Juliol 3, 2022
Per Indymedia Barcelona
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El antifascismo como adhesi贸n al Sistema
by Rabiosa Actualidad

:: El antifascismo como forma de adhesi贸n al sistema.

[El 脷ltimo de Filipinas]

Introducci贸n.

Decir de entrada que tanto el fascismo como el antifascismo han jugado hist贸ricamente un papel contrarevolucionario y que ambas han constituido y constituyen una forma de adhesi贸n al capitalismo puede resultar un tanto fuerte o cuando menos extra帽o. Tratar de argumentar tales afirmaciones o al menos promover un debate sobre un tema tan de moda como el antifascismo es la intenci贸n de este art铆culo.

Revisando, reentendiendo la historia.

Hay quien opina que la historia es la carro帽a de las sociedades y los historiadores sus forenses. Esa quiz谩s sea la historia con may煤sculas, la de las facultades y bibliotecas, la historia que nosotr*s reivindicamos no es (o no debiera ser) pretenciosamente objetiva, es (o debiera ser) una herramienta cr铆tica para entender el presente y transformarlo. Durante diferentes etapas de la historia las minor铆as acomodadas han utilizado en momentos de crisis a movimientos folkl贸ricos para mantener sus privilegios, llegando a ceder a estos grupos de presi贸n el poder pol铆tico. Este es el caso del fascismo en el per铆odo de entreguerras. (1)

Tras la I Guerra Mundial (14-18) el capitalismo ya no juega un papel progresivo, no desarrolla las fuerzas productivas m谩s que provocando crisis y guerras. En este contexto surgir谩 el fascismo pero tambi茅n el antifascismo y ambos con el mismo fin, aunque pueda parecer lo contrario, salvaguardar los intereses del capital imperialista y aplastar al proletariado internacional. La Guerra Civil espa帽ola ilustra el papel contrarevolucionario del antifascismo a la perfecci贸n. El 19 de Julio en diversas ciudades de Espa帽a [email protected] [email protected] cortan el paso a la rebeli贸n militar y comienzan una din谩mica de expropiaci贸n de claro matiz revolucionario.

Poco durar谩 el apogeo de este proceso, la misma constituci贸n del Comit茅 de Milicias Antifascistas (organismo interclasista que traslada el protagonismo de las masas a la direcci贸n de las organizaciones) evidencia el ataque de la burgues铆a antifascista contra el proletariado. El c贸nclave de Burgos y el gobierno republicano de Madrid son los ejes de una misma pinza que se cierra contra la clase obrera. Espa帽a no ser谩 el escenario de una guerra revolucionaria, ni tan siquiera de una guerra civil, sino el de una guerra imperialista. La burgues铆a (tanto nacional como internacional) alineada a ambos lados ventila sus cuentas a costa del proletariado. Desde la Rep煤blica se centra el mensaje en una pol铆tica de guerra. La guerra como forma de reestructuraci贸n del modelo capitalista en crisis y aplastamiento de la clase obrera.

La guerra en Espa帽a servir谩 de laboratorio de pruebas, un anticipo al mismo fen贸meno de reestructuraci贸n que se vivir谩 a nivel mundial (II Guerra Mundial). En Espa帽a se impondr谩 un modelo capitalista dictatorial (con la complicidad de las democracias occidentales y la URSS), mientras que tras la 11 Guerra Mundial en el resto del mundo se impondr谩 un modelo capitalista democr谩tico falsamente enfrentado a un supuesto bloque 芦socialista禄 antag贸nico. Tanto el modelo dictatorial como el democr谩tico tienen una misma finalidad: reajustar y mantener el sistema de explotaci贸n. Evidentemente Espa帽a no entrar谩 en el conflicto mundial puesto que el reajuste (v铆a triunfo dictatorial) se ha producido con anticipaci贸n. Tambi茅n es l贸gico, siguiendo esta argumentaci贸n, que las democracias occidentales que dec铆an luchar contra el fascismo no cuestionen el sistema pol铆tico (fascista) espa帽ol tras la II Guerra Mundial. En la guerra de Espa帽a la ideolog铆a que se impondr谩, como supuesta necesidad ineludible, ser谩 el antifascismo: el frentismo y la colaboraci贸n de clases incluyendo en esto a las c煤pulas (no se les puede llamar de otra manera) de la CNT-FAI y los oportunistas del POUM desmarc谩ndose con ello de una pol铆tica realmente revolucionaria y pleg谩ndose al pragmatismo de una pol铆tica de guerra. La unidad antifascista no es m谩s que el colaboracionismo de clase.

