Febrer 27, 2021
Per Antifeixistes
275 vistes

El ministerio público les considera responsables de delitos de odio, contra los derechos fundamentales y libertades públicas, desórdenes públicos, coacciones, amenazas y lesiones

La policía aparta a la ultraderecha del centro de València. 9 d´Octubre (Terceros)

Por Salvador Enguix. Publicado en La Vanguardia – 25/2/2021

La Fiscalía Provincial de Valencia ha presentado su calificación provisional en la que pide penas de entre tres y siete años y medio para las 28 personas acusadas de agredir y amenazar a varios periodistas y participantes de la manifestación del 9 d´Octubre de 2017 en València. Y solicita la apertura de juicio oral contra ellos.

La fiscal Susana Gisbert interpreta que son autores de los delitos, en diferentes grados, de desordenes públicos, coacciones, delitos de odio, amenazas leves, lesiones y maltrato de obra. Además, pide multas para todos ellos y responsabilidad civil, según la calificación a la que ha tenido acceso este diario.

El ministerio público razona que el inicio de la movilización de estas personas estuvo en la movilización en las redes sociales con mesajes como “quiero vivir un momento histórico, el primer año sin estelada por Valencia el 9 O. ¿Cuento con vosotros?. Pza San Agustín 9-X-17”, según uno de los tuits que están en el sumario del caso.

Estas personas se reunieron ahí entonando cánticos, gritos y realizando el saludo que consistía en mantener el brazo en alto, propio de movimientos fascistas y neonazis

Susana Gisbert

En este relato de hechos, Susana Gisbert dice que un “numeroso grupo” se reunió en la mañana del Día de la Comunidad Valenciana de ese año en el campo de Mestalla con la pancarta “Yomus CN10″. ” Los congregantes se dirigieron al centro de la ciudad con el propósito de obstaculizar el desarrollo de la manifestación y enfrentarse a quienes asistieran por razón de su ideología”, añade.

Por la tarde, uno de los acusados, conocido como ‘El Alfarrasí’, quien había ostentado el liderazgo de la extinta peña del Valencia CF Yomus, accedió a la Plaza de San Agustín. Ese era el lugar donde se había convocado el inicio de la manifestación a las 18 horas. “Estas personas se reunieron ahí entonando cánticos, gritos y realizando el saludo que consistía en mantener el brazo en alto, propio de movimientos fascistas y neonazis”.

Miembros de la ultraderecha hacen saludos fascistas en centro de València 9 d´Octubre (Terceros)

Este grupo, según la calificación, comenzó a increpar a los manifestantes y lograron romper el cordón policial, lo que dio lugar “a una estampida que hacía de todo punto imposible el normal transcurso de la manifestación convocada”.

Tras la intervención policial, “la manifestación siguió su curso hacia la calle Colón, siendo en todo momento custodiados los manifestantes por la Policía. Si bien no pudo concluir como estaba previsto, con la lectura del manifiesto en la estatua del Rey Jaume I en la Plaza de Alfonso el Magnánimo, sino que hubo de darse por terminada en la Plaza de América”.

La fiscal considera probado que una hora antes de la manifestación varios trabajadores del Diari Jornada estaban montando una mesa informativa del periódico en un lateral de un quiosco cuando fueron increpados por un acusado, quien llevaba una bandera española a modo de capa. “Les preguntó entonces quiénes eran y a qué se dedicaban y trató de interceptar los ejemplares empaquetados. Mostró su enojo porque no le respondieron en castellano”.

Como uno de los periodistas estaba grabando, un individuo con la cara completamente tapada le empujó y le arrojó contra el suelo

Relato de la fiscal

“Otro acusado fue hasta el lugar de la plaza donde se convocaba un grupo numeroso de personas que lucían tatuajes de claro signo nacionalsocialista y vociferaban brazo en alto y les instó a que agrediesen a los periodistas y les quitaran el material alegando que se trataba de propaganda de la CUP”, sigue el texto del ministerio público.

“Al mismo tiempo, el primer acusado trataba de quitarles el material y les amenazó con cortarles el cuello con un gesto que portaba un arma blanca. Como uno de los periodistas estaba grabando, un individuo con la cara completamente tapada le empujó y le arrojó contra el suelo”.

