Setembre 20, 2021
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Exit es una organizaci贸n sin 谩nimo de lucro, creada en Reino Unido a finales de 2017 a modo de espejo de una iniciativa alemana, ofreciendo respaldo y asesoramiento a las personas que quieren abandonar su pertenencia a grupos de extrema derecha.

Exit es una organizaci贸n inglesa que ayud贸 a Kevin a desengancharse del fascismo. Foto:Exit UK

Por Alberto Mesas. Publicado en El Salto 鈥 18/9/2021

Nada m谩s entrar en su p谩gina web, queda claro su objetivo: 鈥淓stamos aqu铆 para ayudarte a salir de la extrema derecha. No es f谩cil, pero te respaldaremos en cada paso del camino鈥. Se trata de Exit, una organizaci贸n sin 谩nimo de lucro, creada en Reino Unido a finales de 2017, y que opera en casi todo el territorio de las islas ofreciendo respaldo y asesoramiento a las personas que quieren abandonar su pertenencia a grupos de extrema derecha.

No obstante, la vertiente brit谩nica de Exit naci贸 a partir de un proyecto hom贸nimo alem谩n que lleva en torno a 20 a帽os ayudando a la gente a salir de bandas neonazis. Incluso en Estados Unidos, donde el racismo es end茅mico en muchas zonas 鈥攕obre todo del sur del pa铆s鈥, existe Life After Hate (vida despu茅s del odio), una organizaci贸n donde exmilitantes del supremacismo blanco ayudan a quienes est谩n dispuestos a dejar los c铆rculos ultras en los que se enrolan.

A pesar del crecimiento de los delitos de odio, y de la entrada de la extrema derecha en las instituciones, en nuestro pa铆s no existe ninguna agrupaci贸n similar

Exit lo integran antiguos militantes de colectivos de ultraderecha que un d铆a decidieron abandonar el fanatismo y la violencia y, por lo tanto, quien acude a ellos no se encuentra con abogados o fan谩ticos religiosos, sino con una amplia red compuesta 铆ntegramente por personas que han pasado exactamente por la misma experiencia, y que intentan ayudar aprovech谩ndola y estableciendo conexiones entre las distintas agrupaciones locales de apoyo que est谩n diseminadas por gran parte del territorio brit谩nico. Esta red de solidaridad se coordina totalmente en remoto, utilizando tecnolog铆as muy sencillas como las aplicaciones de mensajer铆a para avisar y movilizar a los asociados m谩s cercanos a la zona geogr谩fica desde donde se recibe la alerta.

Exit lo integran antiguos militantes de colectivos de ultraderecha que un d铆a decidieron abandonar el fanatismo y la violencia, quien acude a ellos, encuentra una amplia red compuesta 铆ntegramente por personas que han pasado por la misma experiencia

El primer paso es el m谩s dif铆cil

鈥淎lgunas de las personas que han acabado contact谩ndonos estuvieron guardando el n煤mero de tel茅fono durante varios meses antes de decidirse a dar el paso inicial鈥, explica un integrante de Exit Reino Unido, que prefiere que no se publique su nombre. Reconoce que el mayor temor de quienes acuden a ellos en busca de ayuda es la confidencialidad, por eso desde el primer momento la organizaci贸n se empe帽a en remarcar este aspecto: 鈥淣o somos la polic铆a y no estamos aqu铆 para juzgarte. No corres ning煤n riesgo al contactarnos y todo lo que digas quedar谩 entre nosotros鈥, proclaman. Tambi茅n dan la facilidad de ocultar la identidad, y se comprometen a que el usuario reciba una respuesta en las 24 horas posteriores a la toma de contacto, que puede ser telef贸nica, por correo electr贸nico, rellenando un formulario disponible en la web, o a trav茅s de Facebook.

