Desembre 1, 2022
Per Indymedia Barcelona
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Rita Segato: 鈥淓legimos una teor铆a por la direcci贸n de la historia en la que queremos ir鈥

Noviembre 26, 2022

La destacada escritora, antrop贸loga y activista feminista argentina baj贸 el tel贸n del VII Congreso Interoce谩nico de Estudios Latinoamericanos, que este a帽o se desarroll贸 bajo la consigna 鈥淓l lugar de la cr铆tica en la cultura contempor谩nea鈥. Su Conferencia de Cierre, 芦Reorientar la historia hacia un horizonte m谩s benigno: victorias y derrotas禄, dej贸 una s铆ntesis de los principales ejes de su pensamiento.

Ante un Aula C- 8 repleta, la Dra. Adriana Arpini, integrante del Comit茅 Acad茅mico del Congreso, present贸 una rese帽a de la trayectoria de la invitada especial de la reuni贸n cient铆fica, con quien comparti贸 la Mesa Acad茅mica durante la conferencia.

鈥淓n sus trabajos, Rita Laura Segato desarrolla la noci贸n de que las relaciones de g茅nero son un campo de poder, y que los cr铆menes sexuales deben considerarse como cr铆menes del poder, de la dominaci贸n y de la punici贸n鈥, se帽al贸 Arpini. Y destac贸 que 鈥渄esde 2018, es titular de la C谩tedra An铆bal Quijano del Museo Reina Sof铆a de Madrid. En 2019, la Universidad Nacional de General San Mart铆n cre贸 la c谩tedra 鈥楻ita Segato de Pensamiento Inc贸modo鈥, que nuestra invitada especial dirige actualmente. Durante dos a帽os consecutivos, en 2017 y 2018, la agencia de noticias espa帽ola ESGLOBAL la incluy贸 entre los intelectuales iberoamericanos m谩s influyentes鈥.

La Dra. Arpini tambi茅n destac贸 algunas de las distinciones, premios y doctorados Honoris Causa con que se honr贸 a la antrop贸loga en universidades del pa铆s y el extranjero, la distinci贸n honor铆fica de m谩s alta jerarqu铆a que se otorga como reconocimiento a la excelencia y m茅ritos sobresalientes. 鈥淓ntre sus obras, escritas en espa帽ol, y traducidas al ingl茅s, franc茅s, alem谩n portugu茅s, italiano y griego, se destacan 鈥楲as estructuras elementales de la violencia鈥, 鈥楲a naci贸n y sus otros鈥, 鈥楲a escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Ju谩rez鈥, 鈥楲as nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres鈥, 鈥楲a cr铆tica de la colonialidad en ocho ensayos y una antropolog铆a por demanda鈥, 鈥楽antos y daimones, el polite铆smo afrobrasile帽o y la tradici贸n arquetipal鈥欌.

Ausencias y gratificaciones

Rita Segato expres贸 en el comienzo de su disertaci贸n: 鈥淓ste Congreso ha sido maravilloso. Me ha impresionado la calidad de las personas y de las ponencias que escuch茅, sus niveles de erudici贸n y sistematicidad. Me ha dado infinito placer estar aqu铆, y me gustar铆a permanecer amiga de la gente que est谩 presente. Sent铆, sin embargo mucho la ausencia de un autor que, para m铆, ha sido una luz, cuando me lo he encontrado, que es An铆bal Quijano鈥.

鈥淓s importante conocer la genealog铆a de su pensamiento cr铆tico de la colonialidad. Sus palabras resuenan en todas partes, pero vuelan sueltas y no hay un conocimiento pleno del contexto en que se generaron, del significado de ese vocabulario para el autor, lo cual es muy doloroso para quienes aprendimos de 茅l y fuimos deudoras/es de su autor铆a鈥.

La tarea del intelectual

鈥淎 partir de que se cierra la Guerra Fr铆a, la participaci贸n bipolar del mundo, Quijano deja de escribir libros y desarrolla trabajos que pone a circular y queda perdido en su laberinto, porque no codifica su propia obra, va pensando, caminando, largando cosas al mundo, algunas fueron traducidas. Al soltarse sus palabras ocurri贸 algo que a 茅l le doli贸 much铆simo, casi que lo mat贸: la apropiaci贸n indebida de su vocabulario. La tarea de un intelectual, de alguien que tiene la vocaci贸n de pensar, es la donaci贸n de palabras: nombramos lo que qued贸 en sombras, lo que no fue nombrado.