La fiscal reconoce que a partir de ese momento comenzaron los graves problemas: “Minutos más tarde continuaron las agresiones y los puñetazos a participantes en la manifestación. Por ejemplo, varios acusados siguieron a dos manifestantes y le dieron una fuerte patada a uno de ellos a modo de zancadilla, lo que le hizo caer al suelo y arrastró en su caída al compañero. Una vez allí, fueron agredidos con el mástil de una bandera cuatribarrada. Otro manifestante intervino para defender a las víctimas y un gran número de acusados se abalanzaron sobre él y lo acorralaron.”

También, “diversos acusados se abalanzaron sobre un redactor gráfico que estaba fotografiando los acontecimientos para arrebatarle la cámara. Le arrojaron al suelo y le impidieron que se levantara al lanzar sobre él una mesa y un cartel de un bar de la misma calle donde se encontraba”.

diversos acusados se abalanzaron sobre un redactor gráfico que estaba fotografiando los acontecimientos para arrebatarle la cámara

La fiscal relata más hechos. “Otro acusado se dirigió a un periodista que también estaba grabando los hechos con su teléfono móvil y le dijo: “Te rajo el cuello”, al tiempo que hacía un gesto representativo de ello, a la misma vez que una mujer que no ha podido ser identificaba le arrojaba un líquido caliente”.

Otro acusado se dirigió a un periodista que también estaba grabando los hechos con su teléfono móvil y le dijo: “Te rajo el cuello”

Susana Gisbert

En resumen, añade la fiscal, “durante todo el recorrido de la marcha por las calles de Xàtiva y Colón, multitud de personas portadoras de banderas de España y de la Comunitat increpaban y gritaban a los manifestantes, llegando a varios conatos de agresiones físicas que fueron abortadas por la Policía. Hubo que custodiarles e interponerse entre los atacantes y ellos a lo largo de todo el trayecto”.

Varios días más tarde, el 12 de octubre siguiente, tras haberse emitido imágenes sobre lo acontecido en varias cadenas de televisión, “un acusado publicó en su cuenta de Facebook el siguiente texto: El 9 de Octubre de 1238 el Rey Jaume I conquistó Valencia y echó a los moros” y “El 9 de Octubre de 2017 el pueblo valenciano reconquistó Valencia y echó a los catalanistas”.

El 9 d’octubre, diada nacional del País Valencià, ha estat tradicionalment una festivitat segrestada per la violència ultradretana d’ençà de la represa democràtica. Fa quatre anys, de fet, hooligans vinculats a la penya filonazi Ultras Yomus, España 2000, grupuscles blavers i Falange Española de las JONS van intentar rebentar la manifestació vespertina de la Comissió 9 d’Octubre. Per aquelles agressions feixistes, el magistrat Vicente Rios va acordar processar fa unes setmanes a 28 ultradretans. Fiscalia, en l’escrit d’acusació al qual ha accedit aquest setmanari, sol·licita penes d’entre tres i set anys de presó per a uns radicals d’extrema dreta que compten, en alguns casos, amb antecedents penals.

Per Moisés Pérez, a El Temps – 26/2/2021

Ultres d’extrema dreta agredeixen un manifestant que es defensa amb els punys dels colps durant la mobilització del 9 d’Octubre del 2017| Miguel Lorenzo

L’al·lèrgia de la ultradreta a les manifestacions i expressions de tarannà valencianista està inscrita a l’ADN. D’ençà de la represa democràtica al País Valencià, entitats civils, forces polítiques i personalitats d’ànima nacional han sigut víctimes de la violència feixista, d’una mena de terrorisme de baixa intensitat. Les bombes, els trets, les agressions i les intimidacions han format part del paisatge polític valencià, el qual ha estat sovint adobat de la tenebrosa paraula impunitat. Una virulència, atiada per aquest gen de caràcter antivalencianista, que va evidenciar-se a la manifestació vespertina de la Comissió 9 d’Octubre, la qual aixopluga al progressisme civil, sindical i polític del territori, celebrada durant la diada nacional valenciana del 2017.

Amb les càmeres de televisió com a testimoni audiovisual, un grapat de radicals de la penya filonazi del València CF, Ultras Yomus, junt amb altres elements ultradretans i integrants del blaverisme més irredempt, van intentar boicotejar aquella mobilització a favor de la llengua pròpia. Cops de puny, puntades de peu, bastonades i empentes foren els mètodes emprats per evitar que milers i milers de valencians clamaren a favor de l’idioma del país. Unes agressions feixistes que van ser contestades al carrer amb històriques i massives marxes antifeixistes, així com amb una ofensiva als tribunals que ha provocat el processament de 28 ultres, dels quals 12 pertanyen a la graderia hooligan del club de Mestalla.

