Juliol 5, 2022
Per Indymedia Barcelona
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Poder privado contra Poder p煤blico

Este Panfleto, en su versi贸n breve o sin notas, lo publiqu茅 el 27 de mayo (hace ya casi un mes) en el canal Dinero Limpio de Telegram. Ese d铆a la funci贸n de A帽adir Entrada de mi Telegram de sobremesa no me dej贸 colgarlo aqu铆, ya no quiere funcionar. Pero hoy he visto otra manera de hacerlo, y aqu铆 os lo dejo. Ha sido un mes de experiencias de acoso (o asesinato frustrado) electromagn茅tico, esta nueva manera disimulada de silenciar a los que dicen algo que est谩n empleando los Cuarenta Ladrones y sus agentes bandoleros y/o estatales ampar谩ndose en el gran desconocimiento que domina sobre el uso de las ondas del espectro para estos fines. La Guardia Civil no dispone de medios para hacer frente a estas modernas formas de agredir y matar (se busca provocar accidentes cardio- o/y cerebrovasculares, entre otros inconvenientes), y he informado a Defensa y el CNI por ver si por ah铆 es posible conseguir alg煤n avance en la comprensi贸n de esto que me est谩 pasando a m铆, que se puede llamar 鈥榡usticia o tormento privado a domicilio contra los enemigos del N. O. M.鈥, suponiendo que no haya autoridades implicadas. Ya se ver谩.)

脡sta es la lucha que se puso de manifiesto en 2020, la que enfrenta a Occidente con China, donde ten铆a que aparecer el virus justamente por eso.
Los dos centros de poder se encuentran en Londres-Nueva York (poder privado) y Pek铆n-Mosc煤 (poder p煤blico), y eso se puede reducir a煤n m谩s as铆: Londres contra Pek铆n, esos dos viejos enemigos. i
En Occidente nos hemos acostumbrado como si nada a la mentira fundamental de la democracia moderna, que consiste en que los gobernantes gobiernan pero no mandan, sino que reciben 贸rdenes de otros.
Esos 鈥渙tros鈥 no se dejan ver, no suelen ser los muchos 鈥渕alos鈥 que pululan por las pantallas, y forman parte de la lengua com煤n desde hace ya mucho, pues casi todos sabemos que existen los llamados 鈥減oderes f谩cticos鈥 desde mucho antes de que se empezase hablar del 鈥淒eep State鈥 o 鈥淓stado Profundo鈥.
Hemos aceptado, como cosa normal, que haya esos 鈥減oderes f谩cticos鈥 o poderes de hecho, que son lo contrario de los poderes de Derecho, o legales, y dan 贸rdenes a estos 煤ltimos. Los poderes f谩cticos son una antigua manera de hablar de poder privado.
Sabemos 鈥損or ejemplo– que al ir a votar lo que estamos haciendo es elegir a los representantes de esos poderes f谩cticos, no a nuestros representantes: que 鈥渘o nos representan鈥, y los que vendieron eficazmente ese eslogan en las protestas de 2011 tampoco ven铆an a representar a los millones de votantes que confiaron en ellos. Podemos (como otros partidos similares en otros pa铆ses)
proced铆a de Soros y la banca internacional, y el poder privado organiza y financia las protestas y la oposici贸n desde hace siglos.
Poder privado equivale a decir 鈥済obierno privado鈥.
En Occidente, el car谩cter sagrado o ilimitado (que es como decir 鈥渋nfinito鈥) del derecho de propiedad, consagrado en las constituciones nacidas de las revoluciones burguesas, ha conducido a la casi completa o perfecta adquisici贸n de los gobiernos por los mayores propietarios.
Ten铆a que ser as铆 porque la democracia moderna occidental es el sistema pol铆tico impuesto por el poder privado justamente para separar el poder del gobierno, dejando el poder en manos privadas. El poder privado necesita un gobierno y eso siempre es p煤blico, ya que la funci贸n de gobierno es velar por el bien com煤n. Pero velar por el bien com煤n es incompatible con el inter茅s o 谩nimo de lucro de nadie.
