Juny 30, 2022
Per R脿dio Klara
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La Veranda de Rafa Rius

Corr铆an los a帽os 80 del pasado siglo y la regi贸n del Magreb disfrutaba de una calma relativa. El islamismo yihadista a煤n no se hab铆a internacionalizado. La Libia de Gadafi segu铆a exportando gas y petr贸leo, Argelia tambi茅n; T煤nez no ten铆a combustibles f贸siles pero ten铆a turismo y el Rey de Marruecos pose铆a los fosfatos de Fos Bucr谩a y el banco de pesca de Aioun , robados a los saharauis que segu铆an sobreviviendo a duras penas en el desierto de Tinduf. La situaci贸n podr铆a definirse como de una calma tensa.

Se desperezaba el mes de julio y yo me encontraba a la saz贸n, por razones que no vienen al caso, en la frontera de Zoudj Baghel entre Marruecos y Argelia. Llevaba todo el d铆a esperando en la oficina de los gendarmes argelinos junto a un franc茅s loco que pretend铆a cruzar el desierto en un ciclomotor; m谩s de 12 horas sin que los aduaneros se dignaran sellarnos el pasaporte: 鈥淢onsieur, vous savez? C鈥檈st le Ramadan: on mange pas, on peut pas travailler鈥

Ca铆a la tarde interminable y t贸rrida de julio y yo me hab铆a amodorrado sobre un banco de madera, cuando una confusa algarab铆a me espabil贸. Los funcionarios corr铆an enloquecidos en todas direcciones, al parecer hab铆a entrado en la sala un murci茅lago con el radar averiado que no encontraba la salida. Los gendarmes lo persegu铆an arriba y abajo mientras el bicho iba d谩ndose golpes contra las paredes.

Despu茅s de la larga y ardiente espera, yo observaba la escena pose铆do por una sensaci贸n entre on铆rica y surreal mientras pensaba que lo que llamamos realidad no es sino un caleidoscopio con m煤ltiples facetas que jam谩s lograremos comprender.

Me vino ahora esta escena a la memoria mientras me encontraba reflexionando sobre las complicadas relaciones internacionales entre pa铆ses cuyas acciones y decisiones se asemejan en demasiadas ocasiones a murci茅lagos con el radar averiado y cuyas consecuencias las pagan siempre sus ciudadanos m谩s en precario; todo ello a prop贸sito del l铆o a cuatro bandas que se ha montado entre Argelia, Marruecos, Espa帽a y un pueblo saharaui del que al parecer nadie se acuerda. Y adem谩s, convendr铆a no olvidarlo, con muchos otros actores interesados, observando la acci贸n entre bastidores para hacer valer sus intereses cuando la ocasi贸n lo requiera y unas v铆ctimas, por supuesto africanas, que siguen muriendo a diario y que a nadie parecen interesarles lo m谩s m铆nimo.

Demos un breve repaso a la situaci贸n en la zona del Magreb:

Libia es un pa铆s totalmente desestructurado. Lo peor que le puede pasar a una dictadura es que lo que venga despu茅s sea a煤n peor. Es lo ocurrido en Libia. Con la ayuda interesada de las potencias encuadradas en la OTAN 鈥 la misma OTAN que ahora se pone de perfil en Ucrania- y con la habitual excusa de lucha contra el terrorismo, bombardearon y masacraron 鈥搇iteralmente- el r茅gimen de Gadaffi y acto seguido, se lavaron las manos dejando sobre el terreno un caos poblado de mafias tribales de todo tipo con dos centros de negocio bien diferenciados y enfrentados: Bengasi al Este, dedicado a la explotaci贸n de los recursos de combustibles f贸siles y Tr铆poli al Oeste, donde se ha establecido el negocio de la venta de las armas procedentes de los bien surtidos arsenales de Gadaffi.

En total, para un pa铆s de menos de ocho millones de habitantes, con m谩s de 1/3 de ellos por debajo del umbral de pobreza, se calcula que hay unas 600.000 personas migrantes en 茅l, la gran mayor铆a procedentes de Oriente Medio y el 脕frica subsahariana, v铆ctimas de detenciones arbitrarias, tortura y violencia, incluida la violencia sexual. En Libia, las diversas y numerosas autoridades y los no menos numerosos miembros de milicias y grupos armados responsables de cr铆menes de derecho internacional, gozan de una impunidad casi total. Las elecciones prometidas se han aplazado varias veces sine die.