El funcionamiento es bastante sencillo. El interesado contacta por cualquiera de esas v铆as y autom谩ticamente recibe una respuesta programada que le agradece su valent铆a, le dedica palabras de 谩nimo y le informa de que en las pr贸ximas horas alguien del equipo se comunicar谩 con 茅l. El siguiente paso prioriza el encuentro cara a cara, aunque existe la posibilidad de hablar por videollamada. Eso s铆, siempre se anteponen las preferencias del usuario, que se sienta lo m谩s c贸modo posible. A partir de los encuentros y las charlas, los colaboradores de Exit se hacen una idea m谩s exacta de c贸mo pueden ayudar y trazan un plan a medio o largo plazo que va desde el apoyo emocional hasta la cooperaci贸n para encontrar trabajo, una nueva casa, o para restituir las relaciones rotas con familiares o amigos.

En Espa帽a, muchos medios de comunicaci贸n le entregan constantemente el altavoz a la ultraderecha para que difunda su discurso, imponga su agenda y fije sus marcos

鈥淣o somos Antifa鈥

Exit se esfuerza much铆simo en dejar totalmente claro y explicar con detalle, en todas sus plataformas y v铆as de contacto, qui茅nes son y qu茅 hacen. Saben que las personas que se acercan a ellos suelen responder a un perfil bastante concreto, principalmente hombres y j贸venes de 谩reas econ贸micamente deprimidas, muchas veces con intrahistorias de violencia familiar o de acoso escolar, que en alg煤n momento empezaron a verse seducidos por los discursos simplistas de exaltaci贸n del patriotismo y las proclamas antiinmigraci贸n y antiglobalizaci贸n que difunde la extrema derecha. Por eso remarcan constantemente que no est谩n 鈥渁lineados con ning煤n movimiento pol铆tico鈥, y aclaran su punto de vista: 鈥淐reemos que ser patriota es algo bueno y, aunque entendemos tus ideas, la violencia nunca resuelve nada [鈥 Adem谩s, ser miembro de ciertos grupos como National Action, Scottish Dawn, o NS131 [los principales colectivos fascistas de Reino Unido] es un acto criminal que podr铆a conducirte a una sentencia de c谩rcel鈥.

鈥淣o somos Antifa鈥 es otra de las cosas que recalcan. Ellos mismos han sufrido el deterioro que ha provocado en sus vidas la pertenencia a grupos de ultraderecha, pero una cosa es abandonar ese c铆rculo de violencia, aislamiento y rabia, y otra muy distinta dejar de tener ideas conservadoras de la noche a la ma帽ana. 鈥淓stamos en contra del racismo, el odio y la divisi贸n, pero creemos que la 煤nica forma de avanzar es sentarse y hablar con la gente sin juzgar鈥, declaran desde el organismo. 鈥淗emos comprobado una y otra vez que esto funciona, y que incluso el activista de extrema derecha m谩s entusiasta puede convertirse en alguien dedicado a su familia y a su entorno鈥.

鈥淎lgunas de las personas que han acabado contact谩ndonos estuvieron guardando el n煤mero de tel茅fono durante varios meses antes de decidirse a dar el paso inicial鈥, explica un integrante de Exit Reino Unido

Acerca de su financiaci贸n y su supervivencia econ贸mica, Exit es 鈥渦na empresa de inter茅s comunitario, sin embargo hace poco hemos solicitado el estatus de organizaci贸n ben茅fica, aunque la resoluci贸n de los tr谩mites puede llegar a alargarse鈥. Comentan que reciben donaciones privadas, y que alguna vez se han beneficiado de subvenciones del Gobierno brit谩nico. 鈥淟a Oficina del Alcalde para la Polic铆a y el Crimen (MOPAC) [algo as铆 como la concejal铆a de Seguridad] ha financiado hasta dos proyectos en los que hemos impartido formaci贸n sobre c贸mo se puede ayudar a personas con pocos recursos econ贸micos a abandonar clanes de ultraderecha鈥. Admiten que desde hace un tiempo la financiaci贸n p煤blica ha deca铆do, pero de momento, y mientras contin煤an solicitando fondos estatales, reciben respaldo econ贸mico de Small Steps Consultants Ltd, un organismo similar, que imparte talleres y ejerce pedagog铆a para concienciar sobre la amenaza de la extrema derecha en la sociedad civil.

El Exit germano, adem谩s de las reuniones, las charlas y el apoyo psicol贸gico, llega a ofrecer protecci贸n policial para casos en los que el sujeto est谩 amenazado por su antiguo clan. Tambi茅n dispone de un bolet铆n informativo, un podcast y un dossier para los medios de comunicaci贸n donde dan recomendaciones para informar sobre violencia y extremismo, para que no se incurra en lo que a menudo buscan los colectivos ultras: que los medios les difundan gratis la propaganda.

