Agost 1, 2022
Per Indymedia Barcelona
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“Decrecimiento: Vocabulario para una nueva era”
(Icaria Editorial, 2018 Mexico y Colombia)

enlace al libro completo (PDF): https://www.academia.edu/37383542/_Decrecimiento_Vocabulario_para_una_nu

Pr贸logo de Gustavo Esteva a la edici貌n en M茅xico

En Am茅rica Latina la idea del descrecimiento nunca lleg贸 a tener el vigor y la fuerza que adquiri贸 en Europa. La publicaci贸n de este libro o la Primera Conferencia Norte-Sur sobre Descrecimiento, en la cual se presentar谩, no son esfuerzos de 煤ltima hora para impulsar el movimiento en la regi贸n. Re铿俥jan la convicci贸n de que ha llegado el momento de entrelazar empe帽os semejantes. Por esto, tanto la conferencia como el libro est谩n planteados como un di谩logo.

La propuesta del descrecimiento se inscribe en el aliento ecologista que naci贸 en el seno de la revoluci贸n cultural de los a帽os sesenta. Es tambi茅n heredera de una corriente ecologista muy vigorosa, que en los a帽os setenta brot贸 sobre todo en algunos pa铆ses industrializados. Fue un desaf铆o abierto al r茅gimen dominante y una cr铆tica radical a la sociedad econ贸mica, capitalista o socialista, y al modo industrial de producci贸n. El a帽o 1972 puede ser visto como punto de 铿俥xi贸n del ecologismo. Tuvo lugar entonces la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, la primera de las conferencias tem谩ticas de la Segunda D茅cada del Desarrollo de Naciones Unidas, en la cual se emple贸 por primera vez el t茅rmino de sustentabilidad. En ese mismo a帽o el Club deRoma present贸 un informe que exig铆a considerar seriamente los l铆mitesde los recursos.

Tambi茅n en 1972, cuando estall贸 la crisis del petr贸leo y la Comisi贸n Trilateral concibi贸 la estrategia neoliberal, Andr茅 Gorz formul贸 la idea del descrecimiento, como condici贸n de un proyectode transformaci贸n social basado en la equidad y el realismo ecol贸gico,precursor de la ecolog铆a pol铆tica que tom贸 forma en la siguiente d茅cada. En los a帽os ochenta los movimientos ecologistas cobraron 铆mpetu y llegaron a los congresos de varios pa铆ses. Si bien esto permiti贸 que decrecimiento empezaran a promulgarse leyes de protecci贸n ecol贸gica, se hicieron compromisos que restaron radicalidad al impulso. No se dio continuidad a la idea del descrecimiento. En Am茅rica Latina las denuncias del Club de Roma tuvieron un eco signi铿乧ativo pero ef铆mero: no se tradujeron en corrientes de pensamiento y acci贸n.

La de 1980 fue la 芦d茅cada perdida para el desarrollo禄 para las instituciones o铿乧iales. Se hizo evidente el car谩cter ilusorio de las promesas de Truman y la destrucci贸n natural y social asociada con la empresa del desarrollo. A 铿乶ales de la d茅cada Iv谩n Illich invit贸 a algunos de sus amigos a preguntarse: 芦Despu茅s del desarrollo, 驴qu茅?禄. El resultado de las conversaciones fue el Diccionario del desarrollo: una gu铆a del conocimiento como poder.
Comenzamos a hablar de posdesarrollo. Fue as铆 posible descali铿乧ar de inmediato el nuevo lema de la Comisi贸n Bruntland, pues el芦desarrollo sustentable禄 intentaba sostener el desarrollo, no la naturaleza o la cultura.

En 1949 el emblema del desarrollo se cre贸 para estabilizar la indiscutible hegemon铆a estadounidense. En el mismo discurso en que lo lanz贸, Truman proclam贸 la guerra fr铆a. Cuarenta a帽os despu茅s, cuando esta lleg贸 a su t茅rmino, Estados Unidos descubri贸 que el desarrollo era ya una bandera deshilachada e intent贸 lanzar un sustituto, la globalizaci贸n,que nunca tuvo acogida semejante a la del desarrollo. Si bien unos la vieron como amenaza y otros como promesa, el consenso general era que constitu铆a un dato, una realidad que deb铆a aceptarse. En 1994, con su 隆Basta ya!, los zapatistas, en el sur de M茅xico, se atrevieron a enfrentarla. Su llamado fue un despertador mundial, como ahora reconocen todoslos movimientos antisist茅micos.

