Desembre 26, 2020
Per Indymedia Barcelona
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Se podr铆a pensar al describir el anarquismo como una teor铆a de organizaci贸n que estoy postulando una paradoja deliberada: anarqu铆a podr铆a usted considerar que es, por definici贸n, el opuesto a la organizaci贸n. En realidad, sin embargo, anarqu铆a significa ausencia de gobierno, ausencia de autoridad. 驴Puede haber organizaci贸n social sin autoridad, sin gobierno? Los anarquistas afirman que puede haber, y afirman adem谩s que es deseable que haya. Afirman que, en la base de nuestros problemas sociales est谩 el principio del gobierno. Son, despu茅s de todo, los gobiernos los que se preparan para la guerra y libran la guerra, aunque est茅s obligado a luchar en ella y pagar por ella; las bombas de las que hay que preocuparse no son las bombas que los caricaturistas atribuyen a los anarquistas, sino las bombas que los gobiernos han perfeccionado, a tus expensas. Son, despu茅s de todo, los gobiernos los que hacen y fuerzan las leyes que permiten a 芦los que tienen禄 retener el control sobre los bienes sociales en vez de compartirlos con 芦los que no tienen禄. Es, despu茅s de todo, el principio de autoridad lo que asegura que las personas trabajen para alguien m谩s por la mayor parte de sus vidas, no porque lo disfruten o porque tengan alg煤n control sobre su trabajo, sino porque lo ven como el 煤nico medio que tienen para sustentarse.

Dije que son los gobiernos los que libran las guerras y se preparan para las guerras, pero obviamente no son s贸lo los gobiernos 鈥攅l poder de un gobierno, incluso la m谩s absoluta dictadura, depende del consentimiento t谩cito de los gobernados. 驴Por qu茅 las personas consienten ser gobernadas? No es s贸lo por miedo: 驴qu茅 tienen que temer millones de personas de parte de un peque帽o grupo de pol铆ticos? Es porque suscriben a los mismos valores que sus gobernantes. Dominadores y dominados por igual creen en el principio de autoridad, de la jerarqu铆a, del poder. Estas son las caracter铆sticas del principio pol铆tico. Los anarquistas, que siempre han distinguido entre el Estado y la sociedad, adhieren al principio social, que puede verse donde sea que las personas se re煤nan en una asociaci贸n basada en una necesidad com煤n o un inter茅s com煤n. 芦El Estado禄- dijo el anarquista alem谩n Gustav Landauer, 芦no es algo que pueda ser destruido por una revoluci贸n, sino que es una condici贸n, una cierta relaci贸n entre seres humanos, un modo de conducta humana; lo destruimos al contraer otras relaciones, al conducirnos distinto禄.

Cualquiera puede ver que hay al menos dos tipos de organizaci贸n. Hay un tipo que te es forzado, el tipo que opera desde arriba, y hay un tipo que opera desde abajo, que no puede forzarte a hacer nada, y al que eres libre de unirte o libre de dejar a su suerte. Podr铆amos decir que los anarquistas son personas que quieren transformar todos los tipos de organizaci贸n humana en el tipo de asociaci贸n puramente voluntaria donde las personas puedan salirse y comenzar uno propio si no les parece. Yo una vez, rese帽ando aquel fr铆volo, pero 煤til librito Parkinson鈥檚 Law [La ley de Parkinson], intent茅 enunciar cuatro principios para una teor铆a anarquista de la organizaci贸n que han de ser:
1. voluntarias,
2. funcionales,
3. temporales, y
4. peque帽as.

Han de ser voluntarias por razones obvias. No tiene sentido abogar por la libertad y la responsabilidad individual si vamos a abogar por organizaciones para las que la membres铆a sea mandatoria.
Han de ser funcionales y temporales precisamente porque la permanencia es uno de los factores que endurecen las arterias de una organizaci贸n, d谩ndole un inter茅s creado en su propia supervivencia, en servir a los intereses de sus funcionarios en vez de a su funci贸n.

Han de ser peque帽as precisamente porque en grupos peque帽os de cara-a-cara las tendencias burocratizantes y jer谩rquicas inherentes en las organizaciones tienen menos oportunidad de desarrollarse.