El proletariado en lugar de enfrentarse contra sus enemigos, (la burgues铆a fascista y antifascista), en una verdadera guerra de clases se ver谩 obligado a hacer de carne de ca帽贸n de ambas burgues铆as con la complicidad de algun*s de sus 芦dirigentes m谩s avanzados禄. Los sucesos de mayo en Barcelona se evidencian como el ep铆logo de un deseo frustrado de comunismo (2) por parte del proletariado. Es a partir de mayo que podemos decir que la burgues铆a (de la mano de sus aliados estalinistas) ha vencido a una revoluci贸n inconclusa (no se tocaron los bancos, no se aboli贸 el dinero, y principalmente no se destruy贸 el Estado, lejos de eso algunos anarquistas llegaron a convertirse en ministr*s). El cad谩ver de Camilo Berneri ser谩 el estandarte de uno de los cr铆menes m谩s evidentes del antifascismo. Los obreros espa帽oles fueron machacados bajo la bandera del antifascismo y en definitiva lucharon (sin ser su deseo) por el triunfo del capitalismo. El proletariado internacional bajo la misma bandera antifascista s贸lo esboz贸 los trazos de una solidaridad mediatizada. Este s贸lo pod铆a respaldar a l*s obrer*s espa帽oles mediante acciones de clase dirigidas contra el aparato econ贸mico y pol铆tico del capital. Por eso la ayuda efectiva a la Espa帽a revolucionaria 煤nicamente resid铆a en el cambio radical a nivel mundial de las relaciones de clase. (3) La Guerra Civil espa帽ola ejemplariza el nocivo papel del antifascismo. El fracaso de la revoluci贸n habr铆a que buscarlo en m煤ltiples causas y no solamente en el antifascismo pero 茅sta no es la misi贸n del presente articulo.

Fascismo hoy.

Para determinar la funci贸n que cumple el fascismo hay que determinar cu谩l es la realidad en la que se desenvuelve, que evidentemente no es la misma que la de los a帽os 30. La necesidad constante del desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo han llevado a 茅ste a una crisis permanente. La crisis del modelo de desarrollo keynesiano desde principios de los a帽os 70 conducen a una paulatina superaci贸n de este modelo (del Estado de Bienestar) y a la paulatina extensi贸n de un nuevo (viejo) modelo de liberalismo. En la actualidad ambos modelos conviven y/o compiten en un marco internacionalizado de la econom铆a de mercado. Este estado de inestabilidad es susceptible de generar graves disfuncionalidades.

La sustituci贸n de un modelo en decadencia por uno en auge crea una situaci贸n de desprotecci贸n y una fuerte resistencia en grandes capas de la sociedad. A esto se a帽ade la supuesta inmigraci贸n masiva como causa de disfuncionalidad a帽adida fruto de la internacionalizaci贸n de la econom铆a y el incremento de la explotaci贸n en los pa铆ses de la periferia, as铆 como de la marginaci贸n de grandes 谩reas geogr谩ficas del mercado-mundo. En resumidas cuentas este es el marco donde situar el fascismo hoy. Su misi贸n en 茅l seria facilitar la transacci贸n de un modelo a otro, desarrollando pol铆ticas tendentes no a tomar el poder (no por ahora ) sino a fortalecerlo y totalizarlo por medio de leyes represivas, antiinmigraci贸n, etc. que impidan o neutralicen las posibles disfuncionalidades (que se traducir铆an en revueltas c铆clicas o movimientos de resistencia (4)) conservando y manteniendo formas de gobierno formalmente democr谩ticos pero apuntalando el papel represivo del Estado capitalista. El fascismo pues tratar铆a de derechizar la sociedad a la par que desestabilizar para justificar medidas de urgencia por parte del Estado.

Por otro lado se vuelve a plantear la dicotom铆a democracia o fascismo (dos caras del mismo capitalismo) que lleva a reforzar la alternativa democr谩tica frente a la posibilidad fascista saliendo victorioso de este falso enfrentamiento el capital.

Antifascismo hoy.

Entendiendo qu茅 funci贸n juega el fascismo en el marco de relaciones sociales y econ贸micas podemos entender la funci贸n que juega su anti. El antifascismo hoy adopta (queriendo o sin querer) diversas facetas y funciones:

El antifascismo como actitud est茅tica.