Al empezar el siglo XXI se renov贸 en Europa el inter茅s en la idea del descrecimiento como un movimiento de activistas impulsado en el marco de re铿俥xiones e iniciativas asociadas con el posdesarrollo, la ecolog铆a pol铆tica y la justicia ambiental. En la actualidad, el descrecimiento sigue siendo una cr铆tica de la econom铆a del crecimiento, pero es tambi茅n marco de referencia para una variedad de ideas y conceptosque son inspiraci贸n para distintos movimientos en que pesan cada vez m谩s signos anticapitalistas y antipatriarcales. Sus ideas y acciones est谩n vinculadas con formas de vida que experimentan alternativas sensatas y justas, en las que cuentan claramente la autonom铆a y la autolimitaci贸n. Algunos te贸ricos y activistas del descrecimiento consideran indispensable luchar por pol铆ticas para la transici贸n a trav茅s de los partidos pol铆ticos y el mundo institucional; otros solo conf铆an en las iniciativasy acciones de los grupos de base.

En Am茅rica Latina, mientras tanto, han estado 铿俹reciendo numerosas corrientes de pensamiento y acci贸n que se desligan de todas las variantes del desarrollo y buscan un camino propio. En vez de la ruta hacia el American way of life, impuesta por la empresa desarrollista, se abren a la inmensa variedad y riqueza del mundo real, asumiendo el pluralismo radical y reconociendo la insensatez de adoptar una de铿乶ici贸n universal de la buena vida inviable e insostenible. Buen vivir, vivir bien, vivir en plenitud, la vida buena, la vida digna, vida correcta, buen modo de ser, vida dulce, vida austera lubricada por el cari帽o, expresiones en espa帽ol como estas empezaron a usarse para tomar distancia de los vientos dominantes. Estas traducciones de expresiones ind铆genas como sumak kawsay (quechua) y
suma qama帽a (aymara) re铿俥jan la propensi贸n a encontrar inspiraci贸n en quienes han logrado resistir la dominaci贸n colonial a lo largo de 500 a帽os. Se aprende con ellos un sentido comunitario respetuoso de la Madre Tierra y el cosmos, que se opone al aliento inevitablemente individualista y depredador del desarrollo.

Un 谩rea fundamental de convergencia del descrecimiento y las sociedades latinoamericanas en movimiento es el compromiso con formas de autolimitaci贸n comunal, que desaf铆an abiertamente los patrones dominantes y dan cabal sentido a las preocupaciones de los a帽os setenta por los l铆mites de los recursos y la destrucci贸n natural y social que se realiza en nombre del crecimiento econ贸mico.

El di谩logo entablado en este libro en torno al descrecimiento se mani铿乪sta ante todo en sus tres prefacios: los de la edici贸n en ingl茅s y de la espa帽ola describen c贸mo naci贸 la idea del libro mismo y cu谩l ha sido la experiencia europea con el descrecimiento; el tercer prefacio intenta hacer la conexi贸n con la experiencia latinoamericana. El di谩logo tambi茅nse expresa en las trece entradas que se agregaron a las del libro original,cada una de las cuales relaciona percepciones y 茅nfasis de la regi贸n conla aspiraci贸n y la red de ideas y conversaciones que se asocian con el descrecimiento. El caso de la autonom铆a ilustra bien ese di谩logo.

La entrada original parte de las contribuciones de Castoriadis y su riguroso intento deconceptualizar lo imaginario, que articul贸 con la autonom铆a colectiva y la creaci贸n radical. Muestra con claridad los lig谩menes profundos que existen entre el proyecto de una sociedad de descrecimiento y la visi贸n de Castoriadis de una sociedad autoinstituida y autorregulada. La entrada sobre la versi贸n latinoamericana de la autonom铆a, que me toc贸 a m铆 escribir, pone 茅nfasis en las iniciativas y movimientos que en la regi贸n la han estado impulsando, mostrando sus contrastes con la experienciaeuropea tanto en la teor铆a como en la pr谩ctica.