Muchos profesores/as creyeron, durante mucho tiempo, que su autoridad consist铆a en atravesar categor铆as y conceptos del norte hacia nuestros estudiantes. Nos falt贸 algo fundamental en la tarea del educador: autorizar, es decir generar autores, autor铆a. Autoridad, autorizar, autorizaci贸n y autor铆a tienen la misma etimolog铆a. Un profesor no puede ense帽ar a sus estudiantes que las categor铆as y nombres vienen de otra parte y pas谩rselos para que los apunten. Eso no autoriza鈥.

La teor铆a y el arte de conversar

鈥淓sta idea del autorizar me viene de las pr谩cticas de pensar en conversaci贸n de Quijano. En Argentina y en Am茅rica Latina en general, no hemos perdido el arte de conversar. En otros pa铆ses, el conversar es improductivo, no est谩 en el esquema de los valores de la productividad. Para nosotros es el goce de pensar en conversaci贸n, y ah铆 est谩 la diferencia entre el paper y el ensayo. El paper es una acumulaci贸n de conocimiento colocada de acuerdo con un canon, un dogma que indica c贸mo debe colocarse all铆. El ensayo es el resultado de conversaciones y es conversaci贸n, est谩 convenciendo鈥.

鈥淭odas las teor铆as son perfectas. Pero la verdadera elecci贸n de una teor铆a es conducida por el destino al cual nos lleva. No soy fil贸sofa, ni historiadora, los antrop贸logos tenemos m谩s libertad en el sentido en que vivimos de 鈥榗hismes鈥. De lo que la gente nos dice, creamos modelos de interpretaci贸n. La elecci贸n de una teor铆a es porque un profesor influyente nos orienta sobre c贸mo debemos leer el mundo, pero ya, cuando nos independizamos, lo hacemos por el destino al que nos conduce.

La palabra teor铆a tiene una dimensi贸n de visi贸n, incluye la idea de ver hacia el futuro. Hay dos tipos de teor铆a. Las que intentar percibir y mostrar d贸nde est谩 el poder, c贸mo se comporta y c贸mo desmontarlo, y c贸mo lidiar con 茅l, conforman un conjunto de teor铆as al cual yo adhiero y es el campo cr铆tico. Y despu茅s est谩n las teor铆as donde la palabra poder no se menciona y no trabajan para identificar la posici贸n del poder, separ谩ndose bastante, del campo cr铆tico. Elegimos la teor铆a por la direcci贸n de la historia en la que queremos ir鈥.

鈥淢uchas veces nos hacen creer que las humanidades son m谩s d茅biles que las ciencias duras, t茅cnicas, y es falso. Las disciplinas human铆sticas son las m谩s poderosas de todas, porque colocan los nombres, crean la grilla con la que organizamos la realidad. Eso tiene un poder extraordinario, y, por lo tanto define tambi茅n la visi贸n del futuro. Nombrar coloca luz en lo que no se ve. Por eso, los gobiernos dictatoriales lo primero que hacen es descabezar intelectuales, cerrar facultades que trabajan con la tarea del nombrar鈥.

