Octubre 1, 2022
Per Indymedia Barcelona
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El pasado sábado, 24 de septiembre de 2022, se realizó en la Cinétika (cine okupado, autónomo, anticapitalista y feminista del barrio del Palomar en Barcelona) a las 18:00 horas una charla con el grupo Eclosión que presentó sus planteamientos, y su forma de enfocar el anarquismo, de cara al debate y la reflexión colectiva: reflexión que dejaron claro, y ese fue el tono general de la exposición, está orientada, sobre todo, a la praxis concreta. Para Eclosión el discurso del movimiento libertario debería ser rupturista pero cercano y criticaron agriamente lo que conciben como intelectualismo consistente en un enfoque alejado de las luchas. A mi entender, y creo que de forma parecida a la de varios asistentes (como se evidenció en las intervenciones posteriores), es posible que llevaran esa crítica un poco lejos, llegando, si no a negar, si a minusvalorar la importancia de la teoría revolucionaria: lo que constituyó el acto en cierta paradoja de sí mismo por cuanto el antiintelectualismo revolucionario es, a su vez, una forma de teoría revolucionaria.

El acto contó con la presencia del Pr. Arkadio (del Podcast La Linterna de Diógenes) con quien Eclosión comparte ideas y reflexiones. Este compañero nos explicó su experiencia de lucha barrial en Errekalde: barrio periférico de Bilbao que en los años 50 era conocido, con sorna por los mismos vecinos, como Recaldebarro o la Costa del barro por la ausencia de asfaltado. Arkadio nos comentó que, desde bien pronto, hubo una conciencia de donde empezaba el barrio y donde Bilbao, dando a entender que los vecinos sabían que se les excluía de la ciudad oficial de los colegios caros y los bancos. Señaló que el entramado social de Errekalde se constituyó de trabajadores emigrantes de Galicia y Cantabria muchos de los cuales venían en grupos de la misma aldea que, a su vez, se instalaban en la misma calle.

La idea era, en un principio, mantenerse unidos para sobrevivir, aunque muchas luchas posteriores no podrían entenderse sin esta densa sociología de la vida cotidiana: esta reflexión viene a colación de lo que el Pr. Arkadio dijo respecto al carácter más disperso, más fragmentario, más “liquido”, de las relaciones sociales que se dan actualmente en muchos barrios, en comparación a aquella época, y que explicarían la falta de movimientos vecinales, si no revolucionarios, si al menos reivindicativos. Así, en relación a esta densidad social, se produjo el fenómeno del apoyo mutuo vecinal que se tradujo en autoconstrucción de viviendas, escuelas y cooperativas de consumo. Mencionó la lucha por un ambulatorio para el barrio, como una de las primeras, así como la organización de unas Olimpiadas Populares en los años 60.

Estas luchas, en un inicio dispersas, se constituyeron, para Arkadio, en una eclosión de micropoderes que se enfrentaban al Ayuntamiento: esta definición, creo, guarda relación con el enfoque teórico, del Pr. Arkadio y Eclosión, consistente en la defensa de la transición de lo que llaman estructuras populares a comunidades de lucha: con esto entiendo que se refieren a que estructuras que, en un inicio, pueden tener un carácter resistencialista o de apoyo mutuo vecinal pueden llegar a convertirse en organizaciones revolucionarias si toman conciencia de que su misma existencia es ya un desafío a las instituciones burguesas: la reacción represiva de estas últimas iría acorde al peligro potencial que entrañan, como prefiguración de otro orden de cosas que niega lo existente.

Así habló de varias acciones y luchas en Errekalde como el secuestro del autobús nº27 para que hiciera el recorrido por el barrio (que hoy sigue haciendo), la lucha por la instalación de un semáforo, para regular el paso de camiones que se habían llevado la vida de 2 vecinos y la indignación del barrio cuando la alcaldesa del momento dijo que eran necesarias 4 muertes para justificar presupuestariamente la instalación de dicho semáforo: al morir atropellada, poco después, una niña de 12 años aparecieron pintadas en Errekalde dirigidas a la alcaldesa Tú vas a ser la 4ª para que pongan el semáforo. También habló de la experiencia del periódico vecinal Errekaldeberri y de la ocupación del Ayuntamiento de Bilbao que se coordinó con otras asociaciones de vecinos.