Dos entradas de la edici贸n espa帽ola del libro usan la palabra 芦proco-munes禄, aceptada en Espa帽a como equivalente al commons anglosaj贸n.En Am茅rica Latina no se usa la palabra 芦procomunes禄 y persiste undebate sobre el t茅rmino m谩s adecuado para referirse a los commons y sus equivalentes. 芦Comunalidad禄 es el nombre que se da a la vida cotidiana y al arte de enraizarse respetuosamente en la tierra y de actuar en colectivo en una regi贸n del sur de M茅xico. La palabra tuvo amplia resonancia y esya un t茅rmino que se emplea para referirse a toda una familia de ideas y pr谩cticas, que es muy rica y diversa en Am茅rica Latina y se conecta 铿倁idamente con lo que puede ya considerarse un movimiento mundial. Es lo que trata de recoger la entrada sobre el tema. La econom铆a popular, social y solidaria es una creaci贸n latinoamericana, que tiene en la regi贸n sus te贸ricos y una inmensa variedad de pr谩cticas, aunque el fen贸meno al que corresponde es enteramente mundial. Este movimiento de ideas y experiencias naci贸 en los a帽os ochenta, cuando se transformaron actitudes arraigadas ante el llamado 芦sector informal禄 y algunas pr谩cticas muy antiguas. Para el capitalismo y las instituciones internacionales fueron siempre anomal铆as o patolog铆as que deb铆an eliminarse, o 谩reas que deb铆an modernizarse e incorporarse al patr贸n de la formalidad capitalista. Actores de muy diversas procedencias ideol贸gicas y pol铆ticas, en contraste, encontraron en 茅l potencialidades de transformaci贸n en los m谩s diversos 贸rdenes.

La corriente de pensamiento decolonial naci贸 hace un cuarto de siglo como una agenda colectiva de trabajo basada en la experiencia hist贸rica de Am茅rica Latina. Se inscribe en la tradici贸n anticolonial de 500 a帽osde pensamiento en la regi贸n y se nutre con los movimientos de descolonizaci贸n de mediados del siglo XX y con la teor铆a de la dependencia y lateolog铆a de la liberaci贸n. Se inspira tambi茅n en el pensamiento negro del Caribe y feminismos negros, ind铆genas y chicanos, as铆 como en innovaciones epist茅micas como las de los zapatistas en Chiapas.

La propuesta decolonial ha actualizado esas tradiciones para impulsar una revoluci贸n epistemol贸gica que abarca por igual a colonizadores y colonizados, poniendo en cuesti贸n el orden moderno colonial en el que vivimos. Aunque los autores fundacionales de esta corriente son de origen latinoamericano, la decolonialidad se discute actualmente en todos los continentes y en movimientos sociales que exigen la decolonizaci贸n de las instituciones del Estado y de la vida cotidiana. La propuesta de la decolonialidad no reclama un espacio en la modernidad europea o una modernidad no-europea, sino que plantea desligarnos de esa tradici贸n y del proyecto civilizatorio occidental. Impulsa formas epist茅micas, pol铆ticas, ecol贸gicas y est茅ticas de autonom铆a y la con铿乬uraci贸n de un horizonte orientado al pluriverso.

