Maig 28, 2021
Per Indymedia Barcelona
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La REGIONAL DE LEVANTE se disolvió y desde la central la “reconstituyeron” quedando un sindicato y medio: Valencia con mayoría absoluta, y Elche como satélite que no pinta nada en la toma de decisiones.
Con ello, Valencia emprendió el camino de contratar laboralmente a sus pocos militantes, y es ahora una agencia al mismo estilo que CCOO o UGT, con anuncios de premios y descuentos por afiliarse, aunque de estética roja y negra.

Todos los demás sindicatos de la zona luego se acabaron volviendo a federar a la AIT.

La REGIONAL DE GALIZA purgó a los sindicatos minoritarios, y el único sindicato que queda fagocitó a toda la afiliación. Ahora sólo hay Compostela y sus dos satélites: Allariz y Betanzos como núcleos confederales.
El funcionamiento regional es parecido al de Levante, pues sólo vale la voz y voto de Compostela.

Sindicatos como Lugo acabaron volviendo a la AIT.

La REGIONAL DEL CENTRO desató su crisis cuando disolvieron la única federación local que había en toda la organización: La de Madrid. Eso con el solo propósito de expulsar al incombustible Sindicato de Oficios Varios y vetar a cientos de personas a que no se pudieran afiliar a esta ‘gloriosa’ CNT.
Esta regional no puede decirse que haya quedado en la nada porque, gracias al centralismo de los centros, abarca desde Zamora a Ciudad Real y pasando por Soria. Si es por Palencia casi llegan a ver el mar.

El resultado ha sido que casi toda Madrid, Toledo y otros de la zona han vuelto a federarse a la AIT, aunque la CIT mantiene en la capital un conglomerado llamado “Comarcal Sur” a partir de Rivas-Vaciamadrid (acertado nombre), Leganés y Villaverde. Pero sin los locales de CNT que funcionan en la AIT.

REGIONAL DE MURCIA: Poco que decir, pues el único sindicato de la región se esfumó de todo esto y aparece ahora como CNT-AIT.

REGIONAL DE ASTURIAS-LEÓN: Los de arriba no tienen nada que discutirles pues está condenada al ostracismo desde hace años, como galos a quienes no consiguen romanizar. Sin voz ni voto en ninguna parte, y pronto les quitan los locales, pues no quieren ni pagar tributo a la nobleza.

Y por aquí cerca, como también ocurre en Andalucía, la cosa está dividida: Barcelona (CIT) se siente omnipotente e intocable, y su contraparte de la AIT sin oxígeno por sus propios errores. En el resto de Catalunya parece que unos hacen la reconquista y los otros la santa cruzada. Todo listo para reventar.

De fondo con todo esto, desde la junta ejecutiva de la CNT-CIT (o comité central, o como se pueda llamar honestamente) se toman el dinero de las cuotas de afiliación para contratar y subcontratar empresas de servicios, habitualmente de colegas e influyencias personales, e incluso poner asalariados a parientes de la militancia de más confianza, disfrazados de abogados, cooperativistas o autónomos.
Lo único que les honra es que tienen vergüenza: No explican lo que hacen ante la afiliación, y no muestran las siglas de la CIT en sus banderas.

Poco a poco la CNT (la auténtica ante los juzgados) se va poniendo al día de los tiempos que corren, tal como hizo la CGT siguiendo el ejemplo temprano de UGT: Bajarse del burro y adaptarse al modelo sindical de Comisiones Obreras.
Una CNT que cada vez tiene menos que decir en las calles y más que hacer en despachos y redes virtuales.




Autor font: Barcelona.indymedia.org