Desembre 29, 2021
Per Indymedia Barcelona
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Medicina traslacional y medicina individualizada en los NIH (USA). Una experiencia personal

Oscar Xoel Fernández de la Vega (Médico Pasiquiatra y Doctor en Neurociencia

La eclosión de los últimos e importantes conocimientos científicos en el ámbito del la biomedicina, y la rapidez con que se están produciendo, solo han tenido una discreta aplicación en el ámbito clínico asistencial. No solo no se han traducido en instrumentos que hayan mejorado la práctica clínica diaria, sino que la incomunicación entre los investigadores básicos, alejados de los pacientes y los hospitales, y la dificultad por parte de los clínicos de actualizarse en los conceptos que maneja la ciencia básica, se ha hecho cada vez mayor y más infranqueable. Como respuesta a este nuevo reto se consolidó en los últimos años lo que se conoce como “Medicina Traslacional”, que viene a ser una versión actualizada de lo que entendíamos como medicina basada en la evidencia (sustentada en pruebas), y cuyo objetivo primordial es acelerar el paso de los descubrimientos científicos realizados por la investigación básica (los logrados en el laboratorio) hacia su aplicación a la clínica asistencial, al enfermo en definitiva.
La respuesta anterior fue impulsada desde 2005 con un Programa-guía por ”Los Institutos Nacionales de Salud” (NIH), referencia de la investigación biomédica en los Estados Unidos, aprovechando las oportunidades que ofrece la mejora de las técnicas clínicas asistenciales y las nuevas herramientas en los campos de la genómica, la proteómica, la farmacología, los biomarcadores, las nuevas técnicas de neuroimagen, la bioinformática, la bioestadística, los diseños y métodos, etc.
Mi experiencia en el “Instituto Nacional de Salud Mental”, uno de los veintisiete institutos que integran los NIH, concretamente en la rama de Psiquiatría Infantil, pude comprobar personalmente los inicios de esta nueva andadura de la medicina.
En definitiva lo que se pretende es establecer un puente que permita un flujo bidireccional que alimente y retroalimente a la ciencia básica y a la clínica asistencial. De esta forma por una parte la investigación ayuda al paciente, y por otra el quehacer clínico ayuda a su vez al laboratorio ofreciéndose como su campo de aplicación, banco de pruebas, fuente de retroinformación e identificación de nuevos retos investigadores. Y todo ello con la finalidad de mejorar el diagnóstico, tratamiento, pronóstico y prevención de las enfermedades que afectan a los seres humanos.
Pero si bien es cierto que es fácil definir la idea expuesta anteriormente, sin embargo es muy difícil acelerar su aplicación. Una tarea ardua para los EE.UU, y harto complicada para la Unión Europea..
En Europa no existe una política científica de investigación y desarrollo común, sino que se yuxtaponen tantas como estados miembros, lo que lleva a multiplicar gastos y esfuerzos, fragmentándose los resultados. Hay muchos proyectos pero pocas patentes productivas. Como contrapunto en Estados Unidos la investigación se coordina o financia en una proporción muy importante desde los NIH, ubicados la mayor parte en el área de Bethesda(Maryland). Esta institución tienen una infraestructuras en capital físico y humano encomiables, una tradición investigadora objetiva e independiente (gran productividad en cuanto a la relación patentes/proyectos, publicaciones científicas masivas en las mejores revistas especializadas, numerosos Premios Nobeles trabajaron o fueron financiados sus proyectos por los NIH, centros de prestigio como lo son los Institutos del Genoma Humano, el de Investigación Genética o el del Cáncer, etc.), cuentan con un personal investigador y clínico asistencial altamente cualificado y bien remunerado, aunque no son funcionarios fijos. La financiación gubernamental es muy estimable y cubre con suficiencia las necesidades de los institutos y centros que ampara, cuentan con excelentes hospitales dentro del propio recinto, en los que las personas que ingresan pasan a ser no solo pacientes sino también sujetos de proyectos de investigación longitudinales prospectivos en su mayoría y controlados a lo largo de 10 o 20 años. Todo lo anterior amparado por una organización muy eficiente y una gestión muy versátil y ágil, tanto en el campo investigador como en él hospitalario.
Esta nueva medicina emergente tiene que desarrollarse en estrecha proximidad con centros hospitalarios asociados, personal altamente cualificado y recursos no siempre disponibles en las instituciones europeas.
En Europa, y salvando algunas excepciones en Holanda, Alemania e Inglaterra, urge integrar los dictados de la Medicina Individualizada en los modelos de gestión hospitalaria, hemos de incorporar, con carácter general, en forma rutinaria y sistemática el diagnóstico molecular, la genómica así como las últimas técnicas de neuroimagen. Con la necesaria inmediatez hemos de conocer las nuevas direcciones que se están siguiendo en el abordaje individualizado de las enfermedades.
La medicina traslacional que ya tiene una relevancia especial en el campo de la oncología, tiene que hacerse extensible a otras especialidades, así como a la organización y gestión de las organizaciones sanitarias.
Otros aspectos a tener en cuenta son los referente a propiedad intelectual, la formación y la búsqueda institucional de posibles alianzas estratégicas entre instituciones y empresas que tengan un potencial elevado de investigación.
En definitiva el concepto de medicina traslacional solo puede operar en entidades cohesivas integrales que favorezcan un ambiente en donde los expertos de diferentes áreas clínicas y básicas, desprovistos de prejuicios ideológicos compartan conocimientos y experiencias.
Todo lo anterior nos llevará a diseñar de manera sistemática, tratamientos adecuados al perfil de los pacientes, más eficaces y con menos efectos adversos, es decir a una nueva forma de hacer medicina, cuya aplicación práctica se traducirá en indudables beneficios para los pacientes, y también para el sistema sanitario en general. Hasta cierto punto esta nueva medicina puede llegar a erigirse en nexo transaccional entre ciencia y enfermo. O lo que es lo mismo entre ciencia biomédica y humanismo.




Autor font: Barcelona.indymedia.org