Pero es de este 煤ltimo punto que surgen nuestras dificultades. Si damos por sentado que un peque帽o grupo puede funcionar an谩rquicamente, a煤n nos enfrentamos al problema de todas esas funciones sociales para las que la organizaci贸n es necesaria, pero que la requieren a mucho mayor escala. 芦Bueno禄, podr铆amos responder, como algunos anarquistas lo hacen, 芦si grandes organizaciones son necesarias, no nos cuenten. Nos las arreglaremos tan bien como podamos sin ellas. Podemos decir esto y todo bien, pero si estamos propagando el anarquismo como filosof铆a social debemos tomar en cuenta, y no evadir, las realidades sociales.

Mejor decir: 芦Encontremos maneras en las que las funciones a gran escala puedan ser divididas en funciones capaces de ser organizadas por peque帽os grupos funcionales y luego vinculamos estos grupos de manera federal禄. Los pensadores anarquistas cl谩sicos, vislumbrando la organizaci贸n futura de la sociedad, pensaron en t茅rminos de dos tipos de instituci贸n social: como unidad territorial, la comuna, una palabra de origen franc茅s que se podr铆a considerar equivalente a la palabra distrito o la palabra rusa soviet en su significado original, pero que adem谩s tiene matices de las antiguas instituciones aldeanas para el cultivo en com煤n de la tierra; y el sindicato, otra palabra de origen franc茅s, o consejo obrero, como la unidad de organizaci贸n industrial. Ambos fueron vislumbrados como unidades locales peque帽as que se federar铆an unas con otras para los asuntos mayores de la vida reteniendo su propia autonom铆a, una feder谩ndose territorialmente y la otra industrialmente.

Lo m谩s cercano en la experiencia pol铆tica ordinaria al principio federativo propuesto por Proudhon y Kropotkin ser铆a el sistema federal suizo, y no el norteamericano. Y sin desear cantar alabanzas por el sistema pol铆tico suizo, podemos ver que los 22 cantones independientes de Suiza son una federaci贸n exitosa. Es una federaci贸n de unidades semejantes, de peque帽as c茅lulas, y los l铆mites cantonales cortan los l铆mites ling眉铆sticos y 茅tnicos de modo que, al contrario que en las diversas federaciones no exitosas, la confederaci贸n no est谩 dominada por una o unas cuantas unidades poderosas. Pues el problema de la federaci贸n, como se帽ala Leopold Kohr en The Breakdown of Nations [El desglose de las naciones], es el de la divisi贸n, no el de la uni贸n. Herbert Luethy escribe del sistema pol铆tico de su pa铆s:

“Cada domingo, los habitantes de varias comunas van a las cabinas de votaci贸n para elegir a sus sirvientes civiles, ratificar tal y tal asunto de gasto, o decidir si se ha de construir un camino o una escuela; luego de resolver el asunto de la comuna, lidian con las elecciones cantonales y votan sobre asuntos cantonales; por 煤ltimo鈥 vienen las decisiones sobre asuntos federales. En algunos cantones, el pueblo soberano a煤n se re煤ne al estilo Rousseau para discutir cuestiones de inter茅s com煤n. Podr铆a pensarse que esta forma antigua de asamblea no es m谩s que una tradici贸n devota con cierto valor de atractivo tur铆stico. De ser as铆, vale la pena ver los resultados de la democracia local.