Las mujeres que impulsan diversos feminismos latinoamericanos reconocen sin reservas la forma en que las luchas de las mujeres de otrasregiones y 茅pocas las han inspirado y estimulado, pero al mismo tiemporealizan una cr铆tica radical a los feminismos dominantes y particularmentea la tradici贸n moderna, liberal y colonial. La lucha de las mujeres en Am茅rica Latina no solo se ocupa de resistir y enfrentar la opresi贸n espec铆铿乧a que padecen, sino que ha hecho contribuciones de enorme importancia a la transformaci贸n social de la regi贸n. Dar a este libro un contenido latinoamericano exige tomar muy seriamente en cuenta esta dimensi贸n. La entrada 芦Proyectos de vida禄 ha sido inspirada por formas de pensar y de ser de pueblos originarios de Am茅rica Latina para aludir a formas de concebir ideas y comportamientos que se ubican expl铆citamente m谩s all谩 del desarrollo. Como podr谩 verse tambi茅n en otras entradas, estas concepciones toman como punto de partida y de llegada el pluriverso, en el cual no solo se encuentran las culturas humanas sino tambi茅n otros muchos seres vivos y no vivos que se asumen como parte y expresi贸n del propio ser. Se trata, como dicen los zapatistas, de construir un mundo en que quepan muchos mundos, desa铿乤ndo abiertamente la imposici贸n del mundo supuestamente universal de los colonizadores con propuestas pol铆ticas emergentes. Los temas de seis nuevas entradas no son latinoamericanos: cambio clim谩tico, patrimonio comunitario, producci贸n neguentr贸pica, rexistencia, transici贸n energ茅tica, transiciones civilizatorias y valores plurales son asuntos que se debaten actualmente en el mundo entero y forman parte de las preocupaciones de la hora.

En todos estos casos, sin embargo, la 贸ptica y las experiencias latinoamericanas sobre cada uno de ellos tienen especi铿乧idad y se abren claramente al di谩logo que aqu铆 se busca. Hay innumerables ejemplos de los caminos que se est谩n construyendo para resistir el horror actual y construir otra cosa, pero quiz谩 no haya ninguno tan avanzado como el de los zapatistas. Lo que han construidoen la Selva Lacandona, sin apoyo de recursos p煤blicos y bajo permanente acoso, ilustra muy bien las nuevas formas de vida que rompen radicalmente con la obsesi贸n del crecimiento econ贸mico y el desarrollo para adoptar un camino propio basado en la autonom铆a y la autolimitaci贸n comunal. El zapatismo ha sido y es una creaci贸n intercultural. Naci贸 del encuentro entre las tradiciones mayas de la Selva Lacandona y un grupo de luchadores sociales marxistas-leninistas-guevaristas que intentaba organizar una guerrilla. Seg煤n ellos mismos cuentan, la ideolog铆a de quienes se preparaban para la guerrilla qued贸 muy abollada en el encuentro y as铆 naci贸 algo nuevo, lo que ahora conocemos como zapatismo. 芦Fue la primera derrota del
EZLN 鈥攃oment贸 alguna vez el 铿乶ado subcomandanteMarcos鈥, la m谩s importante y la que lo marcar谩 de ah铆 en adelante禄.

Los zapatistas saben aprender de su propia pr谩ctica y de todas las ideolog铆as y experiencias que se les acercan. Se han transformado profundamente, sin dejar de ser ellos mismos. Sus creaciones en la Selva Lacandona son un modo nuevo de vivir y gobernarse que ilustra bien el sentido de las propuestas de las sociedades en movimiento en Am茅rica Latina y de quienes luchan por el descrecimiento. No est谩n colgadas del mercado o el Estado. Se basan en la autonom铆a y la autolimitaci贸n. Desde ah铆, junto con los pueblos indios con los que se articulan en el Congreso Nacional Ind铆gena, caminan ahora la iniciativa pol铆tica radical que lanzaron desde octubre de 2016: han creado un Concejo Ind铆gena de Gobierno e inauguran una forma de existencia social sin precedente. Juntos, los pueblos indios y los zapatistas, parecen anunciar que se ha abierto ya una grieta en el muro de la historia y est谩n en una lucha com煤n, que transforma el dolor en rabia, la rabia en rebeld铆a y la rebeld铆a en ma帽ana, como dice el subcomandante Galeano. Bajo latormenta, parece al 铿乶 posible lanzar la mirada al ma帽ana.