T煤nez es probablemente el pa铆s m谩s estable de la zona. Aunque no tiene recursos petrol铆feros, tiene un potente sector terciario con un turismo consolidado por el atractivo de los numerosos vestigios cartagineses y romanos. A煤n as铆, en los 煤ltimos d铆as, miles de manifestantes han vuelto a salir a las calles de T煤nez para protestar contra el refer茅ndum constitucional convocado por el presidente Kais Saied, con vistas a consolidar su dominio casi absoluto de la pol铆tica nacional.

Por lo que se refiere a Argelia, un pa铆s con ingentes recursos de gas y petr贸leo, la econom铆a sigue estando dominada por el estado, un legado del modelo de desarrollo socialista posterior a la independencia del pa铆s. Tiene una poblaci贸n trabajadora formada fundamentalmente por funcionarios y en lo que se refiere a los derechos humanos, est谩 muy lejos del aprobado.
Miles de solicitantes de asilo y migrantes fueron expulsados a N铆ger sin el debido proceso. Continua la discriminaci贸n de las mujeres en la ley y en la pr谩ctica, y las relaciones homosexuales siguen estando penalizadas. Tras las elecciones legislativas de junio del 2021, en las que se registr贸 la participaci贸n m谩s baja en 20 a帽os, en agosto, Argelia romp铆a relaciones diplom谩ticas con Marruecos. Las protestas iniciadas en 2019 inicialmente contra la candidatura de un moribundo Abdelaziz Bouteflika a un quinto mandato y reclamando la salida del r茅gimen y un cambio en el sistema pol铆tico, conocidas como el Hirak argelino, contin煤an en estos momentos frente a los intentos del Gobierno de consolidar un poder autocr谩tico.

En Marruecos, muchas familias viven bajo unas condiciones de vida deplorables, y en situaciones de extrema pobreza, por lo que los ni帽os se ven obligados a abandonar la escuela para buscar trabajo. En la actualidad la explotaci贸n infantil afecta a muchos ni帽os entre 5 y 14 a帽os de edad, que tienen que trabajar para sobrevivir.
En cambio, el Rey Mohamed VI es el due帽o del Estado: nombra el gobierno, es la m谩xima autoridad religiosa y militar y controla la econom铆a con una fortuna estimada de 6000 millones de $; posee 12 palacios y 600 coches de lujo as铆 como uno de los yates privados m谩s grandes del mundo; eso s铆, todos sus gastos son sufragados por el Estado. Ese es el amigo de Espa帽a que tiene la soluci贸n para el S谩hara.

As铆 las cosas, en el marco de un equilibrio regional magreb铆 de tan alta inestabilidad, a nuestro inefable presidente S谩nchez, no se le ha ocurrido otra cosa 鈥損resionado por quien 茅l sabe- que meter un palito para agitar el avispero e introducir un peligroso factor de desestabilizaci贸n, con la aceptaci贸n del plan del rey de Marruecos para apoderarse definitivamente del S谩hara Occidental.

Por si todo lo dicho fuera poco, se ha producido (coincidiendo en el tiempo, su repercusi贸n social y pol铆tica con la celebraci贸n en Madrid de una cumbre de la OTAN, qu茅 casualidad) una nueva masacre en la valla fronteriza de Melilla, en la que los gendarmes marroqu铆es, en connivencia y colaboraci贸n con los cuerpos represivos espa帽oles, han asesinado a varias decenas de migrantes africanos. Tras lo cual, el compa帽ero presidente S谩nchez ha felicitado calurosamente a los agentes implicados de ambos pa铆ses por su brillante desempe帽o. Dejando a un lado la desverg眉enza inhumana de nuestro amado presidente, las 煤ltimas muertes en la frontera, ponen de manifiesto por si falta hiciera, de un lado, la inutilidad de ceder al chantaje del rey de Marruecos y sus aliados acerca del S谩hara y de otro, las dimensiones de una tragedia inacabable para la que las potencias neocolonialistas y expoliadoras de las riquezas africanas, son incapaces de encontrar una soluci贸n.

No importa: en las pr贸ximas elecciones seguiremos votando a los/las incapaces delincuentes que nos gobiernan. 隆Que no nos pase nada!




Autor font: Radioklara.org