La perspectiva org谩nica de Quijano

鈥淗e pensado que es mi obligaci贸n aqu铆, hablar un poquito de An铆bal Quijano. 脡l no hizo alusi贸n a su pensamiento como 鈥淭eor铆a鈥, nunca dijo 鈥淭eor铆a de la colonialidad del poder鈥. Siempre habl贸 de 鈥減erspectiva鈥 de una manera de ver la realidad, la historia, la sociedad. Desde ac谩, miro desde un lugar situada en ese lugar, pero no solo hacia/para ese lugar, sino hacia/para el mundo. A esa perspectiva, no la llamo sistema de pensamiento, no la clasifico como sistem谩tica, sino que es org谩nica, porque es totalmente viva.
Cualquier persona puede insertarse all铆 y puede pensar otras cosas a partir de lo que 茅l formul贸. No es una trampa te贸rica en la cual uno pone el pie y no sale m谩s. Es algo que lo impulsa a uno a pensar y agregarle cosas, como ocurri贸, en mi caso, con los conceptos de g茅nero y raza. La perspectiva org谩nica se mueve todo el tiempo鈥.
鈥淪e produce el fin de la Guerra fr铆a y Quijano se libera de las lealtades a las categor铆as caracter铆sticas del per铆odo anterior y a algunas personas, esas lealtades, las secuestran hasta hoy, e impiden pensar con absoluta libertad. No se trata de salir del campo del pensamiento cr铆tico, pero s铆 de ver los errores cometidos, porque si no vamos a andar en c铆rculos para siempre. Hay que pensar con libertad y no sentirse esclavizado por la lealtad. Ah铆 surge ese Quijano que conocemos, que logra ese impacto definitivo en el pensamiento, porque va a decir que en el centro de la desigualdad del mundo no est谩 la clase, sino la raza鈥.

Atahualpa Yupanqui y los 鈥減ieds noirs鈥

鈥淣o es que no haya clases, sino que en centro de la jerarqu铆a del mundo, de la jerarquizaci贸n de las sociedades, de los continentes, de los paisajes, est谩 la raza. Y la raza racializa los cuerpos, los saberes, los productos y tambi茅n los paisajes que habitamos. Nosotros estamos racializados por el continente que nos habita, por los paisajes que nos habitan, y somos, como dice Atahualpa Yupanqui, 鈥渢ierra que anda鈥, o sea part铆culas de un paisaje que camina (Quijano conoc铆a todo el repertorio de Atahualpa). Somos, como dir铆an los franceses, pieds noirs, o sea los franceses que volvieron de Argelia, y, aunque hubieran nacido en Par铆s, no eran m谩s franceses, eran 鈥減ieds noirs鈥 o pies negros, porque ten铆an, en el tal贸n de sus pies, pegada la tierra del paisaje africano, el color de la tierra que hab铆an pisado como administradores coloniales. Eso es la racializaci贸n.

Por eso, en Brasil, algunas personas que viajan en avi贸n dicen 鈥淨u茅 raro鈥o sub铆 en Brasil blanco y baj茅 en Argentina negro鈥. La raza es una atribuci贸n. En nuestro pa铆s la raza no est谩 nombrada, ni vista siquiera. No nos gusta nombrar esa palabra. Sin embargo, aquellas personas que entran a un supermercado o un shopping y se sienten perseguidas por la mirada del vigilador, saben que la raza existe鈥.

Raza y saberes

鈥淓urocentrismo es otro nombre para la racializaci贸n: la de los saberes. Es otra manera de hablar de la raza: El prestigio del saber blanco. No significa, desde esta perspectiva, la defensa del desprecio por los saberes del blanco, sino comprender que existe una desigualdad estructural entre lo que ofrecen los saberes blancos y no blancos. Quien escriba y se llame John Smith ya tiene un prestigio adquirido, esto es un capital geopol铆tico: el de los autores del norte, a diferencia de nosotros, de quienes no se espera que seamos te贸ricos. La colonialidad del saber indica que alguien que piensa o exhibe categor铆as, que son citables, vive en EEUU, en Europa o muri贸鈥.

鈥淨uijano no fue un pensador fundamentalista, por eso no habla de descolonizar, porque la historia no puede ser rebobinada, no hay la idea de un origen que hay que recuperar. Hay una especie de reconstituci贸n epist茅mica. La clave es abrir las compuertas para que una memoria, que fue rasurada, fluya hacia el presente. Nunca se suspende la idea de la historia. Es una manera de 茅l de huir de los culturalismos. 脡l habla de una colonialidad permanente.

Vivo en Tilcara a 8 kil贸metros de un cerro de uranio. Uno se da cuenta de que est谩 ah铆, expuesto a una conquista, a una conquistualidad permanente鈥.