El ejemplo m谩s simple es el sistema ferroviario suizo, la red m谩s densa en el mundo. Con gran costo y grandes problemas, ha sido hecho para servir a las necesidades de las localidades m谩s peque帽as y los valles m谩s remotos, no como propuesta pagada sino porque tal fue la voluntad de las personas. Es el resultado de fieras luchas pol铆ticas. En el siglo diecinueve, el 芦movimiento democr谩tico ferroviario禄 llev贸 a las peque帽as comunidades suizas a conflicto con las grandes ciudades, las que ten铆an planes de centralizaci贸n鈥 Y si comparamos el sistema suizo con el franc茅s que, con admirable regularidad geom茅trica, est谩 totalmente centrado en Par铆s de modo que la prosperidad o el declive, la vida o muerte de regiones enteras ha dependido en la cualidad del v铆nculo con la capital, vemos la diferencia entre un Estado centralizado y una alianza federal. El mapa ferroviario es la m谩s f谩cil de leer de un vistazo, pero superpongamos ahora en 茅l otra actividad econ贸mica y el movimiento de la poblaci贸n. La distribuci贸n de la actividad industrial en toda Suiza, incluso en las 谩reas perif茅ricas, da cuenta de la fortaleza y estabilidad de la estructura social del pa铆s y evit贸 las horribles concentraciones de la industria del siglo diecinueve, con sus tugurios y un proletariado desarraigado”.

Cito todo esto, como dije, no para alabar a la democracia suiza, sino para indicar que el principio federal que est谩 en el coraz贸n de la teor铆a social anarquista, merece mucha m谩s atenci贸n de la que se le da en los textos de ciencia pol铆tica. A煤n en el contexto de las instituciones pol铆ticas ordinarias su adopci贸n tiene un efecto de largo alcance. Otra teor铆a anarquista de la organizaci贸n es lo que podr铆amos llamar la teor铆a del orden espont谩neo: que dada una necesidad com煤n, un colectivo de personas, por ensayo y error, por improvisaci贸n y experimentaci贸n, evolucionar谩 al orden desde el caos 鈥 siendo este orden m谩s durable y m谩s cercanamente relacionado a sus necesidades que cualquier tipo de orden externamente impuesta.

Kropotkin deriv贸 su teor铆a de las observaciones de la historia de la sociedad humana y de la biolog铆a social que condujo a su libro El Apoyo Mutuo, y se ha observado en la mayor铆a de las situaciones revolucionarias, en las organizaciones ad hoc que surgen tras cat谩strofes naturales, o en cualquier actividad donde no haya formas organizativas o autoridad jer谩rquica en existencia. A esta idea se le dio el nombre de Control Social en el libro del mismo t铆tulo de Edward Allsworth Ross, quien cita instancias de sociedades 芦l铆mite禄 donde, a trav茅s de medidas no organizadas o informales, se mantiene efectivamente el orden sin beneficio de una autoridad constituida: 芦La simpat铆a, la sociabilidad, el sentido de justicia y rencor son competentes, bajo circunstancias favorables, para elaborar por s铆 mismos un orden verdadero, natural, es decir, un orden sin dise帽o ni arte禄.

Un ejemplo interesante de la elaboraci贸n de esta teor铆a fue el Pioneer Health Centre [Centro de Salud Pionero] en Peckham, Londres, iniciado en la d茅cada anterior a la guerra por un grupo de m茅dicos y bi贸logos que quer铆an estudiar la naturaleza de la salud y la conducta saludable en vez de estudiar la enfermedad como el resto. Decidieron que el modo de hacer esto era comenzando un club social cuyos miembros se unieran en familia y pudiesen usar una variedad de servicios incluyendo una piscina, teatro, enfermer铆a y cafeter铆a, a cambio de una suscripci贸n familiar y aceptar ex谩menes m茅dicos peri贸dicos. Se ofrec铆a consejo, pero no tratamiento. Para poder extraer conclusiones v谩lidas los bi贸logos de Peckham pensaron que era necesario que pudiesen observar a seres humanos que fuesen libres 鈥攍ibres de actuar como quisieran y de dar expresi贸n a sus deseos. As铆 que no hab铆a reglas ni l铆deres. 芦Yo era la 煤nica persona con autoridad禄, dec铆a el Dr. Scott Williamson, el fundador, 芦y la usaba para no dejar que nadie ejerciera autoridad alguna禄. Por los primeros ocho meses hubo caos. 芦Con las primeras familias miembro禄, dice un observador, 芦lleg贸 una horda de ni帽os indisciplinados que usaron todo el edificio como hubiesen usado una gran calle de Londres. Gritando y corriendo como v谩ndalos por todas las habitaciones, rompiendo el equipamiento y el amueblado禄, hicieron intolerable la vida a todos. Scott Williamson, sin embargo, 芦insisti贸 en que la paz habr铆a de restaurarse s贸lo con la respuesta de los ni帽os a la variedad de est铆mulos que se pon铆a en sus caminos禄, y 芦en menos de un a帽o el caos se redujo a un orden en el que grupos de ni帽os pod铆an verse a diario nadando, montando patinetas, andando en bicicletas, usando el gimnasio o jugando a alg煤n juego, ocasionalmente leyendo un libro en la biblioteca鈥 correr y gritar fueron cosas del pasado禄.