鈥淣o somos Antifa鈥 es otra de las cosas que recalcan. Ellos mismos han sufrido el deterioro que ha provocado en sus vidas la pertenencia a grupos de ultraderecha, pero una cosa es abandonar ese c铆rculo de violencia, aislamiento y rabia, y otra muy distinta dejar de tener ideas conservadoras de la noche a la ma帽ana

En Espa帽a no existe nada parecido

No sorprende que la red de apoyo alemana sea tan sofisticada. El pasado mes de mayo el ministro del Interior alem谩n, Horst Seehofer, confes贸 que la ultraderecha es la principal amenaza para la seguridad del pa铆s. Lo hizo en una rueda de prensa en la que present贸 un informe sobre los cr铆menes de motivaci贸n pol铆tica de toda la naci贸n, que durante el 煤ltimo a帽o han alcanzado el punto m谩s alto desde que se empez贸 a recoger datos hace dos d茅cadas. Seg煤n las cifras de la Oficina Federal de Polic铆a Criminal, durante el 2020 en Alemania se cometieron casi 45.000 delitos de motivaci贸n pol铆tica, y m谩s de 23.500 fueron perpetrados por la extrema derecha (violencia contra minor铆as raciales, apolog铆a del fascismo, incitaci贸n al racismo, la xenofobia o el antisemitismo, odio鈥).

En Espa帽a los n煤meros no son mucho m谩s esperanzadores. Tal y como refleja el Informe de la evoluci贸n de los delitos de odio en Espa帽a, en 2019 la Polic铆a registr贸 casi 2.000 incidentes y delitos de odio en nuestro pa铆s, de los que el 35% (m谩s de 1.100) tuvieron motivaciones ideol贸gicas. Justo por detr谩s se encontraron los relacionados con el racismo y los que m谩s se han disparado desde entonces, los que tienen que ver con la orientaci贸n sexual de la v铆ctima.

El pasado mes de mayo, el ministro del Interior alem谩n, Horst Seehofer, confes贸 que la ultraderecha es la principal amenaza para la seguridad del pa铆s

La pandemia, y las restricciones derivadas para controlar la alerta sanitaria provocaron que durante el primer semestre de 2020 todos los delitos cayesen, sin embargo se observa que los de componente racista y xen贸fobo ya han superado a los vinculados a la ideolog铆a, y la tendencia al alza de los motivados por la orientaci贸n sexual contin煤a al alza. Con todo, estos datos son solo la punta del iceberg, ya que diversas oeneg茅s y agencias europeas de derechos humanos apuntan a que 煤nicamente el 7% de los delitos de odio acaba denunci谩ndose en comisar铆a.

La Federaci贸n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) indica que, en los 煤ltimos cinco a帽os, los delitos de odio contra el colectivo LGTBI+ han crecido m谩s de un 30%, pero sobre todo pone el acento en la cuesti贸n cualitativa (el aumento de la 鈥渧irulencia鈥 de las agresiones) m谩s que en la cuantitativa (el n煤mero total de casos, que tambi茅n ha subido). En la memoria colectiva se encuentra el asesinato de Samuel, el joven coru帽茅s al que sus agresores apalearon hasta matarlo mientras le gritaban 鈥渕aric贸n鈥.

No obstante, y a pesar del ascenso y recrudecimiento de los delitos de odio, en Espa帽a no existe ninguna organizaci贸n que desempe帽e una labor social similar a la que lleva a cabo Exit. Desde la sede brit谩nica aseguran que les llegan 鈥減eticiones de ayuda y asesoramiento de pa铆ses como Francia, Australia o Ruman铆a鈥. Son conscientes de 鈥渜ue hay una necesidad creciente [de este tipo de iniciativas] en muchos pa铆ses鈥 donde la extrema derecha est谩 en pleno auge, y admiten que estar铆an encantados 鈥渄e apoyar a Espa帽a鈥 si fuese necesario.

