Maig 15, 2021
Per Ràdio Klara
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Macarena Amores

El 10 de mayo de 1981, tres jóvenes aparecieron calcinados y con numerosos impactos de bala en el KM 8 de la carretera provincial de Gérgal, municipio de Almería. Eran Juan Mañas Morales (24 años), Luis Cobos Mier (29 años) y Luis Montero García (33 años). Compañeros de trabajo, todos residían en Santander (Cantabria), y un par de días antes habían decidido viajar hasta el pueblo de uno de ellos, de Juan Mañas, para asistir a la celebración de la Primera Comunión de su hermano pequeño.

Paralelamente al viaje de los muchachos, en la calle Conde de Peñalver de Madrid, 2 miembros de ETA colocan, el 7 de mayo y sobre la marcha, una bomba en el vehículo en el que se desplazaba el teniente general Joaquín Valenzuela, jefe del Cuarto Militar de la Casa del Rey. Valenzuela salió con vida del atentado pero tres de sus acompañantes, también militares, perdieron la vida.

Debemos situarnos en un contexto muy concreto de nuestra “modélica” transición. Apenas habían pasado unos pocos meses del fallido golpe de Estado del 23-F. La “democracia” española estaba aún lejos de consolidarse y existía un patente e importante descontento entre algunos mandos militares del Ejército español.

En este punto, y tras el atentado contra el teniente general Valenzuela en Madrid, tiene lugar este cruel asesinato perpetrado por varios miembros de la Guardia Civil.

Los chicos habían realizado un largo viaje desde Santander hasta Almería. A mitad del trayecto se les averió el vehículo en el que iban y tienen que alquilar otro para continuar. Llegaron a Pechina el 9 de mayo y decidieron dar una vuelta por Roquetas de Mar. Es aquí, en este pueblo, donde son asaltados, detenidos y llevados por la fuerza por varios agentes de la Guardia Civil. Nunca más se les volvería a ver con vida.

Las horas siguientes a la detención de los chicos fueron de pura agonía. Interrogados y torturados en un acuertalmiento en desuso de la Benemérita, fueron sometidos a palizas y acusados de pertenecer al comando etarra que había cometido el atentado en Madrid 72 horas antes contra los militares de la Casa del Rey.

El final de aquellas horas de “investigación” ya lo conocemos. Tres inocentes pagaron con su vida lo que el Gobierno español, en aquel momento de UCD, calificó de “trágico error”.

El juicio por el asesinato de los tres jóvenes comenzó el 14 de junio de 1982, en la Audiencia Provincial de Almería. Se pidieron 42 años de prisión para el teniente coronel Carlos Castillo Quero y 27 de prisión para los otros dos acusados, también miembros del cuerpo.

Se declaró probado que el teniente Castillo y “sus hombres” torturaron hasta la muerte a los tres chicos, y que posteriormente, para eliminar evidencias del crimen, despeñaron el vehículo por un terraplén de la carretera de Gérgal, dispararon numerosas veces y lo incendiaron.

El coronel Castillo Quero fue condenado a 24 años de prisión. El teniente Manuel Gómez Torres y el guardia Manuel Fernández Llamas también fueron condenados a 15 y 12 años de prisión respectivamente. La sentencia también impuso a los condenados la obligación del pago de una indemnización de 4 millones de pesetas a las familias de cada una de las víctimas.

40 años después de esta pesadilla, los familiares y amigos de Luis, Juan y Luis, continúan peleando para que se reconozca a los chicos víctimas del terrorismo de Estado, de la guerra sucia contra ETA, y de los montajes policiales.




Autor font: Radioklara.org