Estamos ante la encrucijada m谩s grave de la historia, cuando sabemos que no se puede avanzar por el mismo camino, un camino que pone en peligro la supervivencia de la especie humana e incluso del planeta. Estamos en una coyuntura en que la destrucci贸n natural va acompa帽ada del deslizamiento a la barbarie en las relaciones sociales y de una actualizaci贸n criminal de todos los fascismos. Ante esa perspectiva, estamos dejando atr谩s las viejas formas de organizaci贸n y de lucha, a menudo construidas en forma vertical y burocr谩tica. Hemos empezadoa huir como de la peste de las llamadas organizaciones de masas鈥 y de las masas mismas. A pesar de su resonancia radical, la palabra masa es de origen eclesi谩stico y burgu茅s y reduce la condici贸n humana a su unidad de volumen. No se trata ya de agruparnos de esa manera, en que nos ametrallan f铆sica o ideol贸gicamente, pero necesitamos m谩s que nunca estrechar nuestros lazos, identi铿乧ar lo que nos une y concertar acuerdos. Los diversos movimientos que emplean la idea del descrecimiento, cada quien a su manera, pueden entrelazarse 铿倁idamente con los muy diversos movimientos latinoamericanos que pueden coincidir con ellos en la teor铆a y en la pr谩ctica.

Este libro abre una fascinante colecci贸n de ventanas hacia paisajes en movimiento, en los cuales, desde muy diversos contextos y circunstancias, empezamos a aprender juntos a ir m谩s all谩 de la mera resistencia al proceso insensato en que nos encontramos, para empezar la construcci贸ndel mundo nuevo.

San Pablo Etla, Oaxaca, M茅xico, junio de 2018

5ta Parte
MIRADAS LATINOAMERICANAS

Autonom铆a en Am茅rica Latina
Gustavo Esteva
Universidad de la Tierra en Oaxaca (M茅xico)
p脿gina 317

AUTONOM脥A EN AM脡RICA LATINA

La palabra autonom铆a alude actualmente a actitudes, pr谩cticas y posicio-nes de todo el espectro ideol贸gico. M谩s que autonom铆a existen autonom铆as, en la realidad y como proyectos pol铆ticos, como mitos movilizadores y como horizontes 鈥攍o que todav铆a no es.

La importancia y especi铿乧idadde las corrientes latinoamericanas llev贸 a incluir una entrada propia del concepto en la regi贸n, la cual se diferencia al tiempo que dialoga con la entrada europea sobre autonom铆a escrita por Marco Deiuru.
En Am茅rica Latina no est谩 muy extendida la corriente auton贸micaindividualista, llamada libertaria en Estados Unidos, seg煤n la cual solo elindividuo soberano puede establecer sus normas de pensamiento y acci贸n, aunque algunas variantes aparecen en sectas religiosas bajo in铿倁encia estadounidense. Se han extendido, en cambio, corrientes auton贸micas basadas enel mito de la soberan铆a pol铆tica y la teor铆a de la descentralizaci贸n. El af谩n de los soberanos de monarqu铆as absolutas de imponer su voluntad dentro y fuera de los territorios bajo su control persisti贸 al extinguirselas monarqu铆as y molde贸 la mitolog铆a pol铆tica dominante.

Se apela a la soberan铆a nacional para reivindicar derechos o intereses de los pa铆ses, as铆 como para expresar aspiraciones de quienes buscan la independencia pol铆tica. Dentro de ese marco funciona la teor铆a de la descentralizaci贸n, concebida para dar mayor e铿乧iencia a la administraci贸n colonial. Caracteriza actualmente la operaci贸n de las grandes corporaciones transnacionales y de la mayor铆a de los estados modernos. En muchos de estos se concede autonom铆a relativa a grupos 茅tnicos o a la poblaci贸n que reside en territorios espec铆铿乧os. Este modelo emplea a menudo como referente la Constituci贸n espa帽ola, que concede facultades legislativas y competencias ejecutivas y administrativas a las 芦nacionalidades禄 y 芦regiones禄 que constituir铆an el pa铆s.