Ejemplos m谩s dram谩ticos del mismo tipo de fen贸meno son reportados por aquellas personas que han sido lo suficientemente valientes, o lo suficientemente seguros de instituir comunidades autogobernadas y sin castigos de delincuentes o de ni帽os inadaptados: August Aichhorn y Homer Lane son ejemplos. Aichhorn oper贸 aquella famosa instituci贸n en Viena, descrita en su libro Wayward Youth [Juventud Obstinada]. Homer Lane fue quien, tras experimentos en Norteam茅rica comenz贸 en Gran Breta帽a una comunidad de delincuentes juveniles, ni帽os y ni帽as, llamado The Little Commonwealth. Lane sol铆a declarar que 芦la libertad no puede ser dada. Es tomada por el ni帽o en el descubrimiento y la invenci贸n禄. Fiel a este principio, destaca Howard Jones, 芦se rehus贸 a imponer a los ni帽os un sistema de gobierno copiado de las instituciones del mundo adulto. La estructura autogobernante del Little Commonwealth evolucion贸 de parte de los mismos ni帽os, lenta y dolorosamente para satisfacer sus propias necesidades禄.

Los anarquistas creen en grupos sin l铆der, y si esta frase te es familiar es por la paradoja de que lo que se conoci贸 como t茅cnica del grupo sin l铆der fue adoptado en los ej茅rcitos de Gran Breta帽a y Norteam茅rica durante la guerra 鈥攃omo un modo de seleccionar l铆deres. Los psiquiatras militares aprendieron que los rasgos de l铆der o seguidor no son exhibidos en aislamiento. Son, como uno de ellos escribi贸, 芦relativos a una situaci贸n social espec铆fica; el liderazgo variaba de situaci贸n en situaci贸n y de grupo en grupo禄. O como lo se帽al贸 el anarquista Mija铆l Bakunin hace cien a帽os, 鈥淵o recibo y doy; as铆 es la vida humana. Cada cual dirige y es dirigido a su vez. Por lo tanto no hay autoridad fija y constante, sino un continuo intercambio de autoridad y subordinaci贸n mutua, temporal, y, sobre todo, voluntaria禄.

Este punto sobre el liderazgo fue bien expresado en el libro de John Comerford, Health the Unknown, sobre el experimento de Peckham:

“Acostumbrada como lo est谩 esta Era al liderazgo artificial鈥 es dif铆cil para ella comprender la verdad de que los l铆deres no requieren ning煤n entrenamiento o se帽alamiento, sino emerger espont谩neamente cuando las condiciones les requieren. Estudiando a sus miembros en el libre-para-todos del Centro Peckham, los cient铆ficos observadores vieron una y otra vez c贸mo un miembro se volv铆a instintivamente, y era instintivamente y no oficialmente reconocido como, l铆der para satisfacer las necesidades de un momento particular. Tales l铆deres aparec铆an y desaparec铆an a medida que el flujo del Centro lo requer铆a. Porque que no eran se帽alados conscientemente, y tampoco (cuando ya hab铆an cumplido su prop贸sito) eran conscientemente derrocados. Tampoco hab铆a ninguna gratitud particular demostrada por los miembros al l铆der ya sea en el momento de sus servicios o despu茅s por los servicios prestados. Segu铆an su gu铆a por tanto era de utilidad y quer铆an. Se dispersaban de su lado sin remordimientos cuando alguna ampliaci贸n de experiencia les atra铆a hacia alguna nueva aventura, lo que a su vez depon铆a a su l铆der espont谩neo, o cuando su confianza en s铆 mismo era tal que cualquier forma de liderazgo forzado hubiese sido un limitaci贸n para ellos. A una sociedad, por lo tanto, si se le deja en circunstancias aptas expresarse espont谩neamente elabora su propia salvaci贸n y alcanza una armon铆a de acci贸n que el liderazgo impuesto no puede emular”.