D’entre els radicals neonazis enviats al banc dels acusats, hi destaca Vicente Estruch, qui compta amb antecedents penals per lesions i tràfic de drogues. Antic vigilant de seguretat de l’empresa GFS, va ser premiat per España 2000 arran de la seua actuació, precisament, en la manifestació vespertina del 9 d’octubre del 2017, tal com va publicar EL TEMPS. La Fiscalia, a l’escrit d’acusació al qual ha accedit aquest setmanari, demana per aquest capitost d’Ultras Yomus un any de presó per desordres públics, dos anys per un delicte de coaccions i per cada un dels tres delictes que contempla l’article 510.2, el qual fa referència als drets fonamentals i les llibertats públiques garantides per la Constitució Espanyola, un any i sis mesos de garjola amb accessòria d’inhabilitació especial per al sufragi passiu durant el temps de la condemna. També sol·licita per cada un dels cinc delictes lleus de lesions una multa de tres mesos amb una quota diària de 10 euros i 45 dies de responsabilitat, així com l’allunyament durant sis mesos de les persones a les quals suposadament va agredir.

El Ministeri Públic, no debades, l’identifica entre els 26 ultres que van cometre un delicte de desordres públics, entres els 27 radicals d’extrema drets que van incidir en un delicte de coaccions i entre els dos hooligans de filiació ultradretana que van agredir a dos manifestats víctimes d’una lesió als llavis i «d’un traumatisme cranioencefàlic amb pèrdua autolimitada de consciència, edema en articulació maxil·lar esquerra, contusió en hemitòrax esquerre i ferida en lòbul auricular esquerre, que no van requerir per a la seua sanitat més que una primera assistència». També es troba entre els 13 hooligans que, a parer de la Fiscalia, va obstruir els drets fonamentals i les llibertats públiques de dos assistents a les mobilitzacions; entre els mateixos 13 acusats per la fiscal de dos presumptes delictes de lesions lleus contra aquests mobilitzats, i dintre dels 16 assenyalats pel Ministeri Públic per un altre suposat delicte de lesions contra un individu de la marxa per la llengua.

Condemnat a 22 mesos de presó per un delicte de lesions amb un instrument perillós durant unes trobades d’Escola Valenciana celebrades l’any 2014 a Benirredrà (Safor), Néstor Franco és un dels referents ultres que van ser processats pel titular del jutjat d’instrucció número 15 de València. La Fiscalia, en aquest cas, sol·licita un any de presó pel delicte de desordres públics, dos anys per un delicte de coaccions i una multa per un delicte de lesions comès suposadament contra un fotògraf del diari El País. A Javier Cervera, antic líder de la Curva Nord, la graderia radical del València CF en la qual estan integrants els aficionats radicals de tarannà neonazi, l’escrit contempla una pena d’un any de presó per desordres públics, dos anys de garjola per un delicte de coaccions i tres anys de presó pel delicte que al·ludeix als drets fonamentals i les llibertats públiques.

Amb una petició de pena total de quatre anys i sis mesos de presó per a l’ultradretà D. P., qui va concórrer per Falange Espanyola de las JONS en les eleccions municipals del 2015 a Benetússer (Horta), la Fiscalia contempla una pena d’un any de presó pel delicte de desordres públics, dos anys entre reixes per un delicte de coaccions i un any i sis mesos per cada un dels dos delictes contra les llibertats públiques i els drets fonamentals per a Francisco Moreno, membre directiu del grupuscle antivalencianista Defenem Valencia (sic) i amb publicacions nostàlgiques del franquisme a les xarxes socials. Al cronista faller i promotor dels arrancallaços valencians José Antonio Garcia Herrero, més conegut com a Pepe Herrero, el Ministeri Públic sol·licita «tres anys de presó amb accessòria d’inhabilitació especial per al dret de sufragi passiu durant el temps de la condemna, multa de 10 mesos amb quota diària de 10 euros i cinc mesos de responsabilitat personal subsidiària i inhabilitació especial per a professió o ofici educatius, en l’àmbit docent, esportiu i de temps lliure per període de set anys». Les penes que demana la Fiscalia per als 28 ultradretans processats oscil·len entre els tres i set anys de presó, amb la qual cosa si s’acceptaren íntegres les peticions, pràctica totalitat dels acusats podrien ingressar a la garjola, especialment aquells que compten amb antecedents judicials.

