Novembre 17, 2022
Per B Llibertari
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Conocí en una prisión franquista un preso que apodaban por su cortés carácter, el “Poeta”, un día lo vi por azar en París, entretuvimos una conversación bastante animada, recordando momentos ingratos que sufrimos en penal de San Miguel de los Reyes (Valencia), sobre todo el comportamiento de algunos carceleros falangistas que se ensañaban con los presos políticos. El Poeta me explicó que una vez se tropezó en un café de Valencia con un carcelero que lo castigó en varias ocasiones, un poco turbado al verme, aunque después de una larga conversación llegó hasta a excusarse de su desmedido comportamiento. El hecho de excusarse fue para mi más que suficiente, ya que mi modo de ser no cabe el rencor ni mucho menos el odio. Es un peso venenoso insoportable que corroe el interior.

Me viene a la memoria el encuentro que tuve con el Poeta, en ese instante de leer (El Mundo) que 200 personalidades exigen a Sánchez la retirada de la Ley de la Memoria Democrática. Por ser una reforma que abre heridas que la transición cerró. Es el argumento de estas eminencias de extrema derecha que no saben decir otra cosa. De todos modos esta ofensiva para bloquear la Ley de Memoria Democrática llega demasiado tarde, puesto que horas después la norma pasaba por el Senado.

Dicha petición estaba manipulada por la «Fundación Transición Política España» Los firmantes han estado ligados a UCD o el PP, pero también hay algunos vinculados al PSOE. Entre los firmantes: Rafael Arias Salgado, Rodolfo Martín Villa, Becerril Esperanza Aguirre, Jaime Mayor Oreja, Miguel Arias Cañete, Ignacio Camuñas, Román Escolano, Isabel Garcia-Tejerina, etc.

Qué contraste de comportamientos entre el Poeta y estos 200 signatarios. Con esta demanda no vislumbran arrepentimiento, más bien se advierte un odio descomunal que no decrece con los años. Es triste de vivir permanentemente con este odio, me precisó el Poeta en aquella ocasión.

Qué desemejanza moral entre el Poeta y a los firmantes de esta absurda reclamación, es total e inmensurable.

No tiene ningún sentido esta petición puesto que la nueva Ley sigue igual que estaba, con algunos ligeros cambios, aunque manteniendo en vigor la amnistía, con el fin de seguir protegiendo los golpistas y verdugos. Una infamia que Naciones Unidas ha reprochado a España en múltiples ocasiones por abrigar una Ley de estas características, amañada por el dictador, antes de su muerte.

Juan Busquets. Ex guerrillero

Condenado con la Ley de Bandidaje y Terrorismo

a la pena de muerte, pena que se le conmutó, cumplió 

veinte años y seis días de reclusión.




Autor font: Bllibertari.org