Los pactos auton贸micos de 1981y 1992 reservaron al Estado espa帽ol la de铿乶ici贸n de las competenciasque pueden ser asumidas por las comunidades aut贸nomas, un t茅rmino que se aplica por igual a Catalu帽a o a Madrid.
Importantes corrientes liberales o socialistas asumieron en Am茅rica Latina esta concepci贸n de la autonom铆a, que la reduce a una forma descentralizada de administrar los poderes verticales de estados 芦soberanos禄, particularmente en pa铆ses como Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Persiste en estos casos una gran tensi贸n entre los impulsos auton贸micos y el ejercicio del poder estatal, por la dif铆cil coexistencia de concepciones muy distintas de la autonom铆a y de la organizaci贸n social que se mani铿乪stan ejemplarmente en las diversas autonom铆as que reconoce la legislaci贸n boliviana, por ejemplo: departamentales, municipales, regionales e 芦ind铆genas originarias campesinas禄. El caso de las universidades p煤blicas ilustra bien un aspecto de esastensiones. La universidad medieval naci贸 como corporaci贸n
aut贸noma, una expresi贸n que alud铆a al r茅gimen corporativo que regulaba internamente a los gremios de la 茅poca, as铆 como al aliento comunitario de quienes buscaban de铿乶ir con autonom铆a su actividad y sus reglasde funcionamiento.
La universidad medieval no era aut贸noma de los poderes seculares y eclesi谩sticos, que intervinieron constantemente en su vida y orientaci贸n. Lo mismo ocurre con las universidades p煤blicas latinoamericanas. De铿乪nden continuamente su autonom铆a, para disfrutarde libertad relativa, pero los poderes p煤blicos les imponen orientaciones y normas de funcionamiento por medio del control presupuestal y dedisposiciones legales y administrativas sobre la educaci贸n. Todas estas 芦autonom铆as禄, como muchos movimientos sociales que las impulsan y de铿乪nden, recurren a la ingenier铆a social dentro del marco del Estado-naci贸n y la democracia formal, usan lo que queda del estado de derecho y se acomodan, con alguna tensi贸n, al capitalismo dominante. Diversos grupos 茅tnicos o regionales disfrutan as铆 de m谩rgenes variables de libertad para el ejercicio de algunos de los poderes verticales estatales, pero sus 芦autonom铆as禄 no lo son en realidad: solo administran normas que se les imponen desde los aparatos estatales al servicio del capital.

El autonomismo italiano de los a帽os sesenta no tuvo mayor eco en la Am茅rica Latina, pero movimientos sociales que surgieron desde los a帽os ochenta podr铆an ser vistos como sus leg铆timos herederos y constituyen actualmente el sector m谩s vigoroso y vital de las luchas por la autonom铆a en la regi贸n. Como su antecesor, se oponen abiertamente al burocratismo y centralismo de los sindicatos y los partidos pol铆ticos, as铆 como al vanguardismo, pero han forjado con铿乬uraciones propias en empe帽osemancipatorios que est谩n formando un nuevo lenguaje pol铆tico. Comparten el desencanto universal respecto a la democracia formal y reconocen su car谩cter desp贸tico, racista y sexista, as铆 como su sometimiento a dictaduras profesionales.

Numerosas luchas intentan ampliar, fortalecer y profundizar los espacios en que la gente puede ejercer su propio poder, al a铿乺mar la construcci贸n aut贸noma, desde abajo, de formas de autogobierno y autosu铿乧iencia. Est谩n, literalmente, construyendo democracia desde las ra铆ces, para que la gente com煤n pueda asumir el poder del Leviat谩n, libre para hablar, para escoger, para actuar. En vez de tratar de tomar los aparatos estatales, concebidos y operados para el control y la dominaci贸n, intentan desmantelarlos. El impulso zapatista de1994 ha tenido amplia in铿倁encia en la regi贸n e ilustra bien el sentido de lo que se busca: crear instituciones en las que pueda funcionar la pr谩ctica de mandar obedeciendo que de铿乶e el empe帽o aut贸nomo de los zapatistas. Esta corriente auton贸mica es abiertamente anticapitalista.