Las cuatro teor铆as

鈥淪olo cuatro teor铆as atravesaron la frontera desde el sur al norte, porque la frontera del norte al sur, est谩 vigilada, o estuvo vigilada por mucho tiempo. Nuestras categor铆as, las que podemos autorizarnos a formular sobre el mundo, tienen una aduana que impide contrabandear las ideas y las palabras de este lado del mundo hacia el norte y no es por atraso, sino justamente por el poder de las palabras. No es f谩cil atravesar esa l铆nea de detenci贸n del flujo de pensamiento desde el sur hacia el norte. Las que lo lograron fueron la Teolog铆a de la Liberaci贸n, la Pedagog铆a del Oprimido, la Teor铆a de la Marginalidad que fractura la Teor铆a de la Dependencia y, m谩s recientemente, la Perspectiva de la Colonialidad del Poder. Estos pensamientos consiguieron que sus palabras sonaran y resonaran鈥.

Narrar el descubrimiento: Nace un mito

鈥淨uijano, cuando habla de la conquista, se refiere a 鈥榬eoriginalizaci贸n del tiempo de la realidad鈥. Se trata de una nueva grilla. Cuando narramos el descubrimiento, no podemos escapar de esa palabra, porque lo que se descubre es el 鈥榙escubrir鈥 como valor. Ese valor es una novedad. Dice Quijano que en el mundo europeo la validaci贸n de los descubrimientos cient铆ficos o las innovaciones t茅cnicas ven铆a del pasado sagrado y de las autoridades que permit铆an o no ese descubrimiento. Cuando esos barquitos vinieron del lado de all谩 para el lado de ac谩, no desde Espa帽a a Am茅rica, porque esas dos realidades no exist铆an antes de ese momento, lo que aconteci贸 fue que la fuente de legitimaci贸n se mud贸 del pasado al presente, o sea que hubo una mudanza de la fuente de valor desde el paso sagrado hacia lo desconocido. Sin eso, la idea de modernidad no pudo existir, porque esta tiene como valor supremo la direcci贸n hacia el futuro, hacia la novedad. Por eso no podemos hablar de modernidad/colonialidad, sino de colonialidad/modernidad, porque la colonizaci贸n es un presupuesto indispensable para que la modernidad ocurra鈥.

鈥淚mmanuel Wallerstein acoge la torsi贸n introducida por la propuesta de Quijano a su modelo, al considerar la colonialidad y la invenci贸n de raza como precondici贸n indispen颅sable para comprender el orden mundial moderno. Esa es una de las diferencias m谩s notables entre la Perspectiva de la Colonialidad y la de los Estudios Postcoloniales鈥

鈥淪e cre贸 el mito del descubrimiento. Esta grilla con que lo narramos es un mito. 鈥楨spa帽a descubri贸 Am茅rica鈥 es una compactaci贸n y una formataci贸n mitol贸gica que no nos permite verlo de ninguna otra manera. Y es un mito dirigido al futuro que nos impide ver c贸mo fueron los hechos hist贸ricos realmente. Se trata de la mitificaci贸n y mistificaci贸n de lo que ocurri贸 en ese momento hist贸rico. Es el mito con que lo narramos鈥.

El patriarcado como orden pol铆tico

鈥淢i perspectiva, respecto del g茅nero, se acerca a la de Abdullah 芦Apo禄 脰calan, que es un pensador kurdo, la persona viva detenida, presa, durante m谩s tiempo en la larga historia de la especie, en una isla, y no podemos saber si est谩 vivo o muerto. Es feminista, a pesar de ser hombre. 脡l sit煤a el origen del patriarcado en el fin del neol铆tico, en que la mujer asume poder, por la agricultura, se convierte en motor de la sedentarizaci贸n y a partir de all铆 el g茅nero ocurre tal como lo conocemos hoy, como un orden, no como una costumbre, religi贸n o moral. Eso es mentira. El patriarcado es un orden pol铆tico. Por eso, el pensamiento feminista es un pensamiento cr铆tico, porque es contrario a un sistema鈥.

鈥淧ara algunas te贸ricas sobre g茅nero, como la fil贸sofa Mar铆a Lugones, el patriarcado fue una introducci贸n de la colonizaci贸n brit谩nica en 脕frica. Ning煤n antrop贸logo puede decir jam谩s que en el mundo tribal, apenas tocado por la colonizaci贸n, no exist铆a alguna desigualdad de g茅nero. La caza de iniciaci贸n masculina, daba al g茅nero un prestigio al var贸n frente a las mujeres, pero no en t茅rminos de poder, sino de un Patriarcado de Bajo Impacto. Muy diferente del patriarcado moderno, de Alto Impacto, feminicida, genocida. Ten铆a que haber una racionalidad moderna para que, en el mundo precolonial hubiera genocidio. Hab铆a guerras, pero eran distintas. No exist铆a la f谩brica de muerte que trajo la modernidad鈥.