Sobre la ausencia de una iniciativa similar a Exit en nuestro pa铆s, la abogada Nora Rodr铆guez se帽ala que 鈥渆l enorme vac铆o institucional, tanto a nivel policial, como judicial, o de Gobierno, pero tambi茅n en seguimiento o asesoramiento es una de las carencias a la hora de afrontar este problema鈥. Destaca que tampoco existe estructura alguna 鈥渁 nivel colegio o instituto, los profesores no tienen herramientas鈥, y puntualiza que 鈥渉asta hace muy poco ni siquiera se hablaba de los grupos neonazis, m谩s all谩 de alg煤n reportaje espor谩dico en televisi贸n鈥.

Rodr铆guez se帽ala que, muchas veces, los j贸venes que se unen a bandas neonazis 鈥渘i siquiera lo hacen por una cuesti贸n ideol贸gica鈥, sino que detr谩s suele haber otras razones como la b煤squeda de sentirse aceptados dentro de un grupo, sobre todo si la persona ha sufrido acoso o alg煤n tipo de exclusi贸n. Tambi茅n indica que, a diferencia de lo que ocurre en otros pa铆ses como Estados Unidos, donde los grupos ultras son el atractivo de muchos chavales de clase obrera, en Espa帽a la t贸nica general es la de j贸venes de familias sin problemas econ贸micos: 鈥淎 veces se mira hacia la precariedad y el malestar para justificar que se unan a estos grupos, pero no creo que eso sea el principal motivo鈥.

Hace unos meses, la Fundaci贸n Rosa Luxemburgo public贸 el informe De los neoc贸n a los neonazis, donde analiza la cosmogon铆a de la extrema derecha espa帽ola y vertebra un mapa donde se pone en contexto el surgimiento, la evoluci贸n, las conexiones y el alcance de estos grupos durante las 煤ltimas d茅cadas en nuestro pa铆s, desde la muerte del dictador hasta el actual gobierno de coalici贸n, pasando por la soflama reaccionaria durante los gobiernos de Zapatero (2004-2011) contra leyes sociales como el matrimonio igualitario o el aborto. Una de las cosas que hay que tener clara es la distinci贸n entre la extrema derecha que se encuentra fuera del sistema, es decir, las peque帽as bandas, grupos o siglas que jam谩s han tenido representaci贸n pol铆tica, y que se organizan por su cuenta y a un nivel m谩s local (como los ultras ligados a equipos de f煤tbol o las entidades como Hogar Social o Basti贸n Frontal), y la extrema derecha que est谩 insertada dentro del sistema, ya sea en forma de asociaciones o fundaciones que en algunos casos llegan a percibir subvenciones p煤blicas, o directamente como partidos pol铆ticos que participan en el juego democr谩tico (Vox o la fundaci贸n Franco, por ejemplo).

La irrupci贸n de Vox en la pol铆tica nacional ha provocado que muchos de esos grup煤sculos ultras que pululaban por la esfera civil hayan quedado autom谩ticamente integrados en el paraguas ideol贸gico del partido, cuyo crecimiento comenz贸 en 2018, en las elecciones al Parlamento de Andaluc铆a

Precisamente la irrupci贸n de Vox en la pol铆tica nacional ha provocado que muchos de esos grup煤sculos ultras que pululaban por la esfera civil hayan quedado autom谩ticamente integrados en el paraguas ideol贸gico del partido, cuyo crecimiento comenz贸 en 2018, en las elecciones al Parlamento de Andaluc铆a que dejaron al PSOE sin gobernar la autonom铆a por primera vez en democracia. Tras esos comicios, los votos de Vox fueron fundamentales para que el PP accediera a la Presidencia de la regi贸n y, a partir de ah铆, la formaci贸n de extrema derecha ha ido aglutinando un suelo electoral cada vez mayor, hasta que en las generales de 2019 entr贸 por primera vez en el Congreso de los Diputados como tercera fuerza pol铆tica con 52 esca帽os y casi cuatro millones de votos. Algo in茅dito en nuestra historia democr谩tica m谩s reciente.