No se enga帽en con la dulce razonabilidad de todo esto. Este concepto anarquista de liderazgo es bastante revolucionario en sus implicaiones, como puedes ver si miras a tu alrededor, pues ves en todas partes en operaci贸n el concepto opuesto: el de liderazgo jer谩rquico, autoritario, privilegiado y permanente. Hay muy pocos estudios comparativos disponibles sobre los efectos de estas dos aproximaciones opuestas a la organizaci贸n del trabajo. Dos de ellas mencionar茅 m谩s adelante; otra, sobre la organizaci贸n de oficinas de arquitectos fue producida en 1962 para el Institute of British Architects bajo el t铆tulo de The Architect and His Office [El arquitecto y su oficina]. El equipo que prepar贸 este reporte encontr贸 dos aproximaciones distintas al proceso de dise帽o, que dieron paso a distintos modos de trabajar y m茅todos de organizaci贸n. A uno le categorizaron como centralizado, que se caracterizaba por formas autocr谩ticas de control, y a la otra la llamaron dispersa, que promov铆a lo que denominaron 芦una atm贸sfera informal de ideas en libre flujo禄. Este es un tema muy vivo entre los arquitectos. El Sr. W. D. Pile, quien en una capacidad oficial ayud贸 a promover el saliente 茅xito de la arquitectura brit谩nica de la posguerra, el programa de construcci贸n de escuelas, especifica entre las cosas que busca en un miembro del equipo de construcci贸n que: 芦Debe tener una creencia en lo que llamo organizaci贸n no-jer谩rquica del trabajo. El trabajo debe ser organizado no en base el sistema de la estrella, sino en base al sistema del repertorio. El l铆der del equipo puede con frecuencia ser menor a un miembro del equipo. Eso s贸lo se aceptar谩 si es com煤nmente aceptado que la primac铆a yace en la mejor idea y no en la persona con m谩s edad禄.

Y uno de nuestros m谩s grandes arquitectos, Walter Gropius, proclama lo que llama la t茅cnica de 芦colaboraci贸n entre personas, que liberar谩 los instintos creativos del individuo en vez de asfixiarlos. La esencia de tal t茅cnica debe ser enfatizar la libertad individual de iniciativa, en vez de la direcci贸n autoritaria de un jefe鈥 sincronizar el esfuerzo individual mediante un continuo dar y tomar de parte de sus miembros鈥β.

Esto nos lleva a otra piedra angular de la teor铆a anarquista, la idea del control obrero de la industria. Muchas personas piensan que el control obrero es una idea atractiva, pero que es incapaz de realizarse (y en consecuencia no vale la pena luchar por ella) debido a la escala y complejidad de la industria moderna. 驴C贸mo podemos convencerles de lo contrario? Aparte de se帽alar c贸mo el cambio de fuentes de fuerza motriz vuelve obsoleta la concentraci贸n geogr谩fica de la industria, y c贸mo cambiar los m茅todos de producci贸n vuelve innecesaria la concentraci贸n de grandes cantidades de personas, tal vez el mejor m茅todo para persuadir a las personas de que el control obrero es una propuesta factible en la industria de gran escala es se帽alando ejemplos exitosos de lo que los socialistas gremiales llamaron 芦la usurpaci贸n del control禄. Son parciales y limitado en efecto, como est谩n destinados a serlo, puesto que operan dentro de la estructura industrial convencional, pero s铆 indican que los trabajadores tienen capacidad organizativa en el 谩rea de producci贸n, que la mayor铆a de las personas niegan que poseen.