Algunas iniciativas no solo desgarran dependencias del mercado o del Estado. Abandonan tambi茅n la premisa de la escasez que de铿乶e la sociedad econ贸mica: el supuesto l贸gico de que los deseos del hombre son muy grandes, por no decir in铿乶itos, en tanto que sus medios son limitados, supuestoque crea el problema econ贸mico por excelencia, la asignaci贸n de recursosa trav茅s del mercado o el plan. Se adopta en cambio el principio de lasu铿乧iencia, evitando la separaci贸n entre medios y 铿乶es y el imperativotecnol贸gico, al adoptar el sentido del l铆mite y de la proporci贸n para laconstrucci贸n de una sociedad convivial (Borremans e Illich, 1971) (ver: Convivencialidad). Al desprenderse de verdades y valores de la modernidad occidental y particularmente de su impronta universalista, muchos movimientos auton贸micos adoptan formas diversas de pluralismo radical y practican nuevas maneras de conocer y experimentar el mundo. Sustituyen sustantivos que crean dependencia 鈥攅ducaci贸n, salud, alimento, vivienda鈥︹ por verbos que devuelven agencia personal, autonom铆a: aprender, sanar, comer, habitar鈥 Reconocen la condici贸n individual como una construcci贸n moderna de la que se disocian, para asumirse como nudos de redes de relaciones concretas, que constituyen los nosotros reales que de铿乶en lasc茅lulas de una nueva sociedad.

Estos movimientos sociales, de creciente dinamismo en la regi贸n,incluyen en su seno corrientes feministas que han roto radicalmentecon las visiones patriarcales dominantes. Regresan la pol铆tica y la 茅tica al centro de la vida social y otorgan la m谩s alta prioridad al cuidado de la vida, la mujer y la Madre Tierra. En estas construcciones sociales, pr谩cticas aut贸nomas y antipatriarcales est谩n presentes en todas las esferas de la vida cotidiana, regidas por procesos democr谩ticos que organizan comunalmente el arte de la esperanza y la dignidad.

Estos movimientos auton贸micos muestran claras convergencias con algunas de las corrientes m谩s vigorosas del decrecimiento. Tienen coincidencias en fuentes te贸ricas comunes de inspiraci贸n, como Illich, Gorzo, Castoriadis; en propuestas como las de la escuela del posdesarrollo, de la que forma parte Latouche, y sobre todo de los impulsos que muchos promotores del descrecimiento comparten para construir un mundo nuevo m谩s all谩 del Estado-naci贸n, el capitalismo, la democracia, el modo industrial de producci贸n, la modernidad y el patriarcado. En rigor, no son ya movimientos sociales sino sociedades en movimiento. Han roto con las ilusiones modernas del individuo soberano, de la premisa de la escasez y de la necesidad patriarcal de jerarqu铆a.

Esta corriente se mani铿乪sta claramente en el Concejo Ind铆gena de Gobierno, creado por el Congreso Nacional Ind铆gena y los zapatistas en mayo de 2017, basado en autonom铆as ind铆genas y no ind铆genas. Es un dise帽o comunal (Escobar, 2016) que no encaja en tradiciones liberales, marxista-leninistas o anarquistas, pero no parte de cero; re铿俥ja la capacidad de cambiar la tradici贸n de manera tradicional, lo que da continuidad hist贸rica y posibilita la ruptura y la innovaci贸n.

Este dise帽o comunal de autonom铆a est谩 construyendo ya un mundo en que caben muchos mundos. Para examinar en perspectiva todo este espectro de posiciones auton贸micas, es 煤til distinguir entre la ontonom铆a, que alude al conjunto de normas tradicionales vigentes, en cuyo seno nace cada persona; la autonom铆a, que de铿乶e el ejercicio de regulaci贸n de maneras de ser, pensar y comportarse que adoptan libremente personas, grupos, comunidades, pueblos y regiones al modi铿乧ar la ontonom铆a en que nacieron, sea para a铿乺marse de modo fundamentalista en ontonom铆as de la modernidad occidental, sea para romper radicalmente con ellas; la heteronom铆a, 铿乶almente, ser铆a la regulaci贸n impuesta desde afuera, por la operaci贸ndel mercado o los aparatos estatales. El segmento m谩s din谩mico de las iniciativas aut贸nomas en Am茅rica Latina est谩 ampliando las esferas on-t贸nomas y aut贸nomas, mientras reduce las heter贸nomas.

Bibliograf铆a

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