Entre la informaci贸n y la propaganda

Aunque ha resurgido con la llegada de Vox a la pol铆tica nacional, el debate sobre c贸mo deben tratar los medios de comunicaci贸n a la ultraderecha no es nuevo, y en 茅l surgen varias preguntas: 驴C贸mo debe ser tratada la extrema derecha en los medios? 驴Hay que censurarla? 驴Es 茅tico difundir sus mensajes de odio? 驴D贸nde se encuentra la l铆nea entre informaci贸n y propaganda?

A veces, la l铆nea entre informaci贸n y propaganda es muy fina. Es habitual que Vox genere pol茅mica con un tuit, o con un cartel electoral donde carga sin tapujos contra el feminismo o se帽ala a los inmigrantes, y la inmensa mayor铆a de los medios lo difundan como noticia. Tambi茅n es normal que, indignada, much铆sima gente lo comparta en sus redes sociales, aunque sea para criticarlo. Sin embargo, lo que se consigue es muy simple: el mensaje, que adem谩s casi siempre es falso, se difunde de forma masiva y acaba lleg谩ndole a millones de personas.

Desde Al Descubierto, una web especializada en el an谩lisis de los movimientos pol铆ticos y sociales relacionados con la extrema derecha, inciden en esta idea. Afirman que 鈥渘o hay que censurar nada, porque no se trata tanto de la informaci贸n que revelas, sino de c贸mo la cuentas [鈥 Tienes que hablar de ellos, porque suponen un gran peligro, pero no hay que cederles el espacio鈥. El colectivo recuerda, adem谩s, que 鈥渆n el caso de Vox, que es tercera fuerza y est谩 en todas partes, es importante hablar de ellos desde tus propios marcos de debate, no desde los marcos que te impone el propio partido u otros medios de comunicaci贸n [鈥 Es muy importante llamarles tambi茅n por su nombre y no presentar sus ideas como aceptables o equiparables a otros partidos u organizaciones鈥.

En unas charlas para m猫dia.cat (publicadas tambi茅n en La Marea), a principios de 2021, los periodistas Miquel Ramos y Jordi Borr脿s comentaron algunas ideas acerca de c贸mo informar sobre la ultraderecha. En uno de los puntos reflexionan precisamente sobre esto, y aseguran que hay que diferenciar entre ponerles 鈥渦n micr贸fono a sus representantes, y que ellos digan lo que les d茅 la gana, y hablar de lo que t煤 quieres con respecto a ellos鈥, pero sin facilitarles una plataforma medi谩tica que siempre van a utilizar para colar su mensaje e imponer su agenda. 鈥淣o hay que dejar que el altavoz lo tengan ellos, y el problema es que 煤ltimamente todo el mundo se lo da [鈥 En Espa帽a a la extrema derecha siempre se la ha blanqueado m谩s de la cuenta鈥, sentencian en Al Descubierto.

Uno de los t茅rminos que m谩s se repiten 煤ltimamente, sobre todo en las redes sociales, es el de batalla cultural. Es innegable que la extrema derecha, institucionalizada en las siglas de Vox, est谩 intentando socavar las conquistas sociales mediante un lenguaje cargado de odio y confrontaci贸n. 鈥淗asta hace poco no era nada habitual escuchar discursos racistas, machistas, etc, de forma tan descarada鈥, asegura Ramos, que adem谩s insiste en que a los grandes grupos empresariales y medi谩ticos 鈥攁 los que pertenecen la mayor铆a de medios de comunicaci贸n de nuestro pa铆s鈥 鈥渓es interesa esta caricaturizaci贸n de los extremos, porque lo que defienden este tipo de organizaciones les es inofensivo: las empresas del Ibex no tienen ning煤n problema con el programa econ贸mico de Vox. Defienden sus intereses, es una cuesti贸n de clase que la clase alta defienda a sus perros de presa鈥.

Actualmente, la mayor铆a de los medios de comunicaci贸n en Espa帽a est谩 bajo el manto de grandes grupos de comunicaci贸n que conforman poderosos oligopolios, lo que merma la pluralidad de las l铆neas editoriales. En los 煤ltimos a帽os tambi茅n se ha convertido en algo corriente ver en los espacios de infoentretenimiento que se emiten en prime time (horario de m谩xima audiencia) a tertulianos, algunos de ellos directores o consejeros de peri贸dicos, radios o diarios digitales, divulgar las tesis de la extrema derecha.

