Gener 11, 2022
Per R脿dio Klara
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Rafael Cid

El Vaiv茅n de Rafael Cid

Cuando este art铆culo se publique, el actual Gobierno de coalici贸n cumplir谩 su paso del ecuador, como los universitarios al superar la mitad de sus estudios. Naci贸 a la pol铆tica del ordeno y mando el 13 de enero de 2020, despu茅s de que el noviembre anterior las urnas arrojaran un escenario pre帽ado de posibilidades para ocupar el poder si las izquierdas conflu铆an. Hubo, pues, entente cordiale entre PSOE y Unidas Podemos. Eso s铆, despu茅s de que S谩nchez e Iglesias se apestaran y de que la tropa minorista de nacionalismos varios que apoy贸 la moci贸n de censura contra el PP confirmara su apuesta por los reci茅n ungidos. Un progresismo nunca visto desde la transici贸n, seg煤n vaticinaba su prospecto de presentaci贸n ante la sociedad habilitante.

Pero aquella epifan铆a era tambi茅n el umbral de una gran crisis sanitaria-humanitaria, la pandemia provocada por el virus de la Covid-19 en sus distintas y m贸rbidas variantes (delta, 贸micron, etc.). Con lo que las previsiones tuvieron adaptarse a las abracadabrantes circunstancias (el c茅teris paribus en la jerga de la ciencia l煤gubre). Pero como segundas partes algunas veces fueron buenas, en esta ocasi贸n la reacci贸n de la Uni贸n Europea (UE), matriz de la que somos inquilinos, fue generosa de aquella manera. No solo reaccion贸 a la de una para asumir la compra al por mayor de las vacunas para todos los miembros sin esperar a pesquisas ni concili谩bulos. Sino que con parecida diligencia provey贸 de un abultado paquete de est铆mulos monetarios a sus asociados para que no se vieran indefectiblemente devorados por la crisis econ贸mica consiguiente.

As铆 las cosas, el sedicente Gobierno de coalici贸n de izquierdas m谩s progresista desde la transici贸n se apunt贸 el m茅rito de estar en el momento preciso y en el lugar adecuado. Frente al flagrante austericidio practicado por Bruselas en la Gran Recesi贸n del 2008, ahora ellos proclamaban que las mismas instancias eran un dechado de virtudes. Semejante transmigraci贸n de conciencias, en el caso espa帽ol, se concret贸 en sendas partidas de alrededor de 140.000 millones de euros, mitad en forma de cr茅ditos y mitad a fondo perdido. Con ese viento de cola favorable, el combinado PSOE-UP se las promet铆a felices. Los sa帽udos eur贸cratas de anta帽o lejos de recelar de la llegada de un gobierno <<socialcomunista>> al acotado terreno de juego (en Portugal la copla no pas贸 de apoyo parlamentario, con distancia pol铆tico-social) se le brindaba la oportunidad 煤nica de poner en sus manos herramientas para emprender un sorpasso hist贸rico.

Pero el calent贸n gubernamental reposaba sobre tierras movedizas. Primero, y como ya ocurriera doce a帽os antes, porque pap谩 Estado hab铆a sido movilizado b谩sicamente para salvar los muebles del sistema. Si en 2008 ofici贸 como ogro filantr贸pico rescatando bancos a costa de la gente, ahora se entregaba directamente en las fauces del neoliberalismo rampante con rostro humano. Por primera vez, ante una emergencia que amenazaba la vida y la integridad de la poblaci贸n mundial, Estados y Gobiernos pasaban el testigo de la investigaci贸n y producci贸n de vacunas a escala planetaria a las principales multinacionales farmac茅uticas, de esta suerte catapultadas a la cima de la capitalizaci贸n corporativa. Una keynesianismo de todo a cien convert铆a a los entes tradicionalmente valedores del inter茅s general en s煤bditos y clientes de grandes empresas regidas por el 谩nimo de lucro. De hecho, el contrato del siglo firmado en Bruselas permit铆a acortar los plazos para testar la bondad de las vacunas entre las diferentes cohortes personales y, en consecuencia, se eximia a las firmas de cualquiera responsabilidad por posible efectos no deseados. El Estado eran ellas, como de costumbre.

Esa anomal铆a de fuerza mayor vino escoltada sotto voce de otro esp茅cimen igualmente recurrente. Los dineros en teor铆a altruistamente prodigados conten铆an una precautoria letra peque帽a. Estaban condicionados a que los Gobiernos afectados emprendieran modificaciones sustanciales en su modelo econ贸mico y social, para adaptar el aparato productivo p煤blico y privado a un horizonte de pleno dominio digital y ecol贸gico. Si despu茅s de la Segunda Guerra Mundial el Plan Marshall buscaba que la reconversi贸n econ贸mica del Viejo Continente devastado por el conflicto b茅lico se hiciera teniendo como suministrador a Estados Unidos, lo que ahora entra帽aban los fondos europeos era una mayor cuota de cesi贸n de soberan铆a de los Estados nacionales a la Casa Com煤n de la UE. Posiblemente, como asegura Noami Klein en su famoso La doctrina del Shock, porque los cambios de paradigma malintencionados siempre acechan tras las grandes crisis.