El Pr. Arkadio señaló que entre 1960 y 1970 hubo una escalada de conflictividad laboral. Era la época del movimiento obrero autónomo donde se popularizó la asamblea soberana, organizada en base a comisiones de trabajo, como modelo de los movimientos sociales del momento. Un tipo de estructura que, puntualizó, han heredado varios colectivos actuales. En relación a algo que se ha comentado anteriormente, había un fuerte entramado comunitario favorecido por el hecho de que el 80% de un barrio podía trabajar en la misma fábrica. Ahora, dijo, existe una mayor heterogeneidad. A continuación, planteó una retrospectiva histórica, para saber de dónde venimos, exponiendo un análisis de los disturbios por el pan: protestas obreras, de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que se dirigían contra los especuladores y que consistían en saqueos de sus comercios y en humillaciones públicas de estos (según comentó rara vez se llegaba al asesinato). Comentó que, en un inicio, los magistrados fallaban incluso a favor de los alborotadores porque temían su reacción ante una sentencia negativa.

El Pr. Arkadio reivindicó a Piotr Kropotkin: expuso como, el teórico ruso del comunismo anarquista, en sus viajes como geógrafo, entró en contacto con las poblaciones locales del vasto imperio y concluyó ahí entendí que el Estado no tenía nada que ofrecerles a la vez que observó la permanencia de prácticas precapitalistas como la gestión colectiva de los bienes comunales. El Pr. Arkadio señaló que este fenómeno se da también en África, India y América Latina en la actualidad. Respecto a esta última región, comentó que en Bolivia entre el 2000 y el 2005 se produjeron cortes de carreteras en el contexto de las llamadas Guerra del gas y Guerra del agua que se enmarcan en una lucha contra la privatización de servicios públicos esenciales.

Ahí el compañero quiso hacer un paralelismo entre el hecho de que los trabajadores emigrantes del interior de Bolivia se asentaran en la ciudad de El Alto respetando la estructura de los ayllus (comunidades indígenas de donde provenían) y lo que nos comentó anteriormente de los obreros gallegos y cántabros que se asentaron en Errekalde organizándose por pueblos de origen en las mismas calles del barrio. El Pr. Arkadio reivindicó que el proyecto revolucionario se construye en y desde el conflicto entiendo que haciendo referencia a un posicionamiento antileninista de claro rechazo a vanguardias políticas introducidas desde fuera del movimiento (sobre los posicionamientos del líder bolchevique también se discutió puntualmente en la charla dejando claro que sus posiciones ideológicas se derivaban de su extracción social pequeño burguesa).

Las reflexiones finales del grupo Eclosión y el Pr. Arkadio remitieron a qué podemos identificar como esas estructuras populares que se convierten en comunidades de lucha. Se pusieron como ejemplos los Centros Sociales Okupados o incluso la organización de fiestas barriales. El Pr. Arkadio afirmó que la lucha es lo cotidiano y que eso nunca lo entenderían los teóricos de la excepcionalidad revolucionaria. Algunos asistentes, en el turno de intervenciones, replicaron al Pr. Arkadio que, de todas maneras, necesitamos un horizonte revolucionario para ir más allá, alguien reivindicó el pensamiento de Tomas Ibañez en su crítica al paradigma ilustrado y racional, se hizo referencia a que el barrio del Palomar había sido un ejemplo de cómo los anarquistas habían errado no implicándose en cuestiones muy sentidas como la crítica al sistema de recogida de basuras puerta a puerta (y que eso lo habían aprovechado VOX y Reconstrucción Comunista) así como otro asistente reivindicó abandonar el discurso de los derechos para pasar al de las necesidades.

Personalmente, comparto a grandes rasgos las ideas manifestadas por el grupo Eclosión y el Pr. Arkadio incluso su crítica al intelectualismo pues, considero, que cualquier movimiento revolucionario debe ser consciente de la inclinación histórica de este grupo social a ser cooptado o a ejercer la dominación sobre los trabajadores a través de un lenguaje especializado. La crítica anarquista al marxismo (y más concretamente al leninismo) tendiente a ver este último no como una teoría proletaria sino como una teoría auto justificativa de los sectores desplazados de la pequeña burguesía al campo del proletariado, de cara a su futuro papel directivo en el Estado, sigue siendo, a mi parecer, muy pertinente. Solo que sigo pensando, creo que al igual que otros asistentes, que dicha critica se llevó un poco lejos con una apología de lo cotidiano y una reivindicación exclusiva de las luchas parciales. Pienso que llevar la crítica al intelectualismo demasiado lejos puede llevarnos a caer en ciertas formas de populismo. Efectivamente, también creo, como otros compas asistentes, que necesitamos un horizonte revolucionario para ir más allá.

Alma apátrida

Para contactar con este grupo libertario: eclosion_bcn ARROBA riseup.net




Autor font: Barcelona.indymedia.org