Esa operaci贸n consistente en separar el poder del gobierno, privatiz谩ndolo, se formaliza en 1688 en Inglaterra, con una revoluci贸n 鈥済loriosa鈥 que termina con la creaci贸n del Bank of England (con los nuevos reyes entre los accionistas) en 1694. ii
Ese haberse adelantado Londres a la hora de organizar el nuevo poder privado occidental vino determinado por la gran importancia del patrimonio de la Corona inglesa y el ascenso de los titulares del privilegio del cr茅dito (banqueros): la alianza de esos dos poderes es la que organiza la democracia moderna falseada (la que hemos conocido m谩s o menos casi todos), que viene a salvar la primac铆a del inter茅s privado de unos pocos sobre el sistema pol铆tico en esa contradicci贸n que llamamos ‘democracia parlamentaria’ o, simplemente, democracia.
Desde entonces los reyes de Occidente y sus posesiones ser铆an decapitados, desterrados o vaciados de todo poder, pero precisamente la Corona brit谩nica, tras hacer ese pacto con el poder del dinero moderno (el cr茅dito bancario como mecanismo de creaci贸n del dinero para todos), conserv贸 su propio poder, pol铆tico y econ贸mico, a espaldas del Parlamento y, sobre todo, de los votantes. iii
Las normas de equilibrio de poderes ocultan esa alianza entre el primer patrimonio privado y el nuevo poder econ贸mico de los financieros, cuyo primer cliente pronto ser谩 el Estado. iv
La operaci贸n se repite con 茅xito en Francia un siglo despu茅s, con Napole贸n autorizando la creaci贸n de la Banque de France, de propiedad privada, regalando as铆 a unos pocos banqueros el costoso privilegio de endeudar al Estado sin poner un clavel, unos diez a帽os despu茅s de que dos de ellos, suizos, fueran vistos repartiendo fusiles en el centro de Par铆s para facilitar la 茅pica jornada de la toma de la Bastilla. v
El modelo se repite una y otra vez, y tan sutiles son las maniobras del poder del dinero moderno, que en 2022 la misma Rusia, en el trance de intervenir en Ucrania para defender las vidas de los rusohablantes del Donbass, ha tenido que lamentar que su Banco Central hubiese olvidado en Londres y otras plazas de Occidente sus reservas de oro y divisas, que le han sido en mayor o menor medida robadas (como antes a otras naciones que no vigilaron suficientemente la gesti贸n de sus finanzas) con el pretesto de las sanciones impuestas a ese pa铆s por decreto de los amos del poder privado occidental (los que solemos llamar ‘los Cuarenta Ladrones’).
Ese poder privado occidental, fruto de alianzas como aqu茅lla entre la Corona inglesa y algunos banqueros que ha sobrevivido a las dos guerras mundiales sumando a sus fuerzas las de Estados Unidos y sus armas, es el poder de los poderes f谩cticos y el mismo que, utilizando las sociedades secretas y los aparatos de inteligencia, maneja los Estados occidentales y aspira a manejar a la especie entera, si se deja. vi
Esa naturaleza del dinero moderno, su necesidad de no soltar nunca el poder pol铆tico por tener que ocultar a propios y estra帽os el sencillo hecho de que un banco no pone nada a la hora de dar un cr茅dito, vii convierte al puro negocio del dinero en la primera de las actividades econ贸micas y la que se apropia de cualesquiera otras que ofrezcan alg煤n inter茅s, adem谩s de impedir los despliegues de tecnolog铆as que pongan en peligro sus oligopolios y monopolios. En las 煤ltimas d茅cadas, 茅se ha sido el caso del sector digital (Internet), plenamente absorbido e integrado en esta estructura de poder de hecho e ileg铆timo, el cual se pretende utilizar para implantar los m茅todos de control social que se precisan para mantener las injusticias (todo 鈥搒e dice– ser谩 poco comparado con el terrible sistema de cr茅dito social chino que conocemos por las televisiones y plataformas de propaganda occidentales).