Los vencidos: una naturaleza otra

鈥淐on la conquista y colonizaci贸n, seg煤n Quijano, se da la invenci贸n de la raza. Para 茅l antes, no exist铆a la raza, sino la xenofobia, la discriminaci贸n, la clara idea del otro, de pueblos otros, pero no en t茅rminos raciales. Raza, para Quijano, es la atribuci贸n de una naturaleza otra a los vencidos. Con el cruce con el cartesianismo ese vencido tuvo una biolog铆a otra. All铆 empieza la movilidad social. La movilidad de la clase, es dif铆cil, pero posible. Pero con relaci贸n a una naturaleza, es imposible. Queda anclado en ese organismo otro que es el sujeto racializado, que es el vencido, y por eso las razas son distintas. Es una atribuci贸n que a veces, se cancela, por ejemplo japoneses empresarios que hacen negocios en Sud谩frica son honorary whites, blancos honorarios. Existe un libro de Theodore Allen que se llama 鈥淟a invenci贸n de la raza鈥, en la que afirma que la primera raza que existi贸 fue Irlanda, la primera colonia. El irland茅s es la primera figura racializada. Sin embargo, hoy son blancos. Eso tiene que ver con victorias y derrotas, con posiciones de supremac铆a y subordinaci贸n a trav茅s de la guerra鈥.

El ojo y la cantera

鈥淟a raza tiene 500 a帽os, cuando se inventa la cosificaci贸n del mundo. Esto se vincula con la violaci贸n, el cuerpo cosa, y la idea de la apropiaci贸n de cosa. Es una pr谩ctica existente en todas las sociedades del mundo. Pero no con el mismo significado. Con la conquista, el mundo entero de este lado de ac谩, incomprensible para la mirada del ojo de quien viene, y toma las tierras y cuerpos, es cosificado. Hay una cosificaci贸n de la vida. Dentro de ese proceso, hoy somos cantera, sobre todo despu茅s de las deudas adquiridas, para todo ojo que viene. Esa canterizaci贸n del mundo afecta los cuerpos tambi茅n. Y ah铆 aparece la forma de la violaci贸n y de lo que llamo en varios textos, el ojo pornogr谩fico, el ojo al cuerpo otro. El cuerpo reducido a cosa por el ojo perverso鈥.

El patriarcado y la plusval铆a

鈥淟a plataforma del poder es el patriarcado, que se replica en todas las otras formas de dominaci贸n, de desigualdad y de extracci贸n de plusval铆a. La primera plusval铆a es la extra铆da de la mujer por el hombre. El patriarcado tiene una historia m谩s larga que la raza, pero me doy cuenta de que hay una transformaci贸n, una mutaci贸n de la manera de generizar, de atribuci贸n de supremac铆a de un g茅nero sobre otro, de patriarcalizar, como consecuencia de la racializaci贸n. Es f谩cil entender la violencia del hombre blanco sobre la mujer ind铆gena o negra, pero es dif铆cil comprender la violencia del hombre no blanco sobre la mujer no blanca. Eso ocurre como consecuencia de la conquista y colonializaci贸n. El hombre no blanco se vuelve violento, dominante de una forma en que nunca fue antes, aunque existiera un desnivel de prestigio. Las sociedades precoloniales no eran violadoras o femicidas. La raza es la plataforma, entonces, m谩s importante de dominaci贸n en Brasil, EEUU y en Argentina, solo que no lo hablamos, no lo vemos, pero est谩 muy presente. El g茅nero tambi茅n se vuelve determinado por una naturaleza otra, cosa que antes no exist铆a鈥.

