Juliol 28, 2022
Per Ràdio Klara
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La Veranda de Rafa Rius

Al Estado, y su Poder Ejecutivo, a través de sus sucesivos y diferentes Gobiernos, le resulta más cómodo y fácil gestionar los asuntos de aquellas áreas que puedan resultar más conflictivas: violencia contra la mujer, refugiados, migrantes, zonas conflictivas, personas en precario… por medio de subcontratas a diversas organizaciones asistenciales y supuestamente No Gubernamentales que le eviten las complicaciones de gestionarlas directamente con el dinero público, como sería su obligación. Es más cómodo y menos comprometido ceder su cometido a otros agentes sociales, retribuyendo generosamente sus servicios con el dinero de todos.

Y digo asistenciales y supuestamente No Gubernamentales, para poner de relieve una doble falacia. En primer lugar son asistenciales y no solidarias, porque la solidaridad y el apoyo mutuo no deberían necesitar de ninguna contrapartida económica; y supuestamente No Gubernamentales, porque ninguna organización que dependa en su economía, subvencionada total o parcialmente por el Gobierno, para su existencia y funcionamiento, se puede llamar no gubernamental. En una época de crecientes dificultades para encontrar trabajo, bastantes personas acuden a las ONG en busca de un salario que les permita subsistir, pero ello no debería hacerles olvidar el contexto en el que desarrollan su encomiable labor.

Pongamos un ejemplo: en el Mediterráneo existe un gravísimo problema de rescate de náufragos que gracias a los denodados esfuerzos de varias ONG de salvamento se consigue que no sea aún peor. Loable labor, sin duda. Pero quizás sería más adecuado y posiblemente más efectivo que las diferentes dotaciones de Salvamento Marítimo de los diferentes Estados de la UE implicados, fueran mucho más numerosas en barcos y personal, en lugar de gastar dinero público en presupuesto militar para inútiles –afortunadamente- ejércitos, acuartelados en espera de un imaginario enemigo. O en dotar a FRONTEX de un abundante presupuesto para proteger las fronteras europeas de unos flujos de migrantes que esos mismos países europeos han provocado con su rapiña, en un intento desesperado y cruel de evitar lo inevitable.

Pero no. Es más cómodo destinar a las ONG las migajas de los presupuestos de los distintos ministerios relacionados con los asuntos sociales y quitarse de encima el problema y la responsabilidad sobre el mismo.

Numerosas ONG realizan cursos y talleres de diferentes tipos y cobran una sustanciosa matrícula por ellos. Ven aprobados proyectos, pongamos por caso, para perforar un pozo en una zona desértica de África, firmados por un ingeniero con una retribución obscena para el lugar destinado al proyecto… y así podríamos poner ejemplos hasta la saciedad.

En un Estado instalado en un contexto de capitalismo de mercado ultraliberal, es difícil pensar que no se privatizarían también las empresas derivadas de la acción social, pero al menos no seamos hipócritas, no aleguemos actuación social desinteresada cuando existen subvenciones gubernamentales por medio.

Llamemos al pan, pan y al vino, vino: la solidaridad y el soporte mutuo es otra cosa.




Autor font: Radioklara.org