«Et talle el coll»

La Fiscalia assenyala com a preludi dels aldarulls que van derivar en agressions contra manifestants i periodistes els missatges que va escriure a les xarxes socials el cronista d’extrema dreta. «En els dies previs al 9 d’octubre de 2017, en què estava convocada, com cada any, la manifestació vespertina en defensa de la llengua convocada per la Comissió 9 d’octubre, que aquest any portava com a lema “Sí al valencià”, l’acusat […] Herrero […] va publicar diferents missatges en els comptes de xarxes socials que li pertanyen, en els quals instava a moltes persones perquè acudiren a la plaça de Sant Agustí, on començava la referida manifestació, i s’oposaren a la celebració d’aquesta», recull. L’escrit esmenta, al seu torn, la convocatòria realitzada a «defendre la nostra terra» per part de Cervera, qui aleshores ocupava el càrrec de president de la Curva Nord. Va fer-ho, segons el Ministeri Públic, «des del compte de l‘usuari Ultra Yomus VCF».

A la crida, d’acord amb el document d’acusació, «van respondre un nombrós grup de persones, que es van concentrar en el matí del 9 d’octubre al costat del camp de futbol de Mestalla amb una pancarta de Yomus CN10, amb la qual van marxar en direcció al centre de la ciutat, amb el propòsit d’obstaculitzar el desenvolupament de la manifestació i enfrontar-se als qui assistien per raó de la seua ideologia». Entre els ultres que hi van acudir «entonant càntics, crits i realitzant la salutació consistent a mantindre el braç enlaire, propi de moviments feixistes i neonazis», s’hi destaca a Estruch i Franco com a integrats d’Ultras Yomus.

«L’actuació de totes aquestes persones, que increpaven als manifestants i s’abalançaven cap a on es trobaven, malgrat el cordó policial que va haver de formar-se, van fer que, finalment, aquest cordó cedira, donant lloc a una estampida que feia totalment impossible el normal transcurs de la manifestació convocada, arribant a perpetrar-se les agressions que es relaten seguidament. No obstant això, i després de la intervenció policial, la manifestació va seguir el seu curs cap al carrer Colón, sent en tot moment custodiats els manifestants per la policia, si bé no va poder concloure, com estava previst, amb la lectura del manifest en l’estàtua del Rei Jaume I en la plaça d’Alfons el Magnànim, sinó que va haver de donar-se per acabada en la plaça d’Amèrica. En efecte, i per a fer totalment impossible el final projectat de la manifestació, els acusats van acudir a la plaça d’Alfons el Magnànim, envoltant l’estàtua de Jaume I al crit de Yomus», narra la fiscal, qui exposa, en termes similars a com va fer-ho el magistrat a la interlocutòria de processament, les agressions i virulència patides per cinc manifestants, els integrants del Diari Jornada, un fotògraf i el periodista expert en moviments ultradretans, Miquel Ramos, a qui un dels acusats va amenaçar-lo amb l’expressió «et talle el coll».

Dies més tard de les agressions, les quals van provocar que una assistent a la mobilització presentara «lesions consistents en lumbàlgia posttraumàtica, contusions en tronc i membres i ansietat, que van requerir una primera assistència facultativa i de posterior tractament, […] i de la qual encara té seqüeles d’un estrès posttraumàtic pel qual continua en tractament», el cronista faller escrivira a les xarxes: «El 9 d’octubre de 1238 el Rei Jaume I va conquistar València i va tirar als moros. El 9 d’octubre de 2017 el poble valencià va reconquerir València i va tirar als catalanistes». «Així mateix, el 17 d’octubre aquest acusat va publicar un article en el diari digital València News […], on es vanagloriava d’haver acudit a la plaça de Sant Agustí la vesprada del 9 d’octubre i d’haver pres part en els fets», agrega l’escrit d’acusació. L’exemple de la impunitat tradicional de l’extrema dreta valenciana, la qual podria trencar-se amb aquesta causa judicial. Les peticions de la Fiscalia, no debades, apunten en aquesta direcció.




Autor font: Antifeixistes.org