鈥淓l libro de Gilberto Freyre, considerado un gran texto nacional, 鈥楥asa-grande y Senzala鈥, habla de una naci贸n fundada por la violaci贸n de la mujer negra por el hombre blanco. Pero c贸mo explicar la violencia al interior de los pueblos, la del hombre no blanco hacia la mujer no blanca, 鈥榮u鈥 mujer. Tengo la idea de que nosotros somos sociedades transicionales, que miran. Miramos hacia la blancura, hacia una modernidad blanca, hacia la direcci贸n de aquellos que fueron quienes colonizaron nuestros paisajes. Solamente es porque exist铆a un patriarcado precolonial, teor铆a de Lugones y quienes la siguen, es que la conquista fue posible. Porque quien aprende la mirada rapi帽adora, cosificadora, del que viene y domina el territorio, es el hombre. La mujer no鈥.

La mujer: Guardiana de la Memoria

鈥淓n muchas sociedades de Brasil la mujer aprende la lengua portuguesa por regla del pueblo, mucho despu茅s que el var贸n, tiene prohibido aprender la lengua colonial, hasta ya adulta. La mujer es la guardiana de la memoria, de la continuidad del pueblo, que no es m谩s que un vector de continuidades, no es un patrimonio de costumbres. Ning煤n pueblo 鈥榮iempre fue as铆鈥. La idea de que existen pueblos de historia y de costumbres es racista, al extremo. Todos los pueblos est谩n en el tiempo, abandonan y adquieren costumbres. La idea de cultura tal como se aprendi贸 hizo mucho da帽o en este sentido. Un pueblo es un colectivo que se concibe viniendo de un pasado en com煤n, a煤n con guerras, y procediendo hacia un futuro com煤n. Un pueblo toma todas las decisiones necesarias para que las personas que forman parte de 茅l puedan continuar como pasantes de una misma historia. Las sociedades transicionales tienen una br煤jula y un norte que se dirige a la blancura, a Europa, a la civilizaci贸n imperial鈥.

Emasculaci贸n y adue帽amiento

鈥淓l hombre, frente al hombre blanco, aprende su mirada sobre el mundo, a mirarlo como cosa, de una forma instrumental. Se emascula frente al patr贸n, frente al blanco, y restaura su posici贸n masculina frente a los suyos. En la actualidad vemos un aumento de la violencia contra las mujeres, porque solamente les queda eso. No se debe a una supuesta independencia de la mujer, ni mayores salarios, ya que la macroeconom铆a sigue intacta, con las mujeres ganando menos, generalmente, que los hombres. No hay una transformaci贸n estructural tan fuerte. El asesino, el violador, el feminicida no mata por venganza, salvo, quiz谩s, en una relaci贸n de pareja, pero el que sale a la calle y mata, viola, es por la emasculaci贸n, causada por el adue帽amiento, la concentraci贸n extrema de capital en el mundo. Esto lo torna emasculado, disminuido, y solo le queda la violencia para recuperar su potencial. Estas sociedades transicionales son las m谩s violentas en t茅rminos de g茅nero del mundo, las m谩s feminicidas, por esa transicionalidad del mestizo, el criollo, que se dirige siempre hacia una blancura (posici贸n de blancura en una estructura colonial, blancura simb贸lica) que jam谩s podr谩 obtener鈥.

La esfera p煤blica: del Dualismo al Binarismo

鈥淨uiero hablar tambi茅n del pasaje del dualismo al binarismo. Las sociedades comunales de ind铆genas y africanas tienen una estructura dual, donde hay un espacio p煤blico y otro dom茅stico, y hay una jerarqu铆a, aunque no necesariamente una de poder, sino de prestigio: las tareas en el espacio p煤blico, las de los hombres casa-afuera, como las llama el mundo negro de Ecuador (casa-adentro, las de la mujer). Hay una posici贸n de jerarqu铆a de las primeras, con respecto a las 煤ltimas鈥.
鈥淧ero en el tr谩nsito a la modernidad, ese mundo pasa de dual a binario. Dualidad y binarismo o binariedad no son estructuras id茅nticas. En la estructura dual, las dos realidades son completas, ontol贸gicamente plenas, tienen su propia politicidad. No hay una esfera englobante, p煤blica. Son dos espacios, cada uno tiene su forma de administrar la vida y su impacto en el destino colectivo.

