara
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La Veranda de Rafa Rius

Si acabamos por asumir que los breves tuits apresurados e improvisados con ligereza hayan sustituido a la reflexión serena, a la tranquila meditación sobre aquellos asuntos que nos preocupan, es que hemos perdido irremediablemente algo muy valioso que nos conectaba con un aspecto hasta ahora irrenunciable de la condición humana. Y es indudable que en buena medida los aceptamos, hablamos de ellos, los tomamos en consideración, los discutimos…

Uno de los pilares fundamentales del pensamiento político moderno, el insigne intelectual Donald Trump, derrotado pero no acabado, ha venido desarrollando toda su filosofía social a través de breves mensajes en las redes. Tanto daba que fueran exabruptos, paranoias, descalificaciones gratuitas de sus rivales o acusaciones sin una sola prueba. Sea como fuere, su peregrina forma de proceder ha casi inaugurado una nueva forma de comunicar que le ha servido para cosechar más de 70 millones de votos entre sus adeptos. En cualquier caso, si hay algo evidente y revelador en todo esto es su efectividad a la hora de llegar a quienes pretende llegar y cosechar aquello que le interesa cosechar.

Situados en esta perspectiva, podemos conjeturar que haríamos bien en no menospreciar de manera displicente este fenómeno, relativamente nuevo, nacido de la facilidad de utilización masiva de las nuevas tecnologías. Antaño, lo que ahora ocupa kilómetros de fibra óptica desaprovechada, era sustanciado en conversaciones de barra de bar, en la cola del autobús o en el centro de salud mientras esperábamos para ser atendidos; eran episodios comunicativos orales que no solían tener mayor trascendencia y agotaban sus virtualidades en el momento en que se producían; sin mayores consecuencias, ya se sabe: “lo escrito permanece, las palabras vuelan”. 

Así las cosas, si queremos caminar hacia la utopía de un pueblo pensante y no una amorfa masa tuiteante, deberíamos saber a quiénes y a qué nos enfrentamos. Si siempre ha sido difícil nadar contra corriente, ahora, las personas que nos empeñamos en el desarrollo de un pensamiento crítico, nos enfrentamos a un auténtico tsunami heterogéneo y siniestro de embustes y quimeras. Frente a todo ello, la única herramienta de la que disponemos es la perseverancia, la insistencia en la necesaria racionalidad de todo el ingente caudal de informaciones diversas que llega hasta nosotros, para seleccionar lo que nos interese, procesarlo y dilucidar su valor de verdad.

Quizás aún estemos a tiempo, y, si es así, parece evidente que la condición previa indispensable para resolver un problema es reconocer su existencia y tomarlo en consideración.




Autor font: Radioklara.org