Perm铆tanme ilustrar esto con dos instancias recientes en la industria moderna a gran escala. La primera, el sistema grupal [gang system] utilizado en Coventry, fue descrito por un profesor norteamericano de ingenier铆a industrial y administraci贸n, Seymour Melman, en su libro Decision-Making and Productivity [La toma de decisiones y la productividad]. Busc贸, mediante una comparaci贸n detallada de la manufactura de un producto similar, el tractor Ferguson, en Detroit y en Coventry, Inglaterra, 芦demostrar que hay alternativas realistas al mando gerencial sobre la producci贸n禄. Su relato de la operaci贸n del sistema grupal fue confirmado por un trabajador ingenieril de Coventry, Red Wright, en dos art铆culos en Anarchy.

De la f谩brica de tractores Standard en el per铆odo hasta 1956 cuando fue vendida, Melman escribe: 芦En esta empresa mostraremos que a la vez: miles de trabajadores operaron virtualmente sin supervisi贸n como es entendida convencionalmente, y a alta productividad; se pag贸 el m谩s alto salario en la industria brit谩nica; se produjeron productos de alta calidad a precios aceptables en plantas extensivamente mecanizadas; la administraci贸n condujo sus asuntos a costos inusualmente bajos; adem谩s, los trabajadores organizados tuvieron un rol sustancial en la toma de decisiones de la producci贸n禄.

Desde el punto de vista de los trabajadores de la producci贸n, 芦el sistema grupal lleva a seguirle la pista a los bienes en vez de seguirle la pista a las personas禄. Melman contrasta la 鈥渃ompetencia predatoria鈥 que caracteriza al sistema de toma de decisiones gerencial con el sistema de toma de decisiones de los trabajadores en el que 芦el rasgo m谩s caracter铆stico del proceso de formular decisiones es el de lo mutual en la toma de decisiones residiendo la autoridad final en las manos de los trabajadores agrupados mismos禄. El sistema grupal como lo describi贸 es muy parecido al sistema de contrato colectivo defendido por G. D. H. Cole, quien se帽al贸 que 芦el efecto ser铆a vincular a los miembros de un grupo de trabajo en una iniciativa com煤n bajo sus auspicios y control, y emanciparles de una disciplina impuesta externamente respecto a su m茅todo de realizaci贸n del trabajo禄.

Mi segundo ejemplo nuevamente deriva de un estudio comparativo de dos m茅todos distintos de organizaci贸n del trabajo, hecho por el Tavistock Institute a fines de la d茅cada de 1950, reportado en Organisational Choice [Elecci贸n organizativa] de E. L. Trist, y en Autonomous Group Functioning [Funcionamiento grupal aut贸nomo] de P. Herbst. Su importancia puede verse en las palabras de apertura del primero de 茅stos: 芦Este estudio concierne a un grupo de mineros que se unieron para evolucionar un nuevo modo de trabajar juntos, planificando el tipo de cambio que quer铆an aprobar, y prob谩ndolo en la pr谩ctica. El nuevo tipo de organizaci贸n del trabajo que ha llegado a conocerse en la industria como trabajo compuesto, ha emergido en a帽os recientes espont谩neamente en un n煤mero de minas distintas en el campo del carb贸n del noroeste de Durham. Sus ra铆ces retroceden a una tradici贸n anterior que hab铆a sido casi completamente desplazada en el curso del 煤ltimo siglo por la introducci贸n de t茅cnicas de trabajo basadas en la segmentaci贸n de tareas, estatus y pago diferencial, y control jer谩rquico extr铆nseco禄. El otro reporte se帽ala c贸mo el estudio demostr贸 芦la habilidad de grupos primarios de trabajo bastante grandes, de 40鈥50 miembros de actuar como organismos sociales autoregulados, de autodesarrollo capaces de mantenerse en un estado estable de alta productividad禄.

