Novembre 22, 2020
Per R脿dio Klara
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La Veranda de Rafa Rius

Mientras en la orilla izquierda del Sena, una mujer bajo la lluvia camina apresurada junto a las casetas cerradas de los buquinistas de libros viejos y postales, para llegar a casa antes de que d茅 comienzo el toque de queda, en ese mismo soplo de tiempo, en una playa de Bangla Desh, unos ni帽os refugiados rohingyas juegan a saltar las olas para olvidar un hambre que no les abandona y en la ciudad de Sana鈥櫭, en Yemen, un anciano se dirige con paso cansino hacia un precario refugio, huyendo de las bombas saud铆es. En ese mismo instante en la isla griega de Samos una familia siria expatriada busca cobijo entre los escombros del 煤ltimo terremoto y en el Sur del Congo un ni帽o soldado engrasa su kalashnikov con un trapo sucio en la mano. 

Al mismo tiempo, en una favela de Rio dos bandas rivales se enfrentan a tiros ante la complacencia policial y en una acera de Bombay un hombre muere deshidratado y fam茅lico a pocos metros de los apartamentos m谩s caros del mundo. En ese preciso momento, en una calle de Brooklyn, una persona sin techo deambula sin rumbo con todas sus pertenencias metidas en un carrito de supermercado y en Petersburgo, junto al pretil del rio Neva, un hombre vistiendo dos abrigos ra铆dos, apura los restos de su botella de vodka para intentar combatir el fr铆o. En un CIE de Laredo, una ni帽a a la que han separado de su madre por el delito de ser mexicana, llora sin consuelo, en el mismo instante que en Varsovia, grupos de mujeres salen a la calle para exigir sus derechos frente a la todopoderosa Iglesia Cat贸lica y en Buenos Aires, delante de la Casa Rosada, se manifiestan en demanda de su derecho a un aborto libre y gratuito.

Mientras esto sucede, un barco de salvamento mar铆timo est谩 desembarcando en el puerto de Arguinegu铆n a las 20 personas supervivientes, junto con dos cad谩veres, que navegaban a bordo de un cayuco procedente de Nigeria, al tiempo que en una madrasa de Pershawar el im谩n est谩 explicando a sus disc铆pulos el necesario esfuerzo de la yihad. En Manresa, una mujer est谩 vendiendo calcetines de puerta en puerta y de paso  aprovecha para preguntar si saben de alg煤n trabajo para ella, otra mujer, de plant贸n en una calle oscura de Munich, se frota las manos para entrar en calor, mientras espera la llegada del pr贸ximo cliente y es controlada desde un coche cercano por su chulo.

En un rinc贸n de la ins贸litamente vac铆a escalinata de la Piazza di Spagna en Roma, una pareja adolescente est谩 liando un canuto en el mismo momento en que en Erev谩n un nutrido grupo de armenios est谩 rodeando la residencia del presidente de la naci贸n para manifestar su indignaci贸n por la situaci贸n en que los ha dejado, separados de su familia y amigos residentes en el enclave de Nagorno Karabaj, en ese mismo instante, en lo m谩s intrincado de la medina de Fez, un muchacho arrastra penosamente un pollino con las alforjas sobrecargadas mientras en La Habana grupos de gente pasean tranquilamente por el Malec贸n y observan a algunos pescadores que lanzan la ca帽a a ver lo que se pesca鈥

La vida es ef铆mera, el tiempo es ef铆mero. Cada segundo existe 煤nicamente en ese momento y despu茅s ya habr谩 desaparecido para siempre, pero cada momento de cada vida es insustituible o inolvidable o inimitable o inicuo o inane o injusto o ininteligible o inmutable o inoportuno o inici谩tico o infame o indolente o indescriptible鈥 o infinito en su brevedad鈥 y todo ese caudal de presentes, para bien o para mal, forman lo que somos.

Y es que, como nos recordaba Ciro Alegr铆a en el t铆tulo de su excelente novela, el mundo es ancho y ajeno鈥 Y nuestra tribu es la humanidad.




Autor font: Radioklara.org