Al Descubierto manifiesta que 鈥淰ox ha tenido una enorme facilidad para ser escuchado precisamente porque ha sido tratado como una opci贸n pol铆tica m谩s por parte de las televisiones y los principales peri贸dicos, salvo contadas excepciones鈥. Desde su punto de vista, las nuevas formas de hacer periodismo, donde la inmediatez y la visibilidad suelen imponerse a la profundidad y el rigor, tambi茅n favorece que el discurso de los ultras se disperse con mucha m谩s facilidad: 鈥淟a din谩mica actual de buscar el clickbait [titulares sensacionalistas que buscan que los usuarios cliquen masivamente en la noticia] est谩 provocando que el discurso de la extrema derecha se difunda de una manera nunca antes vista鈥.

Para intentar cribar la informaci贸n de entre la propaganda, el colectivo pone el acento en la urgencia de crear 鈥渦na estrategia comunicativa que permita vencer eso de forma eficaz. Hay que combatir los bulos, derribar sus marcos [鈥 firmar un pacto 茅tico entre medios de comunicaci贸n para no cederles los espacios, tampoco en las redes, y as铆 tratar de que no se cuele en ellos su agenda鈥.

La Justicia no ve delitos de terrorismo

Campa帽as como la que criminalizaba a los menores extranjeros no acompa帽ados en el Metro de Madrid, o las que se帽alan directamente al movimiento feminista, crean un caldo de cultivo de crispaci贸n y violencia en parte de la sociedad civil que, en muchas ocasiones se refleja en la comisi贸n de delitos de odio o de apolog铆a del fascismo. Partidos como Vox 鈥渃ontribuyen a que crezca ese clima de discriminaci贸n cuando se帽alan a colectivos como los homosexuales o los inmigrantes. Ese discurso de odio provoca que aumenten las agresiones鈥, asegura la abogada, que tambi茅n relaciona la difusi贸n medi谩tica de las ideas de la extrema derecha con el crecimiento de las agresiones y los delitos de odio: 鈥淪i hay un discurso racista y hom贸fobo constantemente amplificado en la televisi贸n, si viralizas y difundes un mensaje de que los menores no acompa帽ados delinquen y son peligrosos, esto siempre acaba en agresiones [鈥 Y ahora pr谩cticamente estamos viendo racismo abierto en prime time las 24 horas鈥.

En muchos casos esos ataques y actos violentos suponen la destrucci贸n directa de bienes materiales o la agresi贸n severa a una persona, pero desde el punto de vista penal este tipo de acciones, y los grupos ultras que las cometen, nunca son juzgados por cargos de terrorismo. Por el contrario, la justicia 煤nicamente suele quedarse en la acusaci贸n por tenencia de armas, la asociaci贸n il铆cita o la organizaci贸n criminal como argumentos jur铆dicos para actuar contra ellos.

鈥淣o se trata como terrorismo, aunque es lo que hacen estos grupos鈥, remarca Rodr铆guez, y lamenta la lentitud del sistema judicial

鈥淣o se trata como terrorismo, aunque es lo que hacen estos grupos鈥, remarca Rodr铆guez, y lamenta la lentitud del sistema judicial, que provoca que transcurra mucho tiempo desde que se comete el delito y se realiza la detenci贸n hasta que se dicta la sentencia: 鈥淰emos detenciones, pero luego cuando llega el proceso judicial, mucho despu茅s, no hay condenas por terrorismo [鈥 Y la tipificaci贸n existe, pero se aplica mal, y cuando se aplica no se juzga, sin embargo hay gente juzgada por terrorismo que solo ha hecho una pintada en la pared鈥.

Tal y como detalla el documento de la Fundaci贸n Rosa Luxemburgo, desde principios de la d茅cada de los 2000 se han desarticulado en Espa帽a varios grupos neonazis y realizado m煤ltiples detenciones que, en muchos casos, han terminado con penas de c谩rcel. Sin embargo, y a pesar de que alguno de los procesados lleg贸 a estar en posesi贸n de explosivos, jam谩s se le atribuyeron cargos de terrorismo.




Autor font: Antifeixistes.org