A la superior eficacia del modelo de dinero p煤blico chino, sin apenas mercados financieros (que son necesarios para ocultar y manejar las grandes acumulaciones privadas, pero completamente innecesarios all铆 donde no las hay), se han sumado desde 2008 los escesos de la en茅sima crisis, sin que (salvo el caso ejemplar pero insuficiente de Islandia) gobierno alguno atacase de frente el absurdo reinante, y la creciente circulaci贸n de la informaci贸n que ha permitido entender todo esto a trav茅s de Internet, en especial como consecuencia de la difusi贸n de las obras de especialistas honestos como Richard A. Werner o Catherine Austin Fitts. viii
Estas circunstancias son las que est谩n detr谩s de la trama tanto del Covid como de las muchas agresiones y amenazas que terminaron de provocar la guerra de Ucrania, una y otra operaciones de los poderes f谩cticos occidentales dirigidas a renovar y consolidar los privilegios y absurdos del sistema econ贸mico y pol铆tico occidental.
En los 煤ltimos cuarenta y tantos a帽os, mientras la econom铆a real china crec铆a sin parar y cientos de millones de personas sal铆an de la pobreza, las clases medias occidentales (por no hablar de los de m谩s abajo) no dejaban de perder poder adquisitivo, nivel de vida y 鈥搒obre todo鈥攐portunidades o cosas que hacer. Y este empobrecimiento de la clase media ha pasado de ser mera consecuencia del desenfreno del poder financiero a convertirse en objetivo deliberado de los poderes f谩cticos, quienes ya han podido comprobar en distintas guerras de las que llaman ‘limitadas’ que una manera sencilla de relanzar las econom铆as consiste en destruirlas para financiar y esplotar las reconstrucciones, en paralelo con el reajuste de los sistemas financieros. ix
Ahora la Uni贸n Europea de la Banca Internacional manda armas a Ucrania, se empobrece m谩s, reparte subsidios, acoge millones de refugiados y espera nuevas 贸rdenes de sus jefes, que son los principales beneficiarios materiales de todas esas nuevas deudas.
Mientras las noticias de la guerra y la econom铆a, con alg煤n videojuego y alg煤n partidito, entretienen a los europeos ense帽ados a ser apol铆ticos para mejor ser despistados por los pol铆ticos de la banca, unos cuantos negociantes bien remunerados se re煤nen con la OMS para ultimar las disposiciones del anunciado Tratado sobre pandemias. Con 茅l se espera conseguir que las pr贸ximas pandemias precocinadas sirvan para callar, encerrar, arruinar y despistar a m谩s gente y m谩s eficazmente, que en la operaci贸n Covid ha habido mucho ruido sobre la fabricaci贸n del virus en francia (caso Jean Bernard Fourtillan), los peligros de las ‘vacunas’ que no lo son, xlos millones de la Big Pharma, los Estados africanos sin mascarillas ni vacunas y tan panchos, y otras noticias inconvenientes que siembran la desconfianza entre los televidentes.
Cuenta el sistema que se derrumba entre pandemias y guerras con que los votantes no van a entender nada de esto, y si lo entienden, se van a limitar a esperar nuevas noticias y amenazas servidas por las pantallas. Cuenta con la eficacia del mantra: 鈥淣o podemos hacer nada鈥.
El que quiera 鈥搒in embargo– puede hacer fotocopias de este panfleto y repartirlas; consultar la versi贸n anotada en el blog de wordpress.com Teatro del Fin del R茅gimen; ver otros panfletos que ah铆 mismo se han ido dejando para quien quiera leerlos o repartirlos; dejar de colaborar con los bancos, multinacionales y pol铆ticos de unos y otras. Y confiar en que el sentido com煤n (del que se habla aqu铆: https://teatrodelfindelregimen.wordpress.com/2022/03/31/presentacion-de-/) terminar谩 por florecer. 脕nimo, que todav铆a no somos esclavos.




Autor font: Barcelona.indymedia.org