Con el tr谩nsito a la modernidad, ese espacio dom茅stico se privatiza, se trasforma en 铆ntimo, privado. Eso es tr谩gico. La modernidad es mucho m谩s peligrosa para nosotras por eso se producen leyes, constantemente, para compensar lo ya arrebatado. En ese mundo binario, aparece ese 鈥榮ujeto universal y sus otredades鈥 del multiculturalismo, que cuando pensamos ese 鈥榮ujeto universal鈥, tiene un cuerpo de hombre, propietario, letrado, blanco, pater familias, el due帽o de la familia (no heterosexual, porque de su sexualidad no sabemos nada). Desaparece la oikonom铆a. Nosotras, con nuestro cuerpo, estamos vinculadas, arraigadas a ese espacio dom茅stico que se despolitiz贸. Cuando aparece el cuerpo de una mujer destrozado en una calle, pensamos 鈥渆s un crimen sexual鈥, pero no es as铆, es un crimen de poder. Como estamos amarradas a la historia de una domesticidad, que se privatiz贸, se libidiz贸, se sexualiz贸 y se transform贸 en completamente 铆ntima, como si en el espacio dom茅stico no hubiera posibilidad de hacer un impacto en la vida colectiva, cosa que no se pierde en las sociedades comunales鈥.

鈥淓n nuestro mundo actual hay jirones de comunalidad en nuestras cocinas, que el individualismo no ha cooptado totalmente y controlado. El camino de la politicidad masculina captura todo lo que se pretende pol铆tico, todo lo que aspira a tener un impacto en la vida colectiva. Todo lo que aspira a ser discurso pol铆tico es atrapado por ese 谩gora que es el estado, la sociedad civil鈥.

La mujer y los discursos de odio

鈥淧ara hablar en p煤blico, la mujer debe cumplir ciertas reglas burocr谩ticas de formalidad. Ese es el efecto de la salida de los modos femeninos de la vida p煤blica. Una puede entrar a ella, pero tiene que perder los modos femeninos. Surgen esas 鈥榦tredades鈥, llamadas identidades pol铆ticas o minor铆as. Craso error del movimiento feminista y de todos. Y tiene un impacto p茅simo en el presente: el nacimiento de los defectivos. Los defectivos del sujeto universal, del pol铆tico, del completo, son sus otredades. Nosotras somos un defectivo del hombre, el negro, un defectivo del blanco, la persona con discapacidad es un defectivo del cuerpo normal. La modernidad, entre sus muchos pecados, inventa la normalidad. No existe el/la normal鈥.

鈥淐on el fin del mundo bipolar, surgi贸 el campo cr铆tico de inclusi贸n sist茅mico, aparecieron las minor铆as, los derechos humanos, pero toda esa lucha no problematiza la riqueza, su origen, su funci贸n. La alarma roja se activa por lo que hacen nuestros antagonistas de proyecto hist贸rico. En menos de diez a帽os pusieron reba帽os en las calles para luchar contra los proyectos de liberaci贸n de las mujeres. Hay encuestas, conozco una de Argentina, de la Universidad de Nacional de San Mart铆n, en que el 75% de los discursos de odio est谩 dirigido a la mujer. Y el 5% a las sexualidades disidentes. Es decir que un 80% de los discursos de odio van dirigidos a la sexualidad. Dicen que la postura provida es moral, porque 鈥榟ay que defender la vida鈥. Es f谩cil refutar la idea de que se trata de una precauci贸n moral: La vida del ni帽o migrante, la del ni帽o expuesto al maltrato, al hambre 驴no son vidas? 驴Solo les interesa la vida que est谩 en la pancita de una mujer? Hay algo raro. Les dejo, entonces la pregunta: 驴Cu谩l es la relaci贸n entre la gran riqueza, entre los due帽os del mundo, que est谩n detr谩s de los discursos de odio de las teor铆as de la nueva derecha, y una mujer embarazada?鈥.

Video: Congreso Interoce谩nico (parte 6, final)
https://youtu.be/6UheablY1ys

fuente:
https://diariofemenino.com.ar/df/rita-segato-elegimos-una-teoria-por-la-/

enlace relacionado: https://es.wikipedia.org/wiki/Rita_Segato

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Autor font: Barcelona.indymedia.org