El antifascismo es poco menos que una moda. La falta de an谩lisis, debate y cr铆tica es patente. No se globaliza el problema sino que se trata de atajar sus efectos m谩s palpables (violencia callejera fascista) reproduciendo, en muchos casos, esto mismo (violencia callejera antifascista). Alrededor del antifascismo se crea y recrea una est茅tica pandillera y de escasos contenidos regida por una violencia macarra y est茅ril. Proliferan grupos, colectivos, plataformas, etc., que tratan de responder a un fen贸meno sin analizar sus causas o al menos sin atacar a 茅stas. Actos a contra o de puro car谩cter anecd贸tico como las manis del 20 N son moneda habitual. M谩s all谩 hay que situar la pat茅tica imagen del mata-nazis como figura folkl贸rica del movimiento que en demasiados casos copia actitudes y esquemas mentales de sus presuntas v铆ctimas, en una clara tendencia militarista que puede llegar a prevalecer e involucrar a todo el movimiento.

El antifascismo como lucha de distracci贸n.

El fijar nuestros esfuerzos en la lucha antifascista a nivel parcial nos aleja ineludiblemente de la centralidad de la lucha de clases: crear conciencia y autoorganizaci贸n de clase. El antifascismo distraer铆a voluntades a una problema concreto fruto de una situaci贸n global. M谩s cuando se cae en din谩micas de represi贸n-acci贸n (dif铆ciles de evitar) que llevan al movimiento a centrar su trabajo en responder a agresiones de grupos fascistas o del aparato represivo del Estado cuando [email protected] antifascistas son [email protected]

El antifascismo como colaboraci贸n de clase El lema 芦[email protected] contra el fascismo禄 puede ejemplarizar una tendencia a la colaboraci贸n de clases. La alianza, en plataformas y dem谩s, con fuerzas contrarevolucionarias de la izquierda capitalista es patente en muchos casos. Un lema tan general es asumible desde muchos 谩ngulos, desde la izquierda colaboracionista a la derecha liberal ( no olvidemos que Antena 3 se ha convertido en palad铆n antifascista) pasando por los grup煤sculos oportunistas (los restos del leninismo que combaten el fascismo aqu铆 y apoyan alianzas entre fascistas y 芦comunistas禄 en la antigua URSS). La historia vuelve a repetirse con un escenario totalmente distinto al desarrollarse pol铆ticas frentistas que implican un reforzamiento del molelo capitalista bajo formas democr谩ticas parlamentaristas. Se vuelve a colaborar con nuestros enemigos de elase socabando nuestros propios intereses para defendernos todos juntos de nuestros enemigos aparentemente m谩s directos y atroces: los fascistas. (5) El resultado es que en lugar de hacer cotidianamente revoluci贸n nos hacemos aliados de sus enemigos.

El antifascismo como forma de reforzar al Estado.

Desde grupos antifascistas se reclaman medidas estatales y legales que represalien al fascismo (6): leyes contra los grupos nazis, mayores medidas policiales, altas penas de prisi贸n, etc. La aplicaci贸n de tales medidas dif铆cilmente ir铆an a nuestro favor m谩s bien todo lo contrario. Con ello se refuerza el papel del Estado a nivel represor y se fortalece su poder. No deja de sorprender y alarmar que desde nuestras filas se dan armas a nuestro enemigo m谩s se帽alado: el Estado. As铆 como se considere que sus leyes puedan ser nuestra salvaguarda contra quienes son ni m谩s ni menos que sus c贸mplices: fascistas.

Palabras finales.

No se pretende hacer desde este art铆culo una cr铆tica sanguinaria y sin atenuantes a todos los grupos antifascistas. No se puede pensar que este movimiento sea homog茅neo e igualmente criticable pero s铆 que es necesario empezar a criticar, analizar y en definitiva a pensar la realidad. Globalizar las situaciones para intervenir en la realidad y transformarla es tarea de tod* revolucionari*. De lo contrario podemos caer (aunque sea sin desearlo) en el papel de ser c贸mplices o compa帽er*s de viaje del mismo sistema que nos oprime. Tampoco desea este art铆culo decir que no debemos enfrentarnos al fascismo, pero s铆 aclarar que esta lucha forma parte (y no la fundamental) del enfrentamiento cotidiano al capital-Estado y no una forma de justificar la existencia de 茅stos.

SALUD Y ANARQUIA




Autor font: Barcelona.indymedia.org