Los autores describen el sistema de un modo que muestra su relaci贸n con el pensamiento anarquista:

“La organizaci贸n del trabajo compuesto podr铆a ser descrita como aquella en la que el grupo asume completa responsabilidad del ciclo total de operaciones involucradas en la miner铆a del carb贸n. Ning煤n miembro del grupo tiene un rol fijo de trabajo. En vez, los hombres se despliegan, dependiendo de los requerimientos de la labor grupal en curso. Dentro de los l铆mites de los requerimientos tecnol贸gicos y de seguridad son libres de evolucionar su propio modo de organizar y llevar a cabo su labor. No est谩n sujetos a ninguna autoridad externa en este respecto, y tampoco hay dentro del grupo mismo ning煤n miembro que tome una funci贸n formal de liderazgo directivo. Mientras que en el trabajo convencional de tajo largo la labor de extracci贸n del carb贸n se divide en cuatro u ocho roles de trabajo separados, llevado a cabo por distintos equipos, cada cual pagado distinto, en el grupo compuesto a los miembros no se les paga directamente por ninguna de las labores realizadas. El acuerdo salarial total est谩 basado, en vez, en el precio negociado por tonelada de carb贸n producido por el equipo. El ingreso obtenido se divide igualitariamente entre los miembros del equipo”.

Las obras que he estado citando fueron escritas por especialistas en productividad y organizaci贸n industrial, pero sus lecciones son claras para personas interesadas en la idea del control obrero. Enfrentados a la objeci贸n de que puede mostrarse que los grupos aut贸nomos pueden organizarse solos a gran escala y para tareas complejas, no se ha demostrado que pueda coordinarse exitosamente, recurrimos nuevamente al principio federativo. No hay nada de extravagante en la idea de que grandes cantidades de unidades industriales aut贸nomas puedan federarse y coordinar sus actividades. Si viajas por Europa pasas por las l铆neas de una docena de sistemas ferroviarios 鈥攃apitalistas y comunistas鈥 coordinados por acuerdos tomados libremente entre las diversas empresas, sin autoridad central. Puedes enviar una carta a cualquier parte del mundo, pero no hay autoridad postal mundial; representantes de distintas autoridades postales simplemente tienen un congreso cada cinco a帽os o m谩s.

Hay tendencias, observables en estos experimentos ocasionales en la organizaci贸n industrial, en nuevas aproximaciones a problemas de delincuencia y adicci贸n, en educaci贸n y organizaci贸n de la comunidad, y en la 芦desinstitucionalizaci贸n禄 de hospitales, asilos, hogares de ni帽os y dem谩s, que tienen mucho en com煤n unos con otros, y que van contra las ideas generalmente aceptadas sobre organizaci贸n, autoridad y gobierno. La teor铆a cibern茅tica con su 茅nfasis en sistemas autoorganizados, y la especulaci贸n sobre los 煤ltimos efectos sociales de la automatizaci贸n, van en una direcci贸n revolucionaria similar. George y Louise Crowley, por ejemplo, en sus comentarios sobre el reporte del Ad Hoc Committee on the Triple Revolution, (Monthly Review, Nov. 1964) destacan que, 芦encontramos no menos razonable postular una sociedad en funci贸n sin autoridad que postular un universo organizado sin un dios. Por ende la palabra anarqu铆a no est谩 para nosotros cargada de connotaciones de desorden, caos, o confusi贸n. Para los seres humanos benevolentes, vivir en condiciones no-competitivas libres del trabajo agotador y de abundancia universal, la anarqu铆a es simplemente la condici贸n apropiada de la sociedad禄.

En Gran Breta帽a, el profesor Richard Titmuss remarca que las ideas sociales podr铆an muy bien ser tan importantes en el pr贸ximo medio siglo como la innovaci贸n t茅cnica. Yo creo que las ideas sociales del anarquismo: grupos aut贸nomos, orden espont谩neo, control obrero, el principio federativo, llevan a una teor铆a coherente de organizaci贸n social que es una alternativa v谩lida y realista a la filosof铆a social autoritaria, jer谩rquica e institucional que vemos en aplicaci贸n en todo nuestro entorno. El ser humano se ver谩 compelido, declar贸 Kropotkin, 芦a hallar nuevas formas de organizaci贸n para las funciones sociales que cumple el Estado a trav茅s de la burocracia禄 e insisti贸 en que 芦mientras esto no se haga, nada se har谩禄. Creo que hemos descubierto c贸mo habr谩n de ser estas nuevas formas de organizaci贸n. Ahora tenemos que formar oportunidades para ponerlas en pr谩ctica.

Colin Ward
Patterns of Anarchy, Nueva York, 1966.




Autor font: Barcelona.indymedia.org