De esta manera, burla burlando, el Gobierno de izquierdas botado a bocajarro la v铆spera de estallar la crisis sanitaria ha terminado asumiendo el c贸digo de barras del nuevo orden mundial proyectado en los altos despachos de la Comisi贸n Europea. De aquel orgulloso recibimiento a los n谩ufragos del Aquarius y las promesas de derogar leyes y disposiciones reaccionarias, institucionalizadas en la d茅cada anterior por el PSOE de Rodr铆guez Zapatero y el PP de Mariano Rajoy (previo una amn茅sica <<discriminaci贸n positiva>> de las emprendidas por los socialistas), en lo mollar, solo queda un cest贸n de promesas y arengas que languidecen en busca de autor. De tal manera que hoy m谩s que hablar de Gobierno de coalici贸n habr铆a que renombrarlo como <<Gobierno de aleaci贸n>>, dado que los metales nobles originales se han ido devaluaci贸n con ganga de inferior calidad para ofrecer a los mercados una moneda de curso legal m谩s homologable. Y ya sabemos por la Ley de Gresham que, asumido el riego del bimetalismo decadente, la moneda mala suele expulsar del mercado a la buena. Aunque entre subvenciones, mordidas, clientelismos y fanfarrias, la euforia oficial no cesa. Por aquello de <<nunca dejes que la realidad te estropee una bonita historia>>.

El gel mutante, en la pandemia y en el poder. El tremendo impacto social del virus se utiliza para razonar la pobre recuperaci贸n de la econom铆a y la misma amenaza sanitaria sirve a las autoridades para justificar las restricciones de derechos y libertades perpetradas. Un totum revolutum que comprende dos estados de alarma inconstitucionales (con confinamiento en hogares y cierre del Congreso); la vulneraci贸n de la inviolabilidad del domicilio; los millones de multas puestos aplicando la ley mordaza; la mayor tasa de paro de la Uni贸n Europea; el recorte f谩ctico de las pensiones al <<revalorizarse>> con el 铆ndice media de inflaci贸n y no con el consolidado interanual; la expulsi贸n forzosa de menores no acompa帽ados en Melilla o la utilizaci贸n de tanquetas para reprimir las protestas de los obreros del metal en C谩diz. Nada es verdad ni es mentira, todo depende del color con que se mira. De la calamidad de la primera ola de la pandemia, donde Espa帽a cop贸 el ranking mundial con el n煤mero m谩s elevado de fallecidos, contagiados y sanitarios afectados, pasamos a ser l铆deres de vacunaci贸n cuando cupo la fase de cogobernanza con las comunidades. Todo por nuestro propio bien y sin que la otrora beligerante sociedad civil saliera de su postraci贸n. Incluso cuando la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda D铆az, revel贸 que antes de las grandes manifestaciones feministas del 8M del 2020 ella ya hab铆a advertido a sus colegas de Gabinete sobre la gravedad de la pandemia, se admite como un activo m谩s de la <<nueva normalidad>> y la <<inmunidad de reba帽o>>.

Precisamente, como infame rubic贸n y casi al tiempo que la legislatura doblaba el espinazo, se consumaba la 煤ltima frustraci贸n. A primeros del pasado diciembre, PSOE y Unidas Podemos (la suma de Izquierda Unida y Podemos) dejaban en la estacada la Ley de Garant铆a del Derecho a la Vivienda Digna y Adecuada, promovida por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), los Sindicatos de Inquilinos, el Movimiento Sin Hogar y m谩s de 110 colectivos sociales. El PSOE lo har铆a sumando sus votos a la derecha conservadora de PP y Ciudadanos y a la extrema derecha de Vox (<<el trifachito>> de su impostado y oportunista relato), mientras su socio de coalici贸n de izquierdas recurr铆a a la estratagema de estar en misa y repicando (el manoseado <<preferir铆a no hacerlo>>). Con una mano, UP se un铆a al minoritario grupo del s铆, pero con la otra retiraba su firma como proponente de la norma (para evitar visibilizar que era derrotado por su propio socio de Gobierno). Una renuncia que minaba los fundamentos de la formaci贸n antisistema que lleg贸 a la pol铆tica para <<asaltar los cielos>>, implementada al un铆sono que la ex l铆der de la PAH en Barcelona, Ada Colau, usaba su cuota de poder en La Moncloa para designar a su v谩lido en el Ayuntamiento para reemplazar al dimitido ministro de Universidades Castell. El sanedr铆n de Unidas Podemos se curti贸 en el activismo ciudadano bajo la divisa de una vivienda socialmente asequible.

Llegados a este punto, la cuesti贸n es saber si en lo sucesivo se seguir谩 por la misma pendiente o habr谩 una rectificaci贸n sobre lo ya hecho en derecho. Una vez aprobados los presupuestos para el 2022 y con una ristra de consultas auton贸micas en la agenda del a帽o que empieza, nada sugiere grandes cambios en avanzada. Y si esa perspectiva se confirmara se deber谩 en buena medida a la atom铆a de la sociedad civil, que ha pasado del esp铆ritu combativo que la distingui贸 cuando estaba el Partido Popular a la resignada desmovilizaci贸n que practica estando en el gobierno <<uno de los nuestros>> 驴Habr铆a sido diferente si el primitivo Podemos se hubiera mantenido firme en la oposici贸n ciudadana en lugar de atropellarse sobre los cantos de sirena del poder retribuido? El reciente ejemplo de lo ocurrido con <<15-M chileno>>, con el triunfo de Boric y su coalici贸n Apruebo Dignidad deja la puerta abierta a la f茅rtil especulaci贸n (https://rojoynegro.info/articulo/el-15m-chileno-triunfa-donde-el-15m-espanol-fracaso/). Citando a Quevedo: <<En resumen, no solo las cosas no son lo que parecen, ni siquiera son como se llaman>>.

脷ltimas voluntades: el puedo prometer y prometo fake de Pedro S谩nchez y Yolanda D铆az. La reforma laboral se ha derogado de parecida manera a como el recibo de la luz ha vuelto a precios de 2018. Posverdad progresista.

(Nota. Este art铆culo se ha publicado en el n煤mero de Enero de Rojo y Negro).




Autor font: Radioklara.org