Desembre 9, 2021
Per CNT Barcelona
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Como la mayoría de pequeñas empresas, Reino de Juguetes nació de un grupo de amigos dispuestos e ilusionados a quedarse noches en vela y sacrificar muchas horas para que ese pequeño proyecto saliese adelante. Siete años han pasado ya desde aquella época y Reino de Juguetes ha cambiado enormemente. Ha crecido creando tiendas dedicadas a diferentes ámbitos de la cultura friki, conquistando el centro de Barcelona con catorce locales y abriendo catorce más en un centro comercial de Madrid.

Si bien son muchas cosas las que han evolucionado en este negocio, su mentalidad de pequeña empresa se ha quedado totalmente estancada. Rubén Sánchez Potas, CEO de Reino de Juguetes, sigue esperando de sus trabajadores ese sacrificio de horas extra cuando su plantilla, sólo en Barcelona, se ha ampliado hasta casi los cuarenta trabajadores. Sigue esperando que los trabajadores entiendan el negocio como una pequeña empresa que tiene que gestionar unos recursos muy limitados, para así cargarlos de tareas que no les corresponden según su categoría profesional ni su convenio.

En todos los contratos de la plantilla de Barcelona (al menos de los trabajadores que tienen contrato) figura que su categoría profesional es de dependientes. No importa que los responsables de tienda se hayan tenido que reunir con proveedores para negociar envíos, ni que carguen durante toda su jornada con cajas de género sin un equipo de protección adecuado o que estén trabajando en oficina gestionando al personal, su categoría profesional es sólo de dependientes y su sueldo es acorde a ello, como si todas las otras tareas que se ven obligados a desarrollar no existieran.  

A estas irregularidades hay que sumarle que los trabajadores se ven obligados a hacer horas extras por encima de las legales, en muchos casos en horario nocturno y en muchas ocasiones no remuneradas. Obligados porque si no las realizan, según las palabras del propio Rubén, esos trabajadores se convierten en “enemigos de Reino”.

A principios de noviembre, algunos trabajadores empezaron a pedir que se pagaran los domingos y festivos trabajados según correspondía por convenio, pues desde que nació la empresa jamás se había hecho de forma legal. Automáticamente, esas personas se convirtieron en enemigos de Reino: en el plazo de un mes, se han producido un total de ocho despidos improcedentes y cuatro no-renovaciones de contrato por haber pedido que se pagaran los domingos y festivos; y ha habido dos propuestas de traslado a Madrid a dos trabajadores que no pueden permitírselo y que, por tanto, acabarán igualmente en la calle cuando caduque el plazo que se les otorgó.

Pero antes de ser despedidos, estos trabajadores han sufrido vejaciones por parte de algunos compañeros afines a esta mentalidad de que todos tienen que sacrificarse para sacar la empresa adelante. Se les ha señalado en público por salir de fiesta en su tiempo libre con determinados compañeros, se les ha llamado hijos de puta en público delante de otros empleados e incluso, en el caso de trabajadoras, han sufrido acoso sexual por parte de algunas de las figuras de autoridad. Al intentar denunciarlo, no sólo se han encontrado con oídos sordos, si no que el propio Rubén ha sido partícipe de muchos de estos comportamientos, de forma activa o encubriéndolos.

Reino de Juguetes ha crecido con esta mentalidad de empresa pequeña en la que todos los trabajadores tienen que aportar más de lo que pueden y más de lo que deben, como si fuera su propia empresa, para sacarla adelante. Y aquél que no lo haga y que se atreva a reclamar sus derechos como trabajador, se convierte en el enemigo. Y contra un enemigo, todo vale.

Sección Sindical Reino de Juguetes CNT Barcelona




